"En tiempos en que las plataformas de cine y series se lo han fagocitado casi todo, volver a ver cine en una sala y poder comentar la película es recuperar la experiencia colectiva frente al individualismo de las pantallas, todo un acto de resistencia cultural".
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domingo, 11 de diciembre de 2022

Ciclo Pasolini el cinesta corsario: EL EVANGELIO SEGÚN MATEO (P.P. Pasolini 1964)

 



Sinopsis: “El Evangelio Según San Mateo” narra las vivencias de Jesús (Enrique Izaroqui), nacido en Belén y crecido en Nazareth, que viajará hasta Jerusalén para proclamar su condición de Mesías.

Sugerencia de enlaces para ver el film: https://ver.flixole.com/watch/0322fee4-8117-4aec-9318-3e2b378a4bb3   

Crítica: La película narra paso a paso y de una forma exquisítamente fiel al Evangelio de San Mateo, la vida de Jesús se Nazareth.

Técnicamente es casi perfecta, con una logradísima dirección de actores y con una ambientación y puesta en escena mas que meritorias. Hay encuadres preciosos en los que los rostros de los personajes lo expresan todo.
Pocas veces el cine ha tenido una mejor Virgen María (de joven y de mayor), un mejor San José, un mejor Judas...los Reyes Magos, Herodes. El papel de Cristo es otra cosa; muy digna de analizar en una o varias tesis doctorales.
Hay dos aspectos especialmente destacables en el film: las austeridad y los sermones.
La Austeridad: Reina en todo momento. En la forma de filmar (neorrealismo) y en la presentación de los hechos. No hay grandilocuencias.. Ni en la entrada a Jerusalen (solo unos pocos niños llevan un ramito en sus manos), ni en el juicio (parece algo cotidiano), ni en la crucifixión. Las connotaciones hipersolemnes de otras producciones están totalmente ausentes.
Los sermones: Pasolini reproduce sin pudor, una y otra vez, los sermones incongruentes, amenazadores, incoherentes, contradictorios, volubles, vengativos..de Jesucristo. Este es sin duda, el mayor logro de la película. El Evangelio de San Mateo dice lo dice. Está escrito. A partir de ahí, cada uno debe intertretar y digerir los mensajes.
Película inteligentísima por los cuatros costados- El ateo Pasolini cuenta la historia de Cristo. Mejor no la podía contar.
Mordaz crítica a la ignorancia, la intolerancia, la superstición, la religión, los intereses de todo tipo, desde la más extricta ortodoxia evangélica.
Obtuvo, entre otros, el Gran Premio del Oficio Católico del Cine. ¿La ironía en su estado máximo?


miércoles, 7 de diciembre de 2022

Ciclo Pasolini el corsario del cine: Ro.Go.Pa.G. (varios autores 1963)

 



Sinopsis: Una de las películas más ambiciosas de todos los tiempos compuesta por cuatro episodios sobre el Apocalipsis dirigidos por Jean-Luc Godard, Pier Paolo Pasolini, Roberto Rossellini y Ugo Gregoretti. Cuatro maestros del cine que analizan la época en la que viven con una mezcla de ironía, sátira, cinismo y nihilismo, sin olvidarse de dotar cada historia con un humor ácido y corrosivo no exento de cierta inocencia.


Sugerencia de enlace para ver el film: https://www.filmin.es/pelicula/rogopag?utm_source=justwatch  

Crítica: 
Fantástica compilación de 4 genios, Rossellini, Godard, Pasolini y Gregoretti, que nos muestran su visión apocalíptica pero con tintes humorísticos, o más bien irónicos, de la sociedad del momento. En efecto, el título “Lavémonos el cerebro”, se ajusta perfectamente al contenido del film.Las frases que anteceden cada fragmento denotan la profundidad y la poca vacuidad del contenido que se va a ver, aunque aparentemente puedan parecer muy fútiles (especialmente, dan este apariencia el de Rossellini y Gregoretti).Rossellini, en “Illibatezza” (Virginidad) describe una situación de pareja muy moderna, aunque con medios de la época, pero con resultados idénticos. Sin embargo, este director no sorprende en los personajes, que de tan “normales” resultan grises y faltos de vitalidad.De hecho, solo reacciona al final la protagonista, con ese ambiguo acabar mudo, en el cual, el espectador se queda con la duda de si ha funcionado la estratagema del novio, o si por el contrario lo abandona…De este corto es simpático el amigo "casi-psicoanalista-Woody Allen", en el que, paradójicamente, todos confían sin cuestionarlo.Por lo demás, tiene un ritmo un poco lento y la fotografía, contando con los medios de la época, queda muy deslucida…“Il nuovo mondo” de Godard es una vuelta de tuerca realmente interesante, la destrucción del mundo, de la sociedad humana más concretamente, basada en la pérdida de la lógica, y especialmente, de todo compromiso en las relaciones humanas.Curiosamente, el protagonista se salva de ser afectado por la explosión, y contempla la decadencia de su amor, así como la nueva adicción de los humanos a unas misteriosas pastillas… El final resulta inquietante, en cuanto el personaje reconoce su futuro incierto.Evidentemente, “El mundo nuevo” es un episodio que sigue la Nouvelle Vague por los cuatro costados; el blanco y negro es elegantísimo; la fotografía, sencilla, pero elaborada, muy sugerente; la protagonista recuerda a otros personajes femeninos del director francés (la protagonista de “Al final de la escapada”, por ejemplo). Sin embargo, a la seriedad de Godard puede que le falte el toque de humor de los directores italianos, que literalmente, ríen por no llorar (especialmente, Pasolini).“Laviamoci il cervello”, que sufría de un inicio descorazonador, va ascendiendo, hasta coger cuerpo al llegar al tercer episodio, y toparse con “La ricotta” de Pasolini, en el que interviene el mismo Orson Welles como alter ego del director italiano.Pasolini realiza un ejercicio magnífico en el breve tiempo que dura su episodio, posiblemente, de los 4, es el que más interpretaciones y significaciones evoca. Crítica religiosa, crítica social, crítica artística, evocaciones mitológicas, citas literarias… y todo ello, con una animado twist de fondo, un vulgar striptease (el tratamiento a esa mujer recuerda a “Accattone”), un perro mimado, y la incansable búsqueda de la anhelada ricota (que, casualmente, no se menciona como tal en todo el film).Welles está excelente en su papel, y su monólogo-entrevista... ¡es antológico y digno de recordar! (se evoca un poema de Pasolini, así como “Mamma Roma”, del mismo director).Pasolini ejecuta un trabajo excelso, que por momentos recuerda a Fellini (en la película se le cita como el “más grande director italiano del momento", guiño interesante a tener en cuenta), pero que es de una hondura desbordante.Cuando parecía que esta compilación iba a decaer, aparece “Il pollo ruspante” (El pollo de corral, de granja) de Gregoretti, el director menos conocido de los 4 por el gran público. Este episodio aunque pueda parecer menor y del nivel de “Virginidad”, es superior a ése; y, desde luego, tiene la suerte de contar con Ugo Tognazzi, que resuelve con una naturalidad exacta e hilarante su papel.“El pollo de corral” puede que sea el capítulo más humorístico (el humor de “La ricotta” es bastante cáustico), la metáfora del pollo, de hecho ya tiene ciertos componentes de humor, aunque denigrantes, por esa animalización.El tratamiento de los niños es verdaderamente gracioso y cruel a la vez (recordemos el encuentro de la niña con el hijo del vigilante, del terreno); y se produce un guiño al director del episodio anterior, muy acertado e incendiario.Indudablemente, las teorías del conferenciante, aunque “mecanizadas” por ese aparatejo e incluso ridiculizadas adrede por él, son muy vigentes y a tener en cuenta; como también se debe prestar atención a las principales víctimas del consumismo (el comportamiento infantil) y a sus consecuencias… los remordimientos y cálculos que sumen la mente en un purgatorio incansable...Una compilación muy recomendable, destacable por su sorprendente calidad en tan breves episodios (que se hacen cortos y dejan al espectador con ansias de más), y que no defraudará, ni a los que busquen un mero entretenimiento, ni a los que conozcan la fantástica filmografía de los directores. Sin duda, y exclamativamente: ¡No os la perdáis!



miércoles, 30 de noviembre de 2022

Ciclo Pasolini el corsario del cine: EDIPO REY (el hijo de la fortuna) P.P.Pasolini 1966

 



Sinopsis: 

El oráculo dice que Edipo matará a su padre, rey de Tebas, y se casará con su madre. Por eso encargan a un esclavo que lo mate, pero éste se apiada del pequeño y lo abandona, y el rey de Corinto lo encuentra y lo cría como si fuera suyo. Pasolini presenta esta clásica tragedia griega contrapuesta a una familia de la Lombardía italiana de los años 20, logrando una película repleta de alegorías y simbolismos políticos.

Sugerencia de enlaces para ver el film: https://www.amazon.es/dp/B007Z0R0IS?tag=filmaffinity-21


Crítica

La historia de Edipo, el personaje central del mito de Tebas, le vino muy bien a Pasolini para filmar una película directa y desnuda, donde planteaba algunas de las cuestiones fundamentales para el ser humano. Y es que, no en vano, la tragedia de Sófocles, desde que el propio Aristóteles la situara como una de las cumbres del teatro griego en su Poética, ha sido uno de los más indiscutibles clásicos de la literatura universal. Pasolini no se ha limitado a trasponer la tragedia, sino que ha contado en la pantalla toda la vida de Edipo, desde su nacimiento en Tebas hasta su exilio al descubrir que, en realidad, él era la auténtica mancha humana -miasma choras- que había provocado la ira de de los dioses. 

Edipo rey, en la versión sofoclea del mito, presentaba la primera investigación policial de la literatura occidental, con el atractivo de que el detective que pretendía resolver el crimen (Edipo, rey de Tebas) acababa descubriendo que el asesino de Layo, el anterior rey, era él mismo. Y no solo eso, sino que pronto descubriría también que Layo era su padre, y que él se había casado y tenido hijos con su madre. Lo curioso es que todo eso se lo comunicaba Tiresias al comienzo de la obra -"Saldrá a la luz que ha convivido con sus hijos como hermano y padre, el mismo hombre, que de la mujer que le engendró es hijo y esposo, que ha sembrado donde sembró su padre y es su asesino"-, aunque Edipo era incapaz de verlo, porque él, que pudo resolver el enigma de la Esfinge, no conseguía ver la verdad que tenía ante sus ojos. Esa ceguera metafórica se convertirá en literal cuando Edipo se vacíe los ojos al final de la tragedia. 

En el Edipo rey de Pasolini, resulta inevitable referirse al complejo de Edipo formulado por Sigmund Freud. Pasolini consigue unir el mito clásico con el psicoanálisis en una apuesta arriesgada que mezcla dos épocas distintas. Edipo nace en el seno de una familia acomodada de Bolonia durante la década del veinte, en pleno auge del fascismo, pero es abandonado en el monte Citerón en una época que corresponde a la de la Antigua Grecia. Solo al final de la película, Edipo, ya exiliado, regresará a la Bolonia de mediados de los sesenta, al mismo lugar que le vio nacer, aunque él ya no pueda contemplar con sus ojos ese regreso al origen, al vientre materno. 

Al cabo, lo que plantea Pasolini es lo mismo que planteaba Sófocles: la búsqueda de la verdad, la fragilidad de todo lo humano y la inexorabilidad de un destino cruel. Resulta curioso que se haya dicho de Edipo rey que es la película más autobiográfica de Pasolini, pero lo cierto es que podemos descubrir en ella muchas de sus obsesiones, aun siendo una fiel trasposición de la tragedia de Sófocles. En el reparto, nada queda al azar; Pasolini eligió a Franco Citti para el papel de Edipo, y, aunque recibió duras críticas en el momento de su estreno, su interpretación, algo afectada, se ajusta bien a un personaje que, eventualmente, tiene accesos de ira, es "hijo de la fortuna" y se convierte en un juguete en manos del destino. Resultó genial la elección de Silvana Mangano, un auténtico icono sexual, para el papel de Yocasta; de hecho, una de las grandes secuencias de Edipo rey es cuando, al dar de mamar a Edipo, Yocasta, en un largo primer plano, ve pasar por delante su siniestro futuro. El reparto lo completan Alida Valli (Mérope, reina de Corinto y madre adoptiva de Edipo), Julian Beck (Tiresias) y Carmelo Bene (Creonte).

 Pasolini trata de subrayar el primitivismo de la obra mediante el empleo de intertítulos que recuerdan al cine silente, y logra crear una atmósfera inquietante con el empleo de músicas diversas: Bach y Mozart, el himno soviético, melodías populares de Japón, Rumanía, Marruecos... La primera mitad del metraje relata la historia de Edipo desde su nacimiento hasta que se convierte en rey de Tebas -lo hace por méritos propios, al derrotar a la Esfinge, y es, por tanto, un tyrannos, aunque después descubriremos que era también un basileus, el legítimo heredero de la corona de Layo-, mientras que la segunda se inicia con la plaga de peste que azota la ciudad. Al rodar en Marruecos, el director logró distanciarse del mundo griego clásico, recreando una Tebas mucho más próxima a la Micenas de Agamenón que a la Atenas de Pericles. 

El mito de Edipo sigue estando vivo en nuestra cultura: en la pintura, en la ópera y también en el cine, donde se percibe su huella en títulos tan dispares como Recuerda (Spellbound, Alfred Hitchcock, 1945), El enigma de Gaspar Hauser (Jeder für sich und Gott gegen alle, Werner Herzog, 1974) Blade Runner (Ridley Scott, 1982) e incluso Desafío total (Total Recall, Paul Verhoeven, 1990). En su trasposición, Pasolini ha logrado una aproximación muy personal sin renunciar por ello al mito. Hay una frase que resume muy bien la película, pero también la propia existencia de Pasolini. Se la dice la Esfinge, justo antes de morir, a Edipo: "Es inútil, el abismo al que tratas de arrojarme está dentro de ti".

domingo, 27 de noviembre de 2022

Ciclo Pasolini, el corsario del cine: MEDEA (P.P. Pasolini 1969)

 


Ficha Cinematográfica: https://www.filmaffinity.com/es/film661991.html

Sinopsis: 

Adaptación de la tragedia griega de Eurípides en la que Pasolini muestra la trágica confrontación entre dos cultura: la irracional de Medea, y la racional de Jasón.Supuso la única incursión en el cine de la gran diva de la ópera Maria Callas. La "Medea" de Pasolini es una mezcla de crueldad e inocencia, de barbarie y sentido de lo sublime, del mundo arcaico dominado por las emociones ante un mundo moderno regido por la racionalidad. Medea es una película de Pier Paolo Pasolini, donde los versos de Eurípides son salvajemente cortados y la alteración del orden de los protagonistas cambia hasta dejar a Jasón como un secundario, solo útil para narrar la verdadera historia, la historia de una mujer enloquecida por sus sentimientos. Una historia personal que rehuye la tragedia como camino narrativo y en cambio utiliza los sueños como elemento esencial para lograr entender la complicada y atormentada psicología de esta figura de la mitología clásica.

Sugerencia de enlace para ver el film: https://www.filmin.es/pelicula/medea-1969?utm_source=justwatch

Crítica:

Película que describe los devastadores efectos de la pasión en contraposición a la razón y los usos sociales. Pasolini, adaptando la obra de Eurípides, traza una pasión sometida a la fatalidad; la "hybris" clásica como desmesura y violencia representada en la condición “bárbara” de Medea vs. Jasón como la razón práctica y el nepotismo. Entramos en una visión dialéctica de contrarios y ahí hay barra libre en cuanto a los alcances de la propuesta.

Jasón es la Razón, pero atendiendo al director que firma bien podría ser Occidente y el racionalismo burgués en ideología pasoliniana.

Medea como figura epónima de la naturaleza, el instinto… ¿El 3er mundo? Un mundo esotérico, atávico, de raigambre instintiva y ritual.

Es interesante la figura del centauro como visión subjetiva o construcción intencional de Jasón –en la segunda aparición de Quirón, que es diferente a la primera- manifestando que la dualidad entre razón y mito en el personaje del argonauta es parte de una evolución hacia el racionalismo que encaja con la evolución del primer mundo dejando al resto en la estacada.

Por tanto, la lectura del mito según el universo pasoliniano bebe de autores como Marcuse o Fromm o la intelectualidad contracultural de los 60. Se ofrece una visión del espectáculo cinematográfico en general, y Medea en particular, como forma insurrecta contra la cinemagografía aburguesada, lineal, narrativa, introduciendo el psicologismo (pulsiones, libido, eros-tánatos) y la reacción anti-industrial.

De Medea se sirve Pasolini para una reinterpretación atemporal sin ánimo de reconstrucción veraz (¡¡barcos vikingos!!). Visión simbólica de lo artesanal, la ausencia de tecnificación y el proceso cosificador de un pasado y una tierra no evolucionada (Pasado; Tercer Mundo; África). Alegoría de las diferencias sociales en perspectiva universal y melancólica de lo mitológico como imaginario terapéutico que exalta esa Grecia africana, sumeria, etc. Y digo terapéutico porque quizás tenga más fuerza por ahí que en su beligerancia, atendiendo a la decepción ideológica del propio Pasolini que habría de desembocar en Saló, donde incluso el cuerpo desnudo y el erotismo son asimilados por la plutocracia consumista.


miércoles, 23 de noviembre de 2022

Ciclo: Pasolini Corsario del Cine. AMOR Y RABIA (varios autores 1969)

 


Ficha Cinematográfica: https://www.filmaffinity.com/es/film486369.html

Sinopsis: 

Cinco de los directores más relevantes de los años 60 y 70 ofrecen sendas historias dónde el amor y la rabia se entremezclan y a veces se confunden.

L'indifferenza - Dos mujeres italianas son violadas para después correr diferentes suertes en sus destinos.
Agonia - Unos bailarines danzan en la calle.
La sequenza del fiore di carta - Un chico corre descontrolado las calles de Roma sin saber a dónde se dirige.
L'amore - Una pareja debate acerca de una película que están viendo, una película que muestra a una pareja formada por una chica judía y un chico árabe.
Discutiamo, Discutiamo - Un grupo de estudiantes marxistas irrumpen en una de las clases de la universidad y para protestar contra el sistema universitario, el cual, según ellos, necesita renovarse desde sus cimientos.

Sugerencia de enlace para ver el film: https://www.filmin.es/pelicula/amor-y-rabia?utm_source=justwatch  

Crítica: 

Si miramos literalmente la palabra subversión, podríamos decir que es la sumatoria de sub (bajo, inferior) y versión (concepto, opinión, idea…), lo que podría llevarnos a entenderla como la idea que subyace o se oculta bajo otra idea, pero, que intenta o lucha por salir a flote. También se ha dicho que, subversión, viene del latín subvertor: dar vuelta a las cosas o a las ideas; trastocar lo establecido. En la práctica social (sobre todo en las oscuras dictaduras), todo individuo o grupo que, mediante el discurso y/o la acción violenta, pretenda cambiar las convenciones establecidas que privilegian a unos y marginan a otros de sus esenciales derechos, se le considera subversivo y los códigos penales están llenos de leyes para castigarlos implacablemente. Según la suerte de gobierno que rija en tal o cual país, tales sanciones serán más o menos severas, y para ser subversivo puede bastar el simpatizar con las ideas marxistas-lenininistas, maoístas o trotskistas; es suficiente con ser miembro de un comité estudiantil o de una organización sindical; te condena encontrarte apoyando a la gente en sus parcelas o haciendo parte de un paro cívico… y hasta pueden enjuiciarte si en tu cuarto descubren una imagen del “Che” Guevara o de Fidel Castro.

Los directores, Carlo Lizzani, Bernardo Bertolucci, Pier Paolo Pasolini, Jean-Luc Godard y Marco Bellocchio, hicieron parte del movimiento "subversivo" del arte cinematográfico y, uniéndose para realizar en conjunto la película, “AMOR Y RABIA”, decidieron plasmar un puñado de historias de no fácil lectura, con ideas que trastocan (subvierten) las convenciones cinematográficas y, en todo caso, con el firme propósito de plantar un alegato contra el (des)orden establecido.

“L’Indifferenza”, es el segmento con el que Lizzani, cuestionará la insensibilidad social y dará cuenta de cómo más fácil puede mostrarse solidario aquel de quien menos se espera. ******

“Agonía”, servirá a Bernardo Bertolucci para mostrar la apatía de un hombre de iglesia que, mientras agoniza en cama, observa a su alrededor toda suerte de angustias y conflictos existenciales. ******

“La sequenza del fiore di carta”, contrasta la visión idealizada de la vida que tiene un joven que camina por la ciudad, con la cruel realidad que se presenta en el mundo. Pasolini se servirá de su actor fetiche, Ninetto Davoli, para hacer este simpático cuento sin hadas, en el que los inocentes quizás estén llamados a morir. *******

“L’Amore”, es una historia de amor, ¡puramente cinematográfica!, de la que se sirve el director francés, Jean-Luc Godard, para discurrir sobre el quehacer estético, sobre el amor de pareja y acerca del amor que induce al dolor (y a la rabia) por el sufrimiento de la humanidad. Queda una potente pregunta sobre la que valdría la pena discurrir: ¿Haber visto muchas películas es haber visto mucho cine? *******

“Discutiamo, Discutiamo”, sirve a Marco Bellocchio para cerrar este extraño, pero atractivo filme, con un grupo de estudiantes universitarios que se toman un aula de clase para asumir los roles de las diversas autoridades del plantel y de esta manera debatir acerca de los aspectos ocultos de la educación. Su propósito aquí, lo hereda del gran Victor Hugo, cuando dijo: “No hay nada tan necio como vencer. La verdadera satisfacción está en convencer”. *******
Luis Guillermo Cardona 




miércoles, 16 de noviembre de 2022

Ciclo: Pasolini el corsario del cine : PAJARITOS Y PAJARRACOS P.P.PASOLINI 1966

 



Sinopsis: "Interesantísimo filme estrenado en España con 13 años de retraso. Delirante fábula, con claras connotaciones políticas. Sin duda, la comedia más divertida y ácida del genial Pasolini y el mejor trabajo interpretativo de Totò"Un hombre mayor y su hijo deambulan por campos y caminos, donde tendrán insólitos encuentros; entre otros se les aparece un cuervo que habla, y también San Francisco de Asís, que les manda predicar a halcones y palomas.

Segerencia de enlaces  para ver la película en VOSE: 

Crítica:
Esta película es una de sus obras más divertidas, fáciles de digerir, y alejada de la metafísica abstracta de por ejemplo “Teorema” o “Porcile”. “Uccelacci e Uccelini” (“Pajaritos y Pajarracos”) cuenta con el protagonismo del gran cómico napolitano Totò (que salvando las distancias vendría a ser algo así como el Charlot mediterráneo) en uno de sus últimos papeles, pues moriría un año después. Su estilo es de una narrativa documental, aunque su construcción es totalmente ficción. Con esta película Pasolini cierra el ciclo comenzado con Accattone y Mamma Roma. Alejándose definitivamente de la narrativa del neorrealismo e iniciando la modernidad en el cine italiano.

Totò y su hijo Ninetto caminan sin pausa por los campos periféricos de Roma, dirigiéndose quien sabe a donde, mientras conversan amenamente sobre la vida y la muerte. En su periplo encuentran a un cuervo, que ante el asombro de ambos no solo sabe hablar, sino que además es un locuaz intelectual marxista que con inusitada pedantería les soltará discursos, alegatos y aforismos referentes a las tesis del barbudo Karl.
En cierto momento el cuervo izquierdista les narra una fábula medieval sobre dos frailes (interpretados asimismo por Totò y Ninetto) que reciben el encargo por parte de San Francisco de Asís de evangelizar a las aves: a los halcones (“pajarracos”) y los gorriones (“pajaritos”); soberbios y arrogantes los primeros, dóciles los segundos. Tras un año de sobrehumanos esfuerzos y vicisitudes, fray Totò logra aprender el idioma de los halcones y consigue a base de graznidos comunicarse con ellos para transmitirles la buena nueva. Otro año de ininterrumpida meditación es necesario para que el anciano religioso pueda hacer lo propio con los gorriones, al comprender que estos se comunican dando pequeños saltos. Contentos tras haber llevado satisfactoriamente a termino su misión evangelizadora, se ponen en camino de vuelta rumbo al monasterio. Sin embargo una profunda y acongojante consternación se apodera de ellos cuando ven como uno de los halcones, cuyo instinto depredador no ha sido calmado por el mensaje divino, caza y destroza un pequeño e indefenso gorrión. Una vez ante San Francisco, Fray Totò y Fray Ninetto le explican que, si bien han tenido éxito en la misión que les había sido asignada, habiendo convertido a halcones y gorriones en fervientes cristianos, no han podido evitar que ambas especies se reconcilien y que los fuertes dejen de masacrar a los débiles. El Santo les insta a que retornen a predicar a las aves hasta que cese la problemática, ya que hasta entonces no habrán realmente captado la esencia del mensaje.
Tras esta metáfora más que obvia sobre la lucha de clases (Los gorriones, “pajaritos”, el proletariado oprimido; y los halcones, “pajarracos”; opresora burguesía), padre e hijo llegan a una casa semiderruída donde habita una paupérrima familia famélica. Descubrimos que Totò es el casero, que contundentemente insiste en que paguen sus deudas. Se produce pues aquí una de las escenas cómicas mas desternillantes del film, con un exquisito humor grotesco: El niño, desde el piso de arriba, llama desconsolado y hambriento a su madre repetidas veces y ésta le responde que siga durmiendo, que aún es de noche (a pesar de ser de día); tras lo cual se dirige a Totò diciéndole que hace cuatro días que le repite que “es de noche, que siga durmiendo”, porque no hay nada de comer en la casa. Padre e hijo no se dejan conmover y deciden desahuciar a los desventurados echándolos a la calle.
Después de esta ruda maniobra capitalista el cuervo no les reprende directamente, pero les advierte, a modo de alegoría, que tengan cuidado de no ser engullidos por un pez más grande.
Memorables también las escenas con los “dentistas dantescos”, con los integrantes del circo o con la prostituta.
Encuentros simbólicos y de cariz surrealista se van sucediendo a lo largo del metraje, con la palpitante intención de mostrar (con mucho sentido del humor) el círculo vicioso de depredadores y devorados en el sistema social.
Al final, Totò y Ninetto presencian los funerales del líder comunista italiano Palmiro Togliatti, tras lo cual, ya hartos del cuervo parlanchín, deciden retorcerle el pescuezo y comérselo.
Excelente maravilla pasoliniana, desde los títulos de crédito (genial, por cierto, la original idea de cantarlos); hasta la escena final. La banda sonora es del inconmensurable Morricone, cualquier otro comentario es superfluo. Grandísimas interpretaciones de Totò y Ninetto Davoli (colaborador habitual de Pasolini).
“Pajaritos y Pajarracos” es una de las películas de las cuales el cineasta boloñés estaba más satisfecho, y podría englobarse en una trilogía ambientada en la periferia de Roma junto a sus dos films precedentes “Accatone” y “Mamma Roma”, muy buenos también estos dos, ambos un retrato fiel del subproletariado italiano de los años cincuenta y sesenta.


lunes, 31 de octubre de 2022

Ciclo : Pasolini el corsario del cine

 

Desde el Palacio Quintanar, en los 100 años de su nacimiento  homenajeamos la obra de Pier Paolo Pasolini (1922-1975) en este ciclo bimensual con obras de diferentes autores italianos de las décadas del 50/60. Pasolini, uno de los creadores más inquietantes del siglo XX, nos ha legado una inmensa obra literaria y cinematográfica, así como certeras intervenciones críticas en las que denunció problemas sociales que en nuestros días se han revelado cruciales. El comunismo, el sexo, la religión o la textura etnológica de las sociedades tradicionales son algunos de los temas que más asiduamente ocuparon a Pasolini.

Comenzaremos con Las noches de Cabiria, "La infinita capacidad poética del cine es puesta en imágenes por el maestro Fellini en una obra inmortal. Imprescindible" .

Con La dolce vita (También de F. Fellini) “se levanta en medio como la piedra angular de una manera de concebir y entender el mundo. (...) la exaltación erótica de la misma decadencia, de la muerte."

Pajaritos y Pajarracos  Interesantísimo filme estrenado en España con 13 años de retraso. Delirante fábula, con claras connotaciones políticas. Sin duda, la comedia más divertida y ácida del genial Pasolini y el mejor trabajo interpretativo de Totò"

Los directores, Carlo Lizzani, Bernardo Bertolucci, Pier Paolo Pasolini, Jean-Luc Godard y Marco Bellocchio, hicieron parte del movimiento "subversivo" del arte cinematográfico y, uniéndose para realizar en conjunto la película, “AMOR Y RABIA”, decidieron plasmar un puñado de historias de no fácil lectura, con ideas que trastocan (subvierten) las convenciones cinematográficas y, en todo caso, con el firme propósito de plantar un alegato contra el (des)orden establecido.

En Edipo Rey (el hijo de la fortuna) Pasolini trata el tema del complejo de Edipo, tema que le preocupaba en la misma medida que lo “padecía”. Y lo trata desde una perspectiva intemporal donde mezcla ficción con realidad (no olvidemos que el punto de partida es una obra de Sófocles) y donde, hace continuos guiños al espectador. Decir que Edipo Rey es una película de transición es una obviedad, porque todas las películas de Pasolini fueron eso, películas de transición, todas ellas son una búsqueda constante y, en gran medida desesperada, de un lenguaje que sea algo más que cinematográfico, que enganche con la vida y con el proyecto de mejorarla.

Con Ro.Go.Pa.G. Fantástica compilación de 4 genios, Rossellini, Godard, Pasolini y Gregoretti, que nos muestran su visión apocalíptica pero con tintes humorísticos, o más bien irónicos, de la sociedad del momento. 

El mito de Medea habla de un tema común en Pasolini: la difícil coexistencia entre la civilización moderna (representada por Corinto) y la barbarie del mundo antiguo (representada por la Cólquide). Es decir, explora la antítesis razón/irreflexión.  “Medea” trata también sobre el desarraigo y la inadaptabilidad en un mundo que señala al diferente con desprecio.

El evangelio según San Mateo:  En clave neorrealista pero sin apartarse del texto bíblico, el siempre polémico y poliédrico Pasolini -cristiano y comunista- realiza un cercano retrato de Jesús de Nazaret.

Programación del Ciclo

Sábado 5 de noviembre

Las noches de Cabiria

F.Fellini 1957

Sábado 12 de noviembre

La Dolce Vita

F.Fellini 1960

Sábado 19 de noviembre

Pajaritos y Pajarracos

P.P. Pasolini 1966

Sábado 26 de noviembre

Amor y Rabia

Bellocchio, Bertolucci, Godard, Lizzani, Pasolini, Tattoli. 1969

Sábado 3 de diciembre

Edipo Rey (el hijo de la fortuna)

P.P. Pasolini 1967

Sábado 10 de diciembre

Ro.Go.Pa.G.

Godard, Rossellini, Pasolini, Gregoretti  1963

Sábado 17 de diciembre

Medea

P.P.Pasolini 1969

Jueves 22 de diciembre

El evangelio según San Mateo

P.P.Pasolini 1964


 ·         Todas las proyecciones comenzarán a las 18:00 H.

·      Con la nueva situación a partir del 19 de noviembre aproximadamente, desdoblaremos en dos grupos con dos horarios de proyección que iremos definiendo en las próximas sesiones.

 


miércoles, 19 de enero de 2022

Ciclo de cine , "La ruptura y la modernidad en el cine italiano, años 60": Teorema,(P. P. Pasolini 1968)

 



Sinopsis: El controvertido y genial Pier Paolo Pasolini analiza la estructura de la familia burguesa en la Italia posterior al desarrollo económico de los años 50 y 60. Y lo hace con su mirada afilada y única.

Un extraño visitante, enigmático y guapo (Terence Stamp) llega a una casa burguesa de Milán y, sucesivamente, seduce a cada uno de los miembros de la familia sin olvidarse de la sirvienta. Después, con la misma brusquedad y misterio con el que llegó, desaparece dejándolos a todos confusos. Ahora deberán darle un nuevo sentido a sus vidas para llenar esa ausencia. En esta alegoría política, ricamente compleja y provocativa, Pasolini utiliza su trama esquemática para explorar la dinámica familiar, la intersección de la clase y el sexo, y la naturaleza de las diferentes sexualidades. Después de ganar un premio en el Festival de Cine de Venecia, Teorema fue prohibida por su alto contenido de obscenidades. Pero Pasolini, finalmente, ganó la absolución debido al gran valor artístico de la película.

Sugerencia de enlaces para ver el film: https://www.filmin.es/pelicula/teorema?utm_source=justwatch   




domingo, 2 de enero de 2022

Ciclo de cine: la ruptura y la modernidad en el cine italiano, años 60

 

"Ahora más que nunca, el mundo necesita cine. Puede que sea la última forma de resistencia ante el deteriorado mundo en el que vivimos", declaró en una oportunidad Theo Angelopoulos.

 

Presentamos cuatro filmes para este comienzo de año que implican una ruptura ya con el cine clásico y con el propio neorrealismo italiano. Las cuatro películas nos hablan de una forma de ruptura con el espacio clásico del cine, naciendo una nueva idea de la forma fílmica. El mundo se ha fragmentado como un espejo roto y es imposible asirlo, reunirlo, los fragmentos hablan por sí solos. Esa ruptura y giro hacia la modernidad se da ya en Fellini tratando la figura del autor y la creación cinematográfica, en Antonioni que bucea en el interior de sus personajes y Pasolini en su film que intenta desmontar a la familia burguesa a través de su narrativa alegórica . Visconti, quien asentado todavía en cierta clasicidad estética, al realizar un film de época, nos introduce en un retrato psicológico y turbador de la pulsión de muerte, siendo ésta su contribución a la modernidad. Pero los cuatro comparten el estudio minucioso del alma humana, con una visión oscura e indeterminada, a veces obsesiva de las relaciones humanas.

Programación

Sábado 8 de enero

ocho y medio

F. Fellini 1963

Sábado 15 de enero

El Desierto Rojo

M. Antonioni 1964

Sábado 22 de enero

Teorema

P.P.Pasolini 1968

Sábado 29 de enero

Muerte en Venecia

L. Visconti 1971

 

martes, 21 de septiembre de 2021

Ciclo decíamos ayer, Neorrealismo Italiano, el compromiso social de la posguerra: Accattone.

 



Sinopsis: En el submundo de Roma vive Accattone, un peculiar personaje que ejerce de chulo y malvive con su grupo de amigos, para los que es preferible pasar hambre a trabajar. La primera película de Pasolini bebe del neorrealismo y del primer Fellini, pero es ante todo la personalísima visión del director y guionista la que le imprime su peculiar carácter. Trágica sin dejar de lado lo cómico, áspera pero con intensos toques de lirismo, enfangada en una realidad casi obscena y a la vez impregnada de catolicismo, con una dirección descarnada pero elegante. Música de Bach y excelentes interpretaciones para una obra que mantiene en buena parte su capacidad de fascinación.

Sugerencia de vínculo para ver el film: https://www.amazon.es/dp/B000WB6JRU?tag=filmaffinity-21

Crítica: 

LA PROMESA POR MANU ARGÜELLES

¿Cómo definir a Pasolini? ¿Pensador? ¿Escritor? ¿Intelectual? ¿Moderno? ¿Cineasta? ¿Podemos encontrar una sola palabra? No se me ocurre otra mejor para “definirlo” que la de poeta, de acuerdo con María Caballero en su crítica del fallido biopic de Ferrara. Su cine funciona mejor en el fragmento, en la pieza corta, en la colección de relatos. Su ideario, por muy apegado que esté al compromiso político de izquierdas, siempre se teje fílmicamente bajo una forma literaria abstracta que huye de toda intención enunciativa. Y ya sea desde la aridez que nos supone lo críptico [su periplo en los 60 después de Mamma Roma (1962)], la naturaleza de sus imágenes siempre tiende a lo onírico y a lo irracional, cuando todavía no está manchado por el prisma psicoanalítico. Desde sus primeras poesías en friulano, su lengua materna, hasta Saló, o los 120 días en Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma, 1975), lo suyo siempre fue la poesía. Y con ello no estamos pensando en la acepción común de lo lírico, de lo bello y de lo romántico (que también). Estamos pensando en lo inaprensible, en lo que resulta complicado parametrizar, en la categoría estilística que escapa de todas las demás y que a su vez las integra a todas.

Al pensar en Pasolini tenía la sensación de que me interesaba su perfil renacentista, lo que supone toda su obra polifacética, su valiosa aportación teórica sobre el cine, su figura más allá de él como director/autor cinematográfico. Siempre he pensado que sus películas me interesaban menos, salvo Mamma Roma, por motivos obvios que ya comentaba Damián Bender en su estudio y que se reducen a uno: Anna Magnani. Pero me equivocaba. Una simple búsqueda en esta misma publicación me revelaba que he socorrido a su cine en múltiples ocasiones. Lo tenía mucho más cristalizado de lo que era consciente. También creía que Accattone (1961) tenía una fuerza magnética gracias a su fuerza pulsional, su visceralidad y a la edificación de sus imágenes como un ciclón. Pero volvía a errar. En una reciente revisión compruebo que la estaba confundiendo con Mamma Roma. Así pues, Pier Paolo Pasolini es un cineasta en permanente descubrimiento, que conserva en su interior el enigma, ese que te obliga a reformularte tu propia experiencia frente a él (y con él).

Esta línea multidireccional y caleidoscópica que será un signo característico de su producción ya puede encontrarse en el personaje protagonista de su filme debut, interpretado por Franco Citti cuando no tenía experiencia como actor, si bien con el tiempo se convirtió en un intérprete habitual en su filmografía, nota común en el realizador que solía repetir con el mismo equipo de técnicos, artísticos y de producción. Resulta sintomático que a lo largo de la película se le llame de muchas maneras. Los amigos suelen decirle Accató, pero también algún personaje le menciona como Accattone -que vendría a ser como su nombre de guerra en el barrio- así como Stella (Franca Pasut) le llama Vitó. Al principio de conocerlo se dirige a él por su nombre de pila completo, Vittorio, hasta que Accattone le ruega que no le llame así. Esa incomodidad que manifiesta el personaje con su propio nombre resulta crucial. Porque la primera película de Pasolini narra el viaje interior de su personaje (y truncado trágicamente, como el mismo Pasolini): la distancia que va de Accattone a Vittorio.

Por tanto, con Accattone estamos ante el tiempo de las promesas. La propia que se autoasigna el protagonista como un proceso de redención. Un tránsito primario a ras de suelo, en la calle, en escenarios naturales, encarnado a través de maravillosos planos secuencia de los personajes caminando -la más bella expresión líríca de la imagen-movimiento de Deleuze-, que después serán adoptados y perfeccionados en Mamma Roma. Son, sin duda, en su valor historiográfico, una perfecta plasmación de la Roma del extrarradio en los años del milagro económico, la otra orilla del Tévere, el río como símbolo de la ciudad, porque Accattone busca el físico de aquello que está en off, el barrio que se erige en un confín aparte. Es también el excedente del capitalismo, aquello que no se civiliza, bifurcado en lo desértico (las explanadas o los lugares de prostitución como también el mismo cementerio como campo santo pero también reposo de la muerte) y en las ruinas. Un material estético por el que sentía predilección y que luego radicalizará en El evangelio según San Mateo (Il Vangelo secondo Matteo, 1964) o en Edipo Re (1967). De ahí que Pasolini se haga acopio de la iconografía del western y de sus códigos, especialmente visible en la paliza que le dan a Accattone. Por consiguiente, somos testigos de una plasmación en bruto, sin aderezos estéticos, aunque los encuadres feístas, imprevisibles y la edición tosca todavía no tienen carta de naturaleza como lo tendrán en su Trilogía de la vida. Son, por tanto, una perfecta impresión de un camino de iluminación o si se quiere de ascensión religiosa, dado que toda búsqueda de una identidad siempre lleva consigo una construcción de lo espiritual, desde lo moral, la moral del amor como fuerza de salvación.

Pero este ragazzi di vita está condenado al fracaso. Demasiado voluble, demasiado inconstante, demasiado ocioso, demasiado pasional. Al Pasolini poeta, en cambio, siempre lo he percibido como un poeta que desconfía de la pasión. Él siempre impone la razón (de ahí su potente legado que nos ha dejado en la cultura occidental) sobre lo puramente pulsional, si bien es evidente el magnetismo que le producía y que se tantea desde la misma Accatone. La mirada de Pasolini ya muestra el deseo en esos primeros planos e, importante, en la secuencia de los rostros encandenados de los chicos, que se erigen en una instancia no-narrativa. Esta erotización del lumpen será algo constante, el deseo por lo viril –un hombre de verdad-, a partir del modelo marcadamente racial/latino. Obsérvese que cuando aparece el rubio con ojos azules en su filmografía siempre lleva connotaciones negativas como así sucede en Teorema (1968) o en Las mil y una noches (Il fiore delle mille e una notte, 1974). El físico de Franco Citti ya marca el modelo y será una de las constantes más destacables en su trayectoria fílmica y que pocas veces observo que se mencione. El otro patrón característico de la mirada marica (Pasolini es pre-Stonewall), el del efebo, el que hemos heredado de la Grecia antigua, todavía no emerge en Accattone. De forma coherente florecerá en su Trilogía de la vida, cuando trata de fundar una genealogía, aquella en la que Paula López Montero en su estudio de Los cuentos de Canterbury (I racconti di Canterbury, 1974) consideraba que fracasaba para triunfar mejor que nadie. Pero allí no hay tanto una paidofilia sino más bien una idealización de la relación maestro-alumno, quizás remontándose a su juventud cuando ejercía de profesor. Porque aunque los muestre desnudos siempre impera el candor, la inocencia en su pureza máxima.

Hablaba de la pasión desde el físico de Franco Citti y del personaje de Accattone y su imposibilidad de adquirir un compromiso de reforma, una incapacidad que solo tendrá un destino (fatal). Creo que subyace una concepción de dicha fuerza emocional como peligro, el mismo factor que a su vez lleva al eros a su director. No hay nada que excite más que el riesgo, lo cual, por cierto, ya es quizás un acto de trangresión primigenio. En el deseo que antes he descrito se tensan las barreras, se dinamita la moral convencional. Es muy probable que ese fatum esté estrechamente ligado a la muerte de su hermano. Pasolini lo definía así 1 : Yo, por mi hermano, puedo decir que fue el destino de su cuerpo entusiasta el que lo mató, y que no podía sobrevivir a su entusiasmo]. Fue asesinado pero su forma de concebir lo político, el activismo que Pasolini no era capaz de asumir, le acabó conduciendo a una situación de extrema amenaza. Accattone tampoco podrá sobrevivir a su propia energía, como también podemos pensar del propio Pasolini en su trágico final, si bien luchó con todas sus fuerzas para imponer el pensamiento sobre lo pasional.

Accattone como primer largometraje también es en sí una promesa. Un camino nuevo que emprender, una cinematografía por trazar. Una vía para lo que fue todo su cine: «nosotros, que tenemos una conciencia» 2. En ese sentido, sin necesidad de entrar en ningún tipo de confrontación, el filme se puede percibir como una respuesta a Fellini y Los inútiles (I vitelloni, 1953). El retrato colectivo y masculino es muy similar. El desdén de los personajes por el trabajo es el mismo. En Fellini para ser crítico con algo que le resulta cercano, en Pasolini como un signo de exclusión pero también de autoafimación, de orgullo del proletariado, un orgullo incómodo para el pensamiento marxista y de izquierdas, al fin y al cabo hablamos de vagos y maleantes, a los que Pasolini les brinda toda su empatía, pese a sus no pocas actitudes negativas entre las que destaca una salvaje misoginia. Porque no hay acto de empatía más subversivo que el que siempre demostró y hoy parece ser algo que la prescripción cultural sanciona, comprender al que se aleja de nuestro sistema de valores, descentrarnos, combatir nuestro propio egocentrismo y tender un puente al Otro. Accattone no es un personaje unidimensional, es como tal una caracterización compleja y llena de contradicciones, víctima de su propia potencia y de ahí su dolor. En ese pesar que conecta con el propio hermano del director y con él mismo por una pérdida brutal es donde es capaz de trazar ese vínculo con su personaje. Lo fácil es censurar, lo difícil es entrar en el fondo de la naturaleza humana. Porque en eso convergen Fellini y Pasolini, la conexión del personaje de Fausto (Franco Fabrizi) en Los inútiles con Accattone, si bien el segundo es un macho tan extremo y despreciable que es un proxeneta. Pasolini no discute la carga de denuncia de Fellini y su propia autocrítica proyectándose en el personaje de Moraldo (Franco Interlenghi), pasivo, observador y dentro del cículo. Pasolini únicamente incorpora una conciencia política, la anteriormente citada, y de ahí la diferencia de clase social de los hombres de Los inútiles frente a los de Accattone. Y por último, en ambos filmes encontraremos herramientas conceptuales y estilísticas que luego serán desarrolladas y forjadas por ambos creadores. En Fellini, por ejemplo, en la secuencia del carnaval.

Por ello, muchos de los rasgos y principios que hemos comentado de Accattone son tomados del Neorrealismo. Pero su director, como Accattone, también sera incapaz de cumplir. Porque ya tiene necesidad de encontrar su propia voz, de escribir su propia poesía, como en la secuencia del sueño [estremece que dicha secuencia o la zurra a Maddalena (Silvana Corsini) adquieran una visión profética] o en su desmañada puesta en escena, que no está tan controlada y codificada como acabó sucediendo con el Neorrealismo, que acabó por fijar un dogma para cincelar un realismo social naturalista y que Pasolini adoptará a la vez que lo rompe. Llega al modernismo del cine italiano, al Nuevo Cine Italiano, y al énfasis del individualismo, misma actitud que emprenderán directores de su generación como Bellocchio y Bertoluccci. Pero frente a ellos hay una clara mirada diferencial desde el inicio, la marica, patente aquí en la atracción erótica hacia el machote heterosexual, la que luego dará algunos de sus fundamentos para el pensamiento queer (no tanto en este punto sino en su posición incómoda, en su voluntad rupturista y en su desafío de los límites), una nueva promesa más, esta involuntaria.

  1. SICILIANO, Enzo (2015): Pasolini. Una vida tormentosa. Ediciones Torres de Papel, p. 98 ↩
  2. Ibídem, p. 110 ↩