"En tiempos en que las plataformas de cine y series se lo han fagocitado casi todo, volver a ver cine en una sala y poder comentar la película es recuperar la experiencia colectiva frente al individualismo de las pantallas, todo un acto de resistencia cultural".

miércoles, 31 de agosto de 2022

Ciclo Comedias para las noches de verano: EL APARTAMENTO (Billy Wilder 1960)

 



Sinopsis: C.C. Baxter (Jack Lemmon) es un modesto pero ambicioso empleado de una compañía de seguros de Manhattan. Está soltero y vive solo en un discreto apartamento que presta ocasionalmente a sus superiores para sus citas amorosas. Tiene la esperanza de que estos favores le sirvan para mejorar su posición en la empresa. Pero la situación cambia cuando se enamora de una ascensorista (Shirley MacLaine) que resulta ser la amante de uno de los jefes que usan su apartamento (Fred MacMurray). 


Crítica: 
El Apartamento... dos personajes atrapados en la monotonía, que se cruzan cada anodina mañana en un amargo, irónico e incisivo drama que apenas provocará alguna carcajada; si acaso sonrisas decaídas. La hilaridad la ofrece el médico vecino de Lemmon y el propio Lemmon, canturreando y escurriendo los espagueti con albóndigas valiéndose de la malla de una raqueta de ténis. Genialidades de Wilder.

La ambientación de la historia, en ese apartamento confortable pero apagado, acompaña melancólicamente la vida de este par de infelices. La melodía del saxo taciturno, abundará todavía más en sus penas (y en las del espectador).

Pero las cartas no están todavía echadas, ni por la cuadrilla de indeseables jefazos de la compañía de seguros donde putean a Lemmon, ni por el desalmado empresario-amante de Shirley, que embauca a una chica dolida que se dice a sí misma: “llevo el espejo de mano roto porque así es como me veo”. A lo que Lemmon responde: "aunque viva entre ocho millones de personas estoy sólo; únicamente te encontré cuando vi tus huellas marcadas sobre la arena".

Lemmon y Shirley, se guardan cada uno su as en la manga. Y al final, este triste par de perdedores, cortan y reparten la baraja ganando la partida.

Enternecedor Lemmon, dulcísima Shirley, disparatado Wilder. Maravillosa película.

miércoles, 24 de agosto de 2022

Ciclo comedias para las noches de verano: BIENVENIDO, MR CHANCE (Hal Asby 1979 )

 



Sinopsis: El film suma comedia y drama. Sobresale la interpretación de Sellers, secundado por una convincente Shirley MacLine en el papel de Eve Rend. Es la penúltima película de Sellers. Encarna a un personaje singular, simple, sin afectividad y sin emociones, solitario, de insólita pasividad, que no es consciente de sus limitaciones en conocimientos y capacidades. Habla de manera monótona y cauta, parecida a la Stan Laurel, en quien se inspira. La simplicidad de sus respuestas es confundida con profundidad, su serenidad es tomada como prueba de seguridad e inteligencia, su franqueza es entendida como manifestación de lucidez. La ausencia de datos sobre su biografía es tomada por los servicios presidenciales como una consecuencia de la destrucción de documentos y antecedentes por parte de la CIA y el FBI. A las preguntas de los reporteros de la TV ofrece respuestas, obvias, generalistas y casi siempre relacionadas con la jardinería, que se ajustan a los cortes de 10 segundos propios de los telediarios y a los hábitos de fijación de la atención de os televidentes.


Crítica 

Para algunos es el mejor film del realizador Hal Ashby (Utah, 1938). El guión, de Jerzy Kosinski, adapta la novela breve “Being There”/"Desde el jardín" (1971), del propio Kosinski, que constituye una nueva versión de “Cándido” (1759), de Voltaire. Se rueda en escenarios reales de Carolina del Norte, California, Maryland y Washington D.C. Nominada a 2 Oscar (actor y actor de reparto), gana uno (actor reparto, M. Douglas). Producido por Andrew Braunsberg (“Macbeth”, Polanski, 1971) para BSB, Lorimar y otras, se estrena el 19-XII-1979 (EEUU).

La acción dramática tiene lugar en Washington D.C. Chauncy “Chance” Gardner (Sellers) es un infeliz, afectado posiblemente por una ligera discapacidad mental, que no sabe leer ni escribir. Acogido en casa de un potentado, el senador Benjamin “Ben” Rend (Douglas), a lo largo de su vida no ha hecho más que cuidar del jardín de la casa adosada de Rend y ver televisión con el mando a distancia en la mano. Durante la enfermedad de Rend, conoce al presidente “Bobby” (Warden) de los EEUU. Viste con corrección y sobria elegancia. Es de media edad.

El film suma comedia y drama. Sobresale la interpretación de Sellers, secundado por una convincente Shirley MacLine en el papel de Eve Rend. Es la penúltima película de Sellers. Encarna a un personaje singular, simple, sin afectividad y sin emociones, solitario, de insólita pasividad, que no es consciente de sus limitaciones en conocimientos y capacidades. Habla de manera monótona y cauta, parecida a la Stan Laurel, en quien se inspira. La simplicidad de sus respuestas es confundida con profundidad, su serenidad es tomada como prueba de seguridad e inteligencia, su franqueza es entendida como manifestación de lucidez. La ausencia de datos sobre su biografía es tomada por los servicios presidenciales como una consecuencia de la destrucción de documentos y antecedentes por parte de la CIA y el FBI. A las preguntas de los reporteros de la TV ofrece respuestas, obvias, generalistas y casi siempre relacionadas con la jardinería, que se ajustan a los cortes de 10 segundos propios de los telediarios y a los hábitos de fijación de la atención de os televidentes.

La fama y el prestigio le permiten aspirar a puestos cada vez más relevantes dentro de la escala política. El nombre que se le atribuye deriva de la respuesta que ante los medios da a la pregunta sobre cuál es su nombre. Dice: “Chance, el jardinero” y todos entienden “Chance Gardner”. Los malentendidos verbales juegan un importante papel en el desarrollo del relato. Para algunos el encanto personal de Chance radica en su conformismo, su carácter retraído y dócil, su pasividad y debilidad. No molesta, no empuja, no da codazos, no inquieta. Se deja llevar por los acontecimientos y por los que mandan. Hace uso de toques surrealistas, que suelen ser vistos con ojos de humor e ironía.