Ficha Cinematográfica: https://www.filmaffinity.com/es/film795770.html
Sinopsis: C.C. Baxter (Jack Lemmon) es un modesto pero ambicioso empleado de una compañía de seguros de Manhattan. Está soltero y vive solo en un discreto apartamento que presta ocasionalmente a sus superiores para sus citas amorosas. Tiene la esperanza de que estos favores le sirvan para mejorar su posición en la empresa. Pero la situación cambia cuando se enamora de una ascensorista (Shirley MacLaine) que resulta ser la amante de uno de los jefes que usan su apartamento (Fred MacMurray).
Sugerencia de enlaces para ver el film: https://www.filmin.es/pelicula/el-apartamento?utm_source=justwatch https://ver.movistarplus.es/ficha/el-apartamento?id=41467
Crítica:
El Apartamento... dos personajes atrapados en la monotonía, que se cruzan cada anodina mañana en un amargo, irónico e incisivo drama que apenas provocará alguna carcajada; si acaso sonrisas decaídas. La hilaridad la ofrece el médico vecino de Lemmon y el propio Lemmon, canturreando y escurriendo los espagueti con albóndigas valiéndose de la malla de una raqueta de ténis. Genialidades de Wilder.
La ambientación de la historia, en ese apartamento confortable pero apagado, acompaña melancólicamente la vida de este par de infelices. La melodía del saxo taciturno, abundará todavía más en sus penas (y en las del espectador).
Pero las cartas no están todavía echadas, ni por la cuadrilla de indeseables jefazos de la compañía de seguros donde putean a Lemmon, ni por el desalmado empresario-amante de Shirley, que embauca a una chica dolida que se dice a sí misma: “llevo el espejo de mano roto porque así es como me veo”. A lo que Lemmon responde: "aunque viva entre ocho millones de personas estoy sólo; únicamente te encontré cuando vi tus huellas marcadas sobre la arena".
Lemmon y Shirley, se guardan cada uno su as en la manga. Y al final, este triste par de perdedores, cortan y reparten la baraja ganando la partida.
Enternecedor Lemmon, dulcísima Shirley, disparatado Wilder. Maravillosa película.
La ambientación de la historia, en ese apartamento confortable pero apagado, acompaña melancólicamente la vida de este par de infelices. La melodía del saxo taciturno, abundará todavía más en sus penas (y en las del espectador).
Pero las cartas no están todavía echadas, ni por la cuadrilla de indeseables jefazos de la compañía de seguros donde putean a Lemmon, ni por el desalmado empresario-amante de Shirley, que embauca a una chica dolida que se dice a sí misma: “llevo el espejo de mano roto porque así es como me veo”. A lo que Lemmon responde: "aunque viva entre ocho millones de personas estoy sólo; únicamente te encontré cuando vi tus huellas marcadas sobre la arena".
Lemmon y Shirley, se guardan cada uno su as en la manga. Y al final, este triste par de perdedores, cortan y reparten la baraja ganando la partida.
Enternecedor Lemmon, dulcísima Shirley, disparatado Wilder. Maravillosa película.

