"En tiempos en que las plataformas de cine y series se lo han fagocitado casi todo, volver a ver cine en una sala y poder comentar la película es recuperar la experiencia colectiva frente al individualismo de las pantallas, todo un acto de resistencia cultural".
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miércoles, 26 de octubre de 2022

Ciclo de Cine “ la paz preñada de memoria” : RAPSODIA EN AGOSTO (A. Kurosawa 1991)

 



Sinopsis: Profunda reflexión sobre el holocausto nuclear de Nagasaki desde el punto de vista de una superviviente y sus cuatro nietos. Entre sonrisas y lágrimas, la abuela recuerda la historia de su familia y de la sociedad japonesa de su tiempo, tratando de llegar a comprender mejor el pasado y el presente.


Crítica 

Cuando pensamos en “El emperador del cine japonés”: Akira  Kurosawa, probablemente algunas de las obras que resuenen más profundamente en nuestra memoria son “Rashomon” (1950) o “Los siete samuráis” (1954), entre muchas otras. Pero no es muy común escuchar o leer sobre “Rapsodia en agosto” (1991) cuando se menciona a Kurosawa, y desde mi perspectiva es algo que debería suceder más a menudo ya que en éste, su penúltimo filme, podemos encontrar en la sencillez de una “historia familiar cotidiana”, un trasfondo asombroso de lo que significó un evento tan trágico como el bombardeo atómico por parte de los Estados Unidos a las ciudades niponas de Hiroshima y Nagasaki, al final de la Segunda Guerra Mundial; lo que marcó profundamente (con justa razón) a la sociedad japonesa de aquella época, y más precisamente a los habitantes de estas ciudades (Nagasaki en el caso concreto de nuestro filme, objeto de comentario).
Analicemos un poquito el por qué de lo que el mismo Kurosawa llegó a mencionar en su momento sobre este filme. Para hacerlo, es necesario comentar que durante su estreno la película fue duramente sacudida por las críticas de varios periodistas que vieron en ella un retrato “victimista” de la sociedad japonesa, sin tomar en cuenta las sangrientas y despreciables acciones que el ejército japonés llevó a cabo durante la Guerra, en países como China y todo el sureste asiático; pero es aquí donde también considero que Kurosawa da una lección de sabiduría universal ya que el mencionó que su cinta no tenía el objetivo de ser una “película política”, y que de igual manera no justificaba las acciones realizadas por las tropas japonesas en aquellos años. Aquí es cuando viene la joya de la corona, Kurosawa respondió también: “Mi creencia es que la guerra no fue entre los dos pueblos, sino entre los gobernantes de Estados Unidos y Japón” y es que es algo que hemos podido explorar en cintas como “La Tumba de las Luciérnagas” (Isao Takahata, 1988), “La vida es bella” (Roberto Begnini ,1997), El pianista (Roman Polanski, 2002) o Jojo Rabbit (Taika Waititi, 2019), cintas donde se analiza y retrata (desde diversos ángulos y culturas) cómo al final, quienes llevan el peso de los horrores son los pueblos, las personas; independientemente de si eres Alemán, Italiano, Polaco, Japonés, etc. Todo ésto  sucede en gran medida por las ideologías radicales de ciertos individuos que están en el poder, y que no se toman ni cinco minutos para contar la tragedia humana, que las decisiones de su fanatismo, va dejando regada.

Pasemos a la trama de la película: Se centra en Kane (Sachiko Murase), una anciana sobreviviente del bombardeo a Nagasaki, que perdió a su esposo en dicho ataque, y en quien podemos ver claramente los estragos de la radiación, ya que ha perdido parte de su cabello (así como otros habitantes de la zona). Como Kurosawa lo relata, es una historia de verano donde Kane es visitada por sus nietos, quienes al principio no la aprecian mucho, e incluso son capaces de hacer bromas y comentarios bastante hirientes, aunque ésto a Kane parece no afectarle demasiado. Llega un momento del filme en que los jóvenes visitan un monumento en memoria de las víctimas del ataque nuclear, lo que los lleva a reflexionar sobre la situación y la dura historia de vida que su abuela tuvo que soportar,  mostrando a partir de este momento más respeto y empatía por ella. El otro punto central de la trama lo aporta la llegada de un telegrama desde Hawái, donde los hijos de Kane están con una persona que posiblemente sea  hermano de ella; él  tiene un hijo americano-japonés llamado Clark (Richard Gere),  después de la guerra hizo prácticamente su vida allá, se encuentra delicado de salud y uno de sus deseos es poder ver a su hermana antes de morir. Después de mucha insistencia, y a pesar de sus dudas, Kane se decide a realizar el viaje a Hawái, pero sólo después del Aniversario del Bombardeo del  9 de agosto; ante esta situación, su sobrino Clark realiza un viaje a Japón para ver a su tía: aquí podemos ver que éste último siente algo de culpa y dolor como americano-japonés,  por todo el sufrimiento que causó el bombardeo estadounidense. Hasta cierto punto puede parecer una historia cotidiana, pero ésa es la cuestión: toda la potencia del significado está en la cotidianidad y cómo en ella se va tejiendo el cúmulo de significados, valores y sentimientos (remordimiento, reflexión, perdón,  amor, cariño…).

Siempre he considerado que las mejores películas que se pueden realizar  sobre la guerra, son aquellas que transmiten el mensaje del horror que significó y el por qué de que estas situaciones jamás deberían volverse a repetir;  y no aquellas que se centran en la batalla, en las explosiones, en los disparos y en las demás cuestiones “rimbombantes”.  En este caso en concreto, sin dudas,  creo que Kurosawa retrata un encantador drama familiar: una historia que es capaz de llegar al corazón, que nos muestra una visión hasta cierto punto desconocida,  o de acceso más difícil; ya que en occidente estamos más acostumbrados a ver la historia a través de los ojos de los “aliados”, pero ignoramos el sufrimiento de los pueblos, como el italiano o el japonés.

“Rapsodia en agosto” es un filme que me parece invita a la reflexión, a  la fraternidad y al perdón:  aspecto  que se ve demostrado, de manera increíblemente hermosa, con la relación que se puede observar entre Kane y su sobrino Clark.




miércoles, 1 de diciembre de 2021

Ciclo el universo de Andrei Tarkovski: Dersu Uzalá, Akira Kurosawa, 1975.





Sinopsis : El regreso de Akira Kurosawa en 1975 a la dirección tras cinco años de inactividad que se alzó con el Oscar a la Mejor Película extranjera.  El capitán Vladimir Arseniev y su destacamento tienen que realizar unas prospecciones geológicas en los bosques de la taiga siberiana. La inmensidad del territorio y la dureza del clima hacen que se extravíe. Condenado a vagar por una tierra salvaje, Vladimir conoce a Dersu Uzala, un cazador nómada que conoce el territorio como la palma de su mano y sabe cómo afrontar las inclemencias del tiempo. Dersu enseñará al capitán a respetar la naturaleza y a convivir en plena armonía con ella, una lección que difícilmente olvidará el resto de su vida.





 

domingo, 23 de diciembre de 2018

06 Vivir






Enlace para ver el film: https://www.filmin.es/pelicula/vivir-1952?origin=searcher&origin-type=secondary

Crítica: 

CRISIS Y CRECIMIENTO PERSONAL (VIVIR, AKIRA KUROSAWA)

 Akira Kurosawa, maestro del cine universal y representante del humanismo y de la reflexión existencial, merece un apartado especial en el cine como terapia. Una historia vital que nos habla sobre las fortalezas psicológicas como eje de nuestras vidas y que analiza la extraordinaria capacidad del ser humano para realizarse a pesar de la dureza del mundo que le rodea. 
El Sr. Kanji Watanabe es un viejo funcionario público (jefe de la sección de los ciudadanos) en el Japón de posguerra. Un narrador omnisciente nos describe el negro futuro de nuestro personaje ya desde el comienzo de la historia, Watanabe tiene cáncer de estomago y pronto morirá. Esta voz en off describe a nuestro personaje con dureza, definiéndolo como una persona que en realidad ya lleva muerto desde hace muchos años, alguien que vive una vida superflua, vacía, sin rumbo.
Viudo desde hace unos 20 años, Watanabe ha vivido durante este tiempo tan solo para su trabajo y para criar a su hijo. Un trabajo hueco y un hijo que irónicamente, como resultado de su falta de comprensión ante la situación de Watanabe, se ha distanciado de él. Nuestro personaje ha rehuido desde hace tiempo a la vida, sin sentimientos, sin voluntad. Watanabe se desplaza con desidia a lo largo del tiempo formal, del tiempo de la rutina (vemos como saca su reloj de bolsillo para ver la hora continuamente al comienzo de la película ). Watanabe será consciente muy pronto de que tiene un cáncer de estomago y que tan solo le quedan 6 meses de vida, punto de partida de su camino de transformación personal. En Ikiru (el verbo intransitivo”vivir”en japonés) Kurosawa nos presenta una aparente paradoja: una mayor conciencia de nuestra mortalidad nos puede puede llevar a vivir una vida mas plena y mas auténtica .Ikiru reflexiona sobre las crisis y dificultades en nuestras vidas y nuestro extraordinario poder de cambio y transformación vital.
Watanabe comienza a partir de este momento un viaje personal de búsqueda y aceptación, un viaje de transformación psicológica hasta su muerte. Irvin Yalom( Profesor de Psiquiatría de Stanford) nos describe en su libro “La psicoterapia existencial” las cuatro cuestiones existenciales a las cuales nos enfrentamos durante nuestra transformación vital: la muerte, el sin sentido, el aislamiento y la libertad. Como si de etapas de su viaje se tratasen Watanabe se enfrentará a estas cuestiones a lo largo de la película, a lo largo de su transformación. 
Watanabe comienza su propio Viaje del Héroe (término descrito por por Joseph Campbell y descrito en nuestro post sobre El Mago de Oz). Un viaje que comienza con una llamada al cambio (su conciencia de muerte inminente) y que le llevará a enfrentarse a numerosos etapas transformadores con la ayuda de dos “vulgares” mentores: un escritor anónimo de novelas baratas y Toyo, una joven que acaba de dejar su sección de oficinas para trabajar en una fábrica de juguetes.
En un primer momento el mediocre escritor le mostrará una vida hedonista, llena de placeres superfluos, Watanabe aprenderá a reenfocar su posición ante su nueva situación, a reflexionar sobre la importancia de disfrutar la vida que tenemos al máximo como si de una obligación moral se tratase. Mas tarde la joven Toyo, le enseñará una vida vital, feliz y humana que inspirará en gran medida a Watanabe para dar a luz su propia vitalidad a través de altruismo desinteresado antes de morir.
Estos dos personajes le ayudarán a reflexionar sobre el sentido de la vida y a descubrir sus fortalezas psicológicas (valor, sentido del humor, humildad, perseverancia, gratitud, admiración, compasión) un descubrimiento que transformará su profunda desesperación acerca de su destino (”morir”) en un nuevo sentimiento, sentirse vivo (”ikiru”). A través de estas breves relaciones, Watanabe alivia su sufrimiento, se siente menos solo y comienza a soportar lo insoportable y estas experiencias le ayudarán en su vital renovación, rompiendo actitudes erróneas que llevaba consigo desde hacia demasiados años. Junto a estas dos personas dará sus primeros pasos de vida, intentos toscos y rudimentarios pero que le ayudarán a crecer y vivir de diferentes maneras. Pronto estará listo para revivir plenamente.
Tras darse cuenta de que su deseo de estar con Toyo solo surge de la necesidad compulsiva de emular su vitalidad, Watanabe revela a Toyo en su último encuentro que tiene cáncer y que pronto morirá. Watanabe toca fondo (“Ya es demasiado tarde”) y en ese justo instante Watanabe finalmente ve la luz. Según Joseph Campbell ‘Un aspecto imprescindible del proceso de cambio en el viaje del héroe es que en el fondo del abismo, llega la voz de la salvación. Es durante los momentos mas negros cuando el verdadero mensaje de transformación está a punto de revelarse. En el momento más oscuro llega la luz”. Lo mismo le ocurre a nuestro héroe, Watananbe experimenta lo que en el budismo Zen se llama el Satori, un momento de iluminación repentina y Kurosawa se encargará de subrayar el nacimiento de la nueva conciencia y del nuevo Watanabe incluyendo durante esta escena la canción de feliz cumpleaños de manera magistral.
A pesar de su negro futuro, Watanabe se da cuenta de que todavía tiene la libertad de elegir su presente, de elegir un destino que dará sentido a su vida y que conllevará una profunda conexión con los demás. Watanabe vuelve a su trabajo en busca de esta meta y comienza a luchar por el proyecto de una asociación de mujeres para drenar una zona pantanosa y construir un parque infantil. Nuestro personaje comienza a vivir, tiene un objetivo y esta lleno de energía y voluntad para dirigir este proyecto, una voluntad capaz de enfrentarse y derribar los inmóviles mecanismos de la burocracia o las amenazas de la mafia.
Así, durante el transcurso de la película, Watanabe se convierte en un símbolo para las mujeres de la Asociación(a las que ayudará contra viento y marea a construir su parque), o tras su muerte, para sus compañeros de burócratas. Watanabe es ahora capaz de regalar todos los días algo al mundo que le rodea. Este regalo no sólo será la realización final del parque, sino también a través de la inspiración a sus colegas (y al público del cine), ya que será conmovedoramente recordado en su paso durante el último tercio de la película. Una inspiración que tristemente, muchos de los personajes solo rozarán con sus dedos porque siguen atrapados en sus actitudes negativas y en la rutina de sus vidas.
Al defender la propuesta de construir un parque infantil en un barrio pobre, y dedicando sus últimos días a su cumplimiento, Watanabe es por fin libre en su vida, ha tenido que morir para vivir, para habitar su presente, Como dice Eckhart Tolle en el Poder del Ahora“No te responsabilizas definitivamente de la vida hasta que te responsabilizas de este momento, del Ahora. Esto se debe a que en el Ahora es el único lugar donde se halla la vida”. Watanabe volverá a cantar la canción japonesa “La vida es  corta” que durante su sufrimiento había cantado en un burdel con gran desolación ante su muerte inminente. Ahora canta desde la vida y el presente, la canción está llena de paz y serenidad:
“La vida es corta”
(La vida es corta, enamórate, chica,

antes de que el rojo de los labios no desaparezca,

antes de que la sangre caliente se enfríe.

No tendrás nunca asegurada la vida de mañana)

(La vida es corta, enamórate, chica,

antes de que el color negro del pelo pierda su fuerza,

antes de que la llama del corazón se apague.

No volverá nunca a repetirse el día de hoy.)

Obra maestra del cine, Vivir es una película que nos conmueve y que nos eleva ante la vida (un estudio experimental en los años 80 demostró que las personas que habían visto esta película tenían una reducción significativa del miedo a la muerte en comparación con el grupo control, personas que no habían visto la película en un lapso de tiempo de seis meses).
Kurosawa responde en esta película a la pregunta existencial que plantea en Rashomon(1950): “¿cómo se debe vivir en un mundo sin sentido, donde la muerte es cierta, las personas son egoístas, y Dios no existe?” Y se responde  a si mismo a través de las palabras del escritor anónimo que tanto le enseñará a Watanabe durante su viaje personal: “La desgracia enseña al hombre la verdad, abre los ojos a la vida. Watanabe, es usted un hombre maravilloso, me impresiona su espíritu de rebeldía, ha sido hasta ahora un esclavo de la vida y ahora esta intentando convertirse en su amo, porque gozar la vida es el deber del hombre, malgastar la vida es una profanación de Dios. El hombre debe ser codicioso y vivir, porque la codicia es virtud, especialmente de aquello que sirve para gozar de la vida”