"En tiempos en que las plataformas de cine y series se lo han fagocitado casi todo, volver a ver cine en una sala y poder comentar la película es recuperar la experiencia colectiva frente al individualismo de las pantallas, todo un acto de resistencia cultural".

martes, 31 de agosto de 2021

Ciclo decíamos ayer, Neorrealismo Italiano, el compromiso social de la posguerra: Ladrones de bicicletas

 



Sinopsis: En la Roma de la posguerra, Antonio, un obrero en paro, consigue un sencillo trabajo pegando carteles a condición de que posea una bicicleta. De ese modo, a duras penas consigue comprarse una, pero en su primer día de trabajo se la roban. Es así como comienza toda la aventura de Antonio junto con su hijo Bruno por recuperar su bicicleta mientras su esposa María espera en casa junto con su otro hijo.

Sugerencia de enlaces para ver el film:



Crítica: 

Invitación a la cercanía con el otro

Ladrones de bicicletas

Ladri di biciclette. Vittorio de Sica. Italia, 1948.

Las personas tenemos la tendencia a interpretar la realidad de acuerdo a esquemas mentales existentes. Respondemos a situaciones moviéndonos, las imágenes son causa del movimiento y todo ello se encadena de una manera realista, que se puede interpretar mediante esquemas mentales establecidos.

El cine no escapa a esta cadena reactiva y tiende a ser un cine de tópico, un cine de acción, en el cual el espectador reacciona a la historia que se le cuenta, movido por las imágenes. Así como existe un mecanismo óptico que suaviza la desconexión entre imágenes y las interpreta visualmente como una acción continua, así el esquema mental pre-construido en las mentes establece el significado de los tópicos y los ajusta a las imágenes mentales y a las interpretaciones existentes.

Pero la realidad cotidiana es muy sorprendente si se la mira desde una óptica distinta, más centrada en la imagen pura y no tanto en la respuesta automática que ella sugiere. Los cineastas, como los pintores, los escritores y los músicos, lo saben y han estado jugando, de manera cada vez más atrevida, con esos espacios. Una de estas aproximaciones es la del neorrealismo, el cual,  citando a Bazin, es “una nueva forma de la realidad, supuestamente dispersiva, elíptica, errante u oscilante, que opera por bloques y con nexos deliberadamente débiles y acontecimientos flotantes”. En vez de representar una realidad ya descifrada, el neorrealismo apuntaba a enfrentarse con la ambigüedad.

Se considera a Ladrones de bicicletas como un clásico del neorrealismo. En este bello trabajo de Vittorio De Sica se narra la historia de Antonio, un personaje humilde en la Italia de posguerra, quien sufre el robo de su bicicleta de trabajo, objeto conseguido con grandes sacrificios, perdiendo así sus posibilidades de traer sustento al hogar. Su hijo, un tierno y sensible niño, madura a la fuerza en compañía de su padre, mientras este trata inútilmente de recuperar su bicicleta. Esta historia simple, pan de cada día de la gente pobre, ha sido trabajada magistralmente por De Sica, creando impactos en el espectador, obligándolo a hacerse preguntas y a descifrar las complejas realidades a que se enfrentan los desempleados y los marginados.

Lo logra jugando con aspectos flotantes y dispersos, es decir, con la existencia de probabilidades, de opciones oscilantes, posibles, pero alejadas de los comportamientos esperados. Una bicicleta actúa en la película como elemento de dispersión, que torna una situación clara en un mar de probabilidades e inseguridades. ¿Quién puede teorizar sobre lo absurdo del robo, quién se escapa a sus arbitrariedades? Entre ellas se incluye el que sea tanto justo como injusto y también las actitudes de la  persona misma y sus opciones mentales: Puede ser a la vez víctima, perseguidor y salvador.

Igualmente, crea situaciones cíclicas en la historia, ciclos con centros múltiples y abiertos, de trayectorias aplanadas o redondeadas, elípticas, engañosas. En la cotidianidad pasan cosas, comunes y corrientes. Se pueden volver elípticas bajo la influencia de estímulos aparentemente inocentes. Visitar a una santa adivina que te dice lugares comunes bajo el influjo de invocaciones divinas, te puede afectar de forma insospechada, pues te hace cambiar el enfoque del devenir. Entonces los ciclos se aplanan y el tiempo adquiere un nuevo significado y aparecen nuevas opciones. El rompimiento de esquema puede ser tan fuerte, que se convierta en hipérbole (exageraciones, locuras o abandonos) o en parábola (reflexiones, nuevo conocimiento, cambio).

De Sica propone también un esquema errante en la historia, que tiene que ver con vagar por el mundo, como vagabundo. Es el esquema del monje mendicante, del habitante de la calle, del abandono, de la renuncia al oficio rutinario, del caminante. Cuando Antonio y su hijo deambulan por la ciudad, sin saber qué hacer, se vuelven sensibles a todo lo que pasa y se entretienen con cualquier observación, pasando por ciclos exhilarantes (en los cuales todo se ve bien) y por ciclos depresivos (en los cuales nada parece funcionar). Estos esquemas vagabundos no hacen parte de la normalidad sensomotriz, que está gobernada por los oficios, por el trabajo, por las rutinas de la vida. Las multitudes van apareciendo por todas partes en Ladrones  de bicicletas, todas esas personas, especialmente hombres dedicados al rebusque, sugieren que hay una realidad errante subyacente en la sociedad, en lo cotidiano.

En el filme aparece lo oscilante, que tiene que ver con un ritmo cambiante, que va y viene. Lo cotidiano parece claro, pero si lo observas en detalle, es muy oscilante y nunca se termina de resolver. El problema es que las personas no tenemos muy clara la presencia de la perturbación ni mucho menos el orden subyacente. Cuando Antonio, su hijo y sus amigos visitan el mercado de partes usadas se dan cuenta del orden subyacente en ese enorme desorden del rebusque, del comercio, de la venta de partes robadas. Pero no podrían descubrir lo que realmente pasa, a no ser que lo vivieran directamente. No descubrimos lo oscilante, a no ser que oscilemos.

Cuando hay agrupamientos de hechos aparentemente desconectados y las cosas son más grandes de lo que parecen, de manera que hay atracciones y repulsiones entre ellas, se forman unos conjuntos que podemos denominar bloques (los cuales generan bloqueos). Esto sucede porque los conjuntos tienen superficies, profundidades, aspectos ocultos e inercia que se te viene encima. Entonces Antonio siente que se le viene el mundo encima, como un gran bloque de imponderables. Pero también intuye que existe poder y capacidad en el ánimo de su propio hijo, que le sirve de resonancia, que genera esperanza. El papel del niño es uno de los aciertos mayores de Ladrones de bicicletas, como elemento de liberación y de desbloqueo, el anuncio de un mundo nuevo, de lo mucho que queda por aprender y por descifrar.

Finalmente, todo está enlazado por nexos débiles, como corresponde a acontecimientos flotantes unidos por una lógica débil, difusa, confusa, suelta. Hay interconexión pero no es tan estructurada como para que se pueda predecir el devenir. Un niño es el maestro de su padre. Una solución imposible se resuelve con decisiones, como cuando la esposa de Antonio vende sus sábanas para comprar una bicicleta. Un ladrón es atrapado, pero está conectado con su madre y las cosas cambian, nadie lo puede condenar; otro ladrón es atrapado in fraganti, pero está conectado con su hijo y las cosas cambian también, la víctima del robo siente compasión y no lo acusa.

De Sica nos plantea la opción de detenernos en la imagen como tal, dejando que seamos videntes, que veamos más allá de la acción, que participemos, que nos liberemos de la dictadura de la imagen acción, de los esquemas preconcebidos. Nos hace una invitación al humanismo sincero, a la cercanía con el otro.


Ciclo, decíamos ayer, Neorrealismo italiano, el compromiso social de la posguerra.

 

Cine Forum Quintanar presenta  este ciclo una propuesta didáctica-formativa y divulgativa de films que forman parte de uno de los movimientos emblemáticos de la cinematografía europea : el Neorrealismo Italiano.

Dedicaremos este ciclo a un recorrido selecto por el  cine neorrealista Italiano  que surge en la posguerra, con películas claramente ancladas en ese género y otras que inician un camino más personal que intenta una ruptura con ese movimiento, inaugurando la modernidad. Un cine que se caracteriza en sus inicios por trabajar  fuera de los estudios cinematográficos y con actores no profesionales en muchos casos reflejando la  problemática social en la segunda posguerra. Un cine que  desarrolla la idea del realismo. Un cine que nace casi artesanalmente. Y que abarca el periodo de la inmediata posguerra a los comienzos de los años 60.

Programación Neorrealismo 

Sábado 11 de septiembre

Ladrón de bicicletas

V. de Sica 1948

Sábado 18 de septiembre

Los Inútiles

F.Fellini 1953

Sábado 25 de septiembre

Rocco y sus hermanos

L. Visconti 1960

Jueves 30 de septiembre

Accattone

P.Paolo Pasolini 1961


martes, 24 de agosto de 2021

Ciclo Saura, Erice y los carteles de Cruz Novillo: El Sur (V. Erice 1983)

 



Sinopsis: “La Gaviota” es un caserón situado en las afueras de una ciudad del norte de España. En ella viven Agustín, médico y zahorí, su mujer, maestra represaliada por el franquismo, y su hija Estrella. La niña, desde su infancia, sospecha que su padre oculta un secreto.

Sugerencia de enlaces para ver el film: https://ver.flixole.com/watch/af7acb3a-46f3-4e62-9bc5-b0252694f706  



martes, 17 de agosto de 2021

Ciclo Saura, Erice y los carteles de Cruz Novillo : Deprisa deprisa (C. Saura 1981)

 



Sinopsis: Pablo, "el Meca", "el Sebas", y Ángela son cuatro muchachos que quieren escapar del ambiente marginal en el que viven. Para ello, necesitan conseguir dinero, aunque no están dispuestos a trabajar durante años para poder ahorrar. Ellos sólo piensan en conseguirlo rápidamente y en vivir deprisa.









martes, 10 de agosto de 2021

Ciclo Saura, Erice y los carteles de Cruz Novillo: Mamá cumple 100 años (C. Saura 1979)

 



Sinopsis: La abuela está a punto de cumplir cien años y todos los miembros de la familia se trasladan a la finca para felicitarla. A la vieja casa llegan los dos hijos, Fernando y Juan, sus respectivas esposas y sus tres hijas. También llega Ana, la antigua institutriz y su marido argentino. A la cita sólo falta José, el más pequeño de los hijos, que murió hace unos años. Todos los hijos esperan que la anciana muera para parcelar la finca, construir una urbanización y salir de la ruina.

  

Crítica: https://sofiaenelcine.blogspot.com/2014/02/mama-cumple-100-anos-carlos-saura-1979.html