"En tiempos en que las plataformas de cine y series se lo han fagocitado casi todo, volver a ver cine en una sala y poder comentar la película es recuperar la experiencia colectiva frente al individualismo de las pantallas, todo un acto de resistencia cultural".
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martes, 31 de agosto de 2021

Ciclo, decíamos ayer, Neorrealismo italiano, el compromiso social de la posguerra.

 

Cine Forum Quintanar presenta  este ciclo una propuesta didáctica-formativa y divulgativa de films que forman parte de uno de los movimientos emblemáticos de la cinematografía europea : el Neorrealismo Italiano.

Dedicaremos este ciclo a un recorrido selecto por el  cine neorrealista Italiano  que surge en la posguerra, con películas claramente ancladas en ese género y otras que inician un camino más personal que intenta una ruptura con ese movimiento, inaugurando la modernidad. Un cine que se caracteriza en sus inicios por trabajar  fuera de los estudios cinematográficos y con actores no profesionales en muchos casos reflejando la  problemática social en la segunda posguerra. Un cine que  desarrolla la idea del realismo. Un cine que nace casi artesanalmente. Y que abarca el periodo de la inmediata posguerra a los comienzos de los años 60.

Programación Neorrealismo 

Sábado 11 de septiembre

Ladrón de bicicletas

V. de Sica 1948

Sábado 18 de septiembre

Los Inútiles

F.Fellini 1953

Sábado 25 de septiembre

Rocco y sus hermanos

L. Visconti 1960

Jueves 30 de septiembre

Accattone

P.Paolo Pasolini 1961


jueves, 11 de junio de 2020

Documentos cinematográficos Cine Fórum Quintanar: Salvatore Giuliano (Francesco Rosi 1962)

Salvatore Giuliano (1962) | The Criterion Collection

Ficha cinematográfica: https://www.filmaffinity.com/es/film396544.html



Crítica:
 En los años sesenta, decaído el compromiso neorrealista en comedias de tono más amable propiciadas por la bonanza económica y la estabilidad gubernamental, correspondía arrogarse el talante crítico hacia los males del país a una serie de cineastas que se negaban a mirar con complacencia la evolución del estado transalpino bajo el largo dominio de la Democrazia Cristiana y que observaban profundas y amenazadoras grietas en sus estructuras de poder -tanto oficiales como de facto-, así como serios problemas de cohesión nacional, de independencia y limpieza política y de violencia soterrada bajo las pesadas alfombras de esa Italia del momento.
           Francesco Rosi sería uno de los abanderados de este cine político que nacía con obras decididas y furibundas como Salvatore Giuliano, inaugurador del denominado film-inchiesta o película de investigación.
En la cinta, Rosi reconstruye con rigor y sin concesiones a la lírica o el romanticismo del ‘fuorilegge’ la vida y asesinato del célebre bandolero y guerrillero independentista siciliano desde un punto de vista objetivo y escéptico, ajeno a filiaciones con la versión oficial o con los efluvios envenenados procedentes del aura legendaria, casi de héroe popular, que envuelven al infortunado ‘Turiddu’.
La inclemente voz en off, que acompaña en sintonía a las imágenes sin perturbar su significación, escruta con frialdad procesal en las lagunas de la muerte del forajido y el enjuiciamiento de su organización criminal, en las contradicciones de una ley y un Estado inmaduro y propenso a los pactos con el diablo, en la sangre y la crueldad que manan de las injusticias sociales, en la peculiar cultura y estilo de vida local como herencia recibida y caldo de cultivo para la transgresión de la legislación establecida por el Estado, en el odio como una constante imborrable que atraviesa sin cesar guerras, regímenes y décadas,…
           La visión de Rosi es amplia, ambiciosa y rotunda, compleja e intrincada. Y a veces confusa o de apariencia contradictoria como solo la política de Italia puede ser, fruto amargo de un país constituido por una miríada de orgullosas ciudades-estado y poderes paralelos, con un idioma común de escaso afecto a nivel popular y en el que perviven odios atávicos e irreconciliables enquistados en sus entrañas.
           Por tanto, Salvatore Giuliano es en el fondo una excusa para dibujar un fresco desencantado y agrio de la Italia de la posguerra a partir de esa ínsula meridional que ni es Europa ni es África, dueña de una idiosincrasia particularísima en la que se entremezcla sin solución de continuidad pasión y violencia, belleza y pobreza; todo desgarro. La incidencia del territorio sobre los fotogramas, rodados en las localizaciones reales donde se escenifican los hechos, es evidente. Sus laderas escarpadas y abrasadas, la hermosa dureza de sus parajes, la mole de piedra que contempla poderosa e indiferente la masacre de Portella della Ginestra.
Como dirá el abogado defensor en su alegato, una parte es indisociable de la otra. Desde las imágenes de Rosi, escritas en solemne blanco y negro, es difícil determinar si Giuliano es un producto de Sicilia o Sicilia un producto de hombres como Giuliano; si, dadas las circunstancias de esa región de la que se erige como expresión sublimada, Giuliano es verdugo, víctima o ambas cosas. “Tutto è política”, concluye otro.
Para reforzar este marco de reflexión, Giuliano ni siquiera aparecerá en pantalla, tan solo fuera de campo o simplemente como carcasa entregada a la muerte. El reparto es coral e interpretado en su mayoría por actores no profesionales. La protagonista es la tierra.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Documentos Cinematográficos Cine fórum Quintanar: Los Mercaderes, Francesco Rosi (1959)


Los mercaderes (1959) - Filmaffinity
Nuevamente nos sorprende Rosi con esta pieza cinematográfica donde la recreación de ambientes le confiere a la misma un gran realismo. Realismo crítico, duro implacable, después del Neorrealismo donde prevalece el sentimiento sobre la imagen.
Crítica:
Comienza la película y vemos pasear a nuestro protagonista Mario Balducci (Renato Salvatori) por Hannover despacio, apesadumbrado...a Berna 650 Km.; a Ciudad el Cabo 9800Km.; a Roma 1200 Km.. Se detiene, se agacha toca la inscripción, primero con la mano recorre el contorno de la R, luego la O...se levanta mira a su alrededor y continua su camino cabizbajo con una maleta.

No se puede expresar mejor lo que significa la soledad del emigrante, la añoranza del pasado y el recuerdo de lo que se deja atrás. Una vida difícil en un país que no es el tuyo, en este caso Alemania, un idioma apenas conocido y muchas apreturas económicas.

A diferencia de "América, América" de Kazan, "Alambrista" de Young o "In This World" de Winterbottom aquí las penurias continúan en el lugar de acogida. No vemos la llegada de nuestro protagonista a Alemania pero no nos hace falta. Conocemos sus penalidades con sólo los primeros 50 segundos de metraje.

Totonno (Alberto Sordi) es el alter ego de nuestro protagonista. Charlatán, oportunista, cínico. Juntos conseguirán dinero como vendedores de ropa. Gran papel nuevamente el de Sordi.

Se nos muestra perfectamente reflejado el ambiente portuario de Hamburgo, su "Barrio Rojo", su puerto, sus tabernas, su delincuencia juvenil.

Y como ésta es una historia de perdedores y una comedia dramática vemos finalmente a Balducci como al principio, andando sólo y cabizbajo esta vez por el puerto de Hamburgo.

Paula Mayer (Belinda Lee) acaba diciendo a Balducci: "No resulta fácil hacer fortuna. Por eso decidí no tener escrúpulos". Triste pero la cruda realidad.

Otra gran película de Rosi.