Ficha Cinematográfica: https://www.filmaffinity.com/es/film802185.html
Sinopsis: Lina es una anciana campesina del norte de Italia. Su espalda está curvada y mira hacia la tierra. Cada mañana, al alba, llega al mercado al aire libre más grande de Europa, Porta Palazzo, en el centro de Turín, donde vende su verdura y sus fresas. La vida de Lina es, como ella dice "casa, iglesia y trabajo". Lina no tiene hijos, pero sí cinco perros y a su marido Gianni, que quiere que ella deje de trabajar. Un día en el mercado, entra en escena Hassan, un joven inmigrante marroquí recién llegado a Italia en busca de trabajo. El lugar de las fresas es la historia de estos personajes, filmada durante siete años a través de la mirada de una joven cineasta española, Maite Vitoria Daneris, que viajó a Turín con idea de quedarse unas semanas y volvió a su país 10 años después con una película en sus manos.
Crítica:
Este documental trata de una anciana que vive de vender las verduras de su huerto en un mercado de Turín (Italia).
Escuché a la realizadora en una presentación contando que estaba grabando en el mercado a las seis de la mañana y que la señora entró en su encuadre por casualidad. Simplemente, la señora descargó sus cajas de verduras, como todos los días, sin darse cuenta de que alguien estaba con una cámara.
A partir de esta casualidad, Maite Daneris realiza un seguimiento cotidiano, casi imperceptible, de una vida tranquila, llena de naturaleza, trabajo en el campo, y de alguna manera te atrapa en esa sencillez. Mientras ves el documental, piensas mucho en la vida, en la vejez, en lo que comes, y en donde compras tus verduras...
A mitad de historia se introduce un nuevo personaje, un marroquí sin papeles, y el documental se vuelve muy grande. Es una pieza digna de visionarse.
Escuché a la realizadora en una presentación contando que estaba grabando en el mercado a las seis de la mañana y que la señora entró en su encuadre por casualidad. Simplemente, la señora descargó sus cajas de verduras, como todos los días, sin darse cuenta de que alguien estaba con una cámara.
A partir de esta casualidad, Maite Daneris realiza un seguimiento cotidiano, casi imperceptible, de una vida tranquila, llena de naturaleza, trabajo en el campo, y de alguna manera te atrapa en esa sencillez. Mientras ves el documental, piensas mucho en la vida, en la vejez, en lo que comes, y en donde compras tus verduras...
A mitad de historia se introduce un nuevo personaje, un marroquí sin papeles, y el documental se vuelve muy grande. Es una pieza digna de visionarse.
