Ficha Cinematográfica: https://www.filmaffinity.com/es/film717826.html
Sinopsis: Rafael Azcona debutó como guionista en esta película, uno de los mayores exponentes del humor negro en el cine español. Dirigida por Marco Ferreri, José Luis López Vázquez y Mary Carrillo protagonizan esta cinta en la que una pareja de novios no se casa porque no tiene dinero para un piso. Esto les lleva a proponer que el novio se case con la anciana dueña del piso donde vive realquilado.
Sugerencia de enlaces para ver el film: https://ver.flixole.com/watch/bc423f42-7929-4abd-baf4-3012a64c4d9a
Crítica:
una de las grandes del cine español, el guión del maestro Rafael Azcona deja sus huellas por todos lados, sumado a una buena realización del italiano Marco Ferreri, clásico imperecedero que radiografía con humor-saña una España cuasi-postguerra civil, un reflejo mezquino de los españoles, supervivientes ante todo. Maximizado esto por unas actuaciones extraordinarias.
El escenario es el Madrid de los 50. Rodolfo (gran José Luis López Vázquez) y Petrita (gran Mary carrillo) son una pareja que lleva 12 años noviando, su economía no les permite encontrar vivienda, lo que les lleva a múltiples roces, lo que les lleva a una drástica salida, plantearse casarse con Doña Martina (gran Concha López Silva), la anciana dueña de la pensión donde vive Rodolfo, de este modo a la muerte de esta, que se espera no sea muy tarde, heredar la vivienda y su alquiler de renta antigua.
Marco Ferreri era representante comercial de los objetivos Totalscope (versión transalpina del cinemascope) que se movía entre su Italia natal, Francia y España, en 1958 conoció en nuestro país a Rafael Azcona, este trabajaba en la publicación satírica “La codorniz”, nunca había tenido relación con el cine, tras varios proyectos de films paralizados por la censura vieron luz verde para este proyecto, siendo la primera dirección de Ferreri y el primer guión de Azcona (hasta 15 veces trabajaron juntos), adapta un libro propio “El pisito. Novela de amor e inquilinato” (1957), aún más sangrante que el film, se inspiraba en una noticia real salida en un periódico de entonces < un joven de 35 años se casa con una mujer de 80 para poder quedarse con el piso a la muerte de la vieja>. Producida por Isidoro Martínez Velaz Ferri, acreditado como co-director por mor de ser coproducción hispano-italiana.
Azcona retrata personajes que transmiten realidad, mezquindad, picaresca, patetismo, egoísmo, supervivientes en una sociedad hostil, un brillante alegato contra las miserias humanas, contra las injusticias sociales, contra las desigualdades, y lo hace con mordacidad, ironía, cinismo, acidez, y mucho humor negro rozando lo absurdo, haciendo chanzas sobre la muerte, la iglesia, la prostitución, el matrimonio o la vejez. Es un fresco deprimente de una sociedad mortecina de la década de los 50, se fotografían las escaseces económicas que provocaban la problemática para acceder a una vivienda, acentuado esto en las grandes ciudades por los desplazamientos demográficos de los ámbitos rurales a las urbes, esto deriva en la cultura de las pensiones, las casas subarrendadas, del masivo hacinamiento de familias en pequeñas estancias, máxima expresión las corralas. Aquí Azcona se viene arriba al servir esta mezcolanza para pintar un triste mosaico de personajes-hienas que esperan devorarse unos a otros, gente que para salir a flote de sus penurias no duda en aprovecharse de los demás. Es una feroz andanada contra una sociedad enferma
Ferreri bebe del neorrealismo italiano para potenciar la veracidad, consiguiendo una espléndida tragicomedia, sabiendo jugar con agudeza con el humor más desgarrador, nos saca una sonrisa siendo un espejo de amargas situaciones, pero a la vez nos remueve emociones, nos conmueve, nos enternece, nos turba con su corrosividad, es incisivo exponiendo algo tan español como la picaresca, exhibiendo a unos personajes que por momentos toman formas de buitres que sobrevuelan al olor a muerte sobre la anciana, escalofriante.
José Luis López Vázquez está sobresaliente, su rol ostenta pesadumbre, mezquindad, inocencia, un tipo manipulable, recuerda en este sentido mucho al José Luis Rodríguez de “El Verdugo”, un pusilánime al que el actor consigue dar matices dejándole traslucir algo de dignidad pero que su Lady Macbeth particular termina extirpándole, su lenguaje gestual y su mirada emiten conformismo, muy bueno. Mary Carrillo encarna con brío, pasión, energía, a este mujer curtida en el dolor y la frustración, siente que la juventud se le escurrió entre los dedos, una hipócrita que no duda en avasallar cuando puede, un coloso con una personalidad arrolladora, con tal de tener algo empuja a casarse a su pareja con una anciana, magna, y entre Vázquez Y Carrillo hay una química fascinante, su compenetración aporta momentos tremendos. Concha López Silva es la ancianita, adorable su actuación. José Cordero “El bombero” es el amigo callista de Rodolfo, muy divertido. Marco Ferreri hace del casero Luisito, hilarante su única escena. María Luisa Ponte admirable, es la tosca y desaboría hermana de Petra, y se nota que el genio le viene familia. Celia Conde es Mery, la prostituta de la pensión, entrañable su papel.
La puesta en escena es sobresaliente traspasándonos un ambiente lúgubre, sórdido, un Madrid anclado en el tiempo, sin apenas autos, tranvías, caminos de tierra míseros, con interiores roñosos, fotografiado por Francisco Sempere (“Los Peces Rojos”, “Calabuch” o “Plácido”) de modo excelente, con un patinado expresionista aportando sensaciones abatidas de feísmo, sobresaliente, reseñable es la música que sirve para remarcar la atmósfera apocada, de Federico Contreras, añadiendo temas cinegéticos de organillo para sumarse al clima castizo, y así como un tema de jazz alegre durante los créditos iníciales creado e interpretado por “Blue Stars”.
El escenario es el Madrid de los 50. Rodolfo (gran José Luis López Vázquez) y Petrita (gran Mary carrillo) son una pareja que lleva 12 años noviando, su economía no les permite encontrar vivienda, lo que les lleva a múltiples roces, lo que les lleva a una drástica salida, plantearse casarse con Doña Martina (gran Concha López Silva), la anciana dueña de la pensión donde vive Rodolfo, de este modo a la muerte de esta, que se espera no sea muy tarde, heredar la vivienda y su alquiler de renta antigua.
Marco Ferreri era representante comercial de los objetivos Totalscope (versión transalpina del cinemascope) que se movía entre su Italia natal, Francia y España, en 1958 conoció en nuestro país a Rafael Azcona, este trabajaba en la publicación satírica “La codorniz”, nunca había tenido relación con el cine, tras varios proyectos de films paralizados por la censura vieron luz verde para este proyecto, siendo la primera dirección de Ferreri y el primer guión de Azcona (hasta 15 veces trabajaron juntos), adapta un libro propio “El pisito. Novela de amor e inquilinato” (1957), aún más sangrante que el film, se inspiraba en una noticia real salida en un periódico de entonces < un joven de 35 años se casa con una mujer de 80 para poder quedarse con el piso a la muerte de la vieja>. Producida por Isidoro Martínez Velaz Ferri, acreditado como co-director por mor de ser coproducción hispano-italiana.
Azcona retrata personajes que transmiten realidad, mezquindad, picaresca, patetismo, egoísmo, supervivientes en una sociedad hostil, un brillante alegato contra las miserias humanas, contra las injusticias sociales, contra las desigualdades, y lo hace con mordacidad, ironía, cinismo, acidez, y mucho humor negro rozando lo absurdo, haciendo chanzas sobre la muerte, la iglesia, la prostitución, el matrimonio o la vejez. Es un fresco deprimente de una sociedad mortecina de la década de los 50, se fotografían las escaseces económicas que provocaban la problemática para acceder a una vivienda, acentuado esto en las grandes ciudades por los desplazamientos demográficos de los ámbitos rurales a las urbes, esto deriva en la cultura de las pensiones, las casas subarrendadas, del masivo hacinamiento de familias en pequeñas estancias, máxima expresión las corralas. Aquí Azcona se viene arriba al servir esta mezcolanza para pintar un triste mosaico de personajes-hienas que esperan devorarse unos a otros, gente que para salir a flote de sus penurias no duda en aprovecharse de los demás. Es una feroz andanada contra una sociedad enferma
Ferreri bebe del neorrealismo italiano para potenciar la veracidad, consiguiendo una espléndida tragicomedia, sabiendo jugar con agudeza con el humor más desgarrador, nos saca una sonrisa siendo un espejo de amargas situaciones, pero a la vez nos remueve emociones, nos conmueve, nos enternece, nos turba con su corrosividad, es incisivo exponiendo algo tan español como la picaresca, exhibiendo a unos personajes que por momentos toman formas de buitres que sobrevuelan al olor a muerte sobre la anciana, escalofriante.
José Luis López Vázquez está sobresaliente, su rol ostenta pesadumbre, mezquindad, inocencia, un tipo manipulable, recuerda en este sentido mucho al José Luis Rodríguez de “El Verdugo”, un pusilánime al que el actor consigue dar matices dejándole traslucir algo de dignidad pero que su Lady Macbeth particular termina extirpándole, su lenguaje gestual y su mirada emiten conformismo, muy bueno. Mary Carrillo encarna con brío, pasión, energía, a este mujer curtida en el dolor y la frustración, siente que la juventud se le escurrió entre los dedos, una hipócrita que no duda en avasallar cuando puede, un coloso con una personalidad arrolladora, con tal de tener algo empuja a casarse a su pareja con una anciana, magna, y entre Vázquez Y Carrillo hay una química fascinante, su compenetración aporta momentos tremendos. Concha López Silva es la ancianita, adorable su actuación. José Cordero “El bombero” es el amigo callista de Rodolfo, muy divertido. Marco Ferreri hace del casero Luisito, hilarante su única escena. María Luisa Ponte admirable, es la tosca y desaboría hermana de Petra, y se nota que el genio le viene familia. Celia Conde es Mery, la prostituta de la pensión, entrañable su papel.
La puesta en escena es sobresaliente traspasándonos un ambiente lúgubre, sórdido, un Madrid anclado en el tiempo, sin apenas autos, tranvías, caminos de tierra míseros, con interiores roñosos, fotografiado por Francisco Sempere (“Los Peces Rojos”, “Calabuch” o “Plácido”) de modo excelente, con un patinado expresionista aportando sensaciones abatidas de feísmo, sobresaliente, reseñable es la música que sirve para remarcar la atmósfera apocada, de Federico Contreras, añadiendo temas cinegéticos de organillo para sumarse al clima castizo, y así como un tema de jazz alegre durante los créditos iníciales creado e interpretado por “Blue Stars”.

