Ficha cinematográfica: https://www.filmaffinity.com/es/film182077.html
Biografía Alain Resnais : https://es.wikipedia.org/wiki/Alain_Resnais
Biografía Marguerite Duras: https://es.wikipedia.org/wiki/Marguerite_Duras
Crítica
Amor
imposible en una ciudad fantasma (Hiroshima mon amour)
Dos amantes. Dos ciudades. Una guerra.
Dos cuerpos abrazados, cubiertos de ceniza,
de arena, de sudor."No has visto nada en Hiroshima. Nada".
"Lo he visto todo, todo". Con estos escasos diez segundos
iniciales, Resnais ya nos deja ver que este film es diferente, que vamos a
vivir emociones desde una perspectiva nada usual...
Hiroshima mon amour nos habla sobre las huellas,
atroces, que deja la guerra y el trauma que las acompaña. Nos habla de la
pérdida, la fragilidad y el poder, arrollador e inquietante, del olvido, y
sobre la tristeza que éste provoca. Nos habla también de la necesidad de amor,
de compartir la vida con alguien, de sentirse identificado, de sentirse
deseado. De sentirse vivo, aunque sea a través de la imaginación. Una
imaginación que suple tanto a recuerdos traumáticos como a recuerdos olvidados
(los recuerdos traumáticos también pueden ser olvidados; suena raro lo de
"recuerdos olvidados", diría que contradictorio). Hiroshima
mon amour es un homenaje al amor que puede dar el ser humano, y que
tan bien sabe destrozar con sus acciones.
Para conseguir transmitirnos todo esto en los escasos
ochenta y seis minutos de metraje, Resnais divide el film en dos partes
muy diferenciadas pero a la vez totalmente relacionadas: una situación
inicial, en la que la voz en off de la protagonista describe lo que "ha
visto" en este Hiroshima de 1959: nos acompañan sus sentencias, llenas de
sufrimiento y congoja, imágenes de un hospital, del museo de Hiroshima
levantado para que nunca olvidemos lo que no debería repetirse, de minutos y
días después del terrible día y lo más impactante, imágenes reales de hombres y
niños con sus vidas destrozadas para siempre... todo ello intercalando de nuevo
fotogramas de los dos cuerpos abrazados, que están recordando, que nos están
alertando.
"¿Cómo saber que esta ciudad esta hecha para el
amor?" "Tú me matas. Tú me das placer. Me gustas. Tú." ¡Ah!
Perfecta transición a la segunda parte: la breve e imposible historia de amor
de estos dos desconocidos que se estaban abrazando. Dos personajes sin nombre
(o todo lo contrario), Hiroshima y Nevers. Dos ciudades, dos supervivientes. Es
en esta parte donde Resnais juega con el espectador. Sin explicar
la historia de forma lineal, el efecto que produce es devastador: con continuas
alusiones a la guerra (qué gran fusión: ella está rodando un film sobre la paz,
pero sólo vemos guerra, con la caracterización de sus personajes, terribles
testimonios), conocemos la terrible historia de Nevers, y el por qué no puede
entregarse a su nuevo y desconocido Hiroshima. Una historia que puede
ser continuamente cuestionada: primero, por la evolución emocional que
sufre la protagonista a medida que es extorsionada por el japonés para que se
quede; segundo, por la historia en sí que explica Nevers, que más bien parece
el relato de una desquiciada. Aunque, a decir verdad, Nevers es precisamente
eso: una desquiciada por haber perdido a su gran amor. Una desquiciada por la
guerra.
En cualquier caso, y gracias a una combinación
perfecta entre el montaje de Resnais (a destacar el uso de increíbles
planos muy cortos, insertados en plena narración y a modo de flashback) y
el guión, adaptado de su propia novela, de la gran escritora Marguerite
Duras (que en cierta forma - ¿o más bien de forma absoluta? - eclipsa el
trabajo del director más que ensalzarlo), nos damos cuenta de que la historia
narrada por Nevers le sirve para superar el dolor de la pérdida de su gran
amor, y, en el fondo, de la pérdida de miles y miles de personas. "Así
como usted, yo trato de olvidar, ¿Por qué negar la necesidad de recordar?".
Y es que el director acaba fusionando, con un continuo ir y venir en el espacio
y tiempo, el presente y el futuro, su affaire con el soldado y su relación con
el arquitecto japonés. En definitiva, todo es uno, está recordando y olvidando
lo mismo: el amor, la guerra.
Después de revelarnos su poco creíble historia, Resnais nos
regala uno de los más largos travellings de la película, siguiendo de frente a
Nevers, sumida en su dolor, mientras vagabundea por las calles de una ciudad
que se antoja fantasma, al conocerse destruida por completo y resurgida
rápidamente de sus cenizas, sin perder lo que la va a caracterizar durante los
años venideros: el perpetuo gris de su entorno.
Finalmente, Resnais nos pone a sus pies con la
escena final en el hotel de los dos amantes, ya a la luz de su último día,
ella con un desgarrador "¡Te olvidaré! ¡Ya te olvido! ¡Mira cómo te
olvido! ¡Mírame!...Hi-ro-shi-ma... Hiroshima es tu nombre", que nos vuelve
a hacer ver que no se trata exclusivamente de la historia de dos amantes, sino
de la historia de la humanidad, convirtiendo por siempre esta película en un
gran testimonio intemporal de las atrocidades de la guerra.
El director y la Nouvelle Vague
"Yo trato de poner al espectador en un estado mental crítico, incluso considerando
que el impacto puede no ser inmediato. Mi objetivo es poner al espectador en un
estado mental en que en una semana, o seis meses, o incluso un año después,
confrontados con un problema, él o ella puedan evitar la trampa, se sientan
impulsados a actuar libremente... La gente necesita que la sacudan de sus
certezas, que la despierten, que cuestionen la intangibilidad de sus valores
convencionales."
Alain Resnais (Carlos Brown, Alain Resnais y la
Nueva Ola del '68)
Alain Resnais (1922 - ) fue otro de los grandes directores que, aunque él mismo
diga que no se sintió nunca uno de sus impulsores, determinaron la revolución
en el mundo del cine después de la Segunda Guerra Mundial: la llegada de la
Nouvelle Vague.
Resnais, enamorado del montaje (de hecho trabajó como
montador para directores como Truffaut, mientras ya realizaba sus propios
cortos), destacó (y aún destaca) por su visión innovadora en el uso del
cine como medio para expresar la forma de funcionar de la mente humana:
utiliza el montaje para expresar las variaciones de tiempo y espacio,
descubriéndonos de forma pionera recursos como la voz en off, largos
travellings, y, por supuesto, un guión llevado a la perfección combinando con
un cuidado de la estética impecable, para que se adecue y fusione completamente
con su visión de la historia a explicar. Esto es precisamente lo que
encontramos en Hiroshima mon amour, y por lo que será reconocido a posteriori
como uno de los impulsores del movimiento Nouvelle Vague.
Y es que el nuevo estilo, la Nouvelle Vague, se
caracterizaba por su desarrollo narrativo, por sus diálogos entre provocativos
y desconcertantemente poéticos, por su supuesta "amoralidad" y por
collages inesperados. Así, aunque en un primer momento destacaron nombres de
numerosos críticos y sobre todo de Cahiers du Cinéma (Godard, Truffaut,
Chabrol...), hay que destacar a estos autores que ya estaban con anterioridad
dentro de la industria cinematográfica - gracias a la dirección de documentales
o cortometrajes - como los verdaderos precursores de la Nouvelle Vague: Astruc,
Melville y, por supuesto, Resnais.
Hiroshima mon amour fue un encargo al director
para realizar una película que hablase de las atrocidades de la Guerra y la
bomba atómica. Resnais, que se había especializado en documentales (llevaba ya
una década trabajando en ellos antes de lanzarse a rodar su primer film)
utilizó la obra de Marguerite Duras para realizar su aclamado primer film
(consiguió, junto a 400 Golpes, el premio de la crítica), que fue encumbrado
desde su estreno por público y crítica. Teniendo en cuenta las características
antes citadas de la Nouvelle Vague, vemos claramente que podemos encontrar en
la revolucionaria película éstos y otros muchos recursos que la harían
merecedora de encabezar la lista de grandes éxitos conseguidos con este
novedoso estilo, surgido como un soplo de aire fresco después de una guerra que
paralizó la industria.
Hiroshima mon amour, cincuenta años después
¿Qué sentimiento despierta ahora esta obra maestra? No se
puede negar que Hiroshima mon amour sigue siendo poética,
desgarradora e inquietante. Aunque hayan pasado más de 60 años desde el
terrible desenlace, el film sigue siendo un testimonio desgarrador de la
Guerra, que es lo que se pretendía, por otro lado. Por tanto, como mínimo será
siempre recordada como una "película documental de ficción".
En cuanto a la vanguardia del film, es más que evidente que
todos los recursos técnicos utilizados han sido más que superados, pero no se
puede negar que Resnais fue pionero y contribuyó, junto a films como 400 golpes
de Truffaut o Al final de la escapada de Godard, a revolucionar la industria y
marcar un hito en la historia del cine mundial.
