miércoles, 24 de abril de 2024
Ciclo Expresionismo alemán, el cine de la República de Weimar: FAUSTO F.W. Murnau 1926
miércoles, 10 de abril de 2024
CICLO Expresionismo Alemán. El cine de la República de Weimar: NOSFERATU. F.W. Murnau 1922
Sinopsis: Obra clave del expresionismo alemán, "Nosferatu" es una adaptación disimulada del Drácula de Bram Stoker. Murnau supo mantener la poética ambigüedad del texto original al tiempo que construía, con la terrorífica figura de Max Schreck, un icono del cine de terror. Como los grandes clásicos, la película funciona en varios niveles conceptuales, pero se sostiene por su fuerza y belleza visual.
Sugerencia dónde ver el film on line: https://www.filmin.es/pelicula/nosferatu-nueva-restauracion?utm_source=justwatch
Crítica:
Una cinta que está considerada como una de las cumbres del género, y dentro del cine vampírico, como la más alta cota jamás alcanzada. No sólo eso, ‘Nosferatu’ (‘Nosferatu, eine Symphonie des Grauens’, F.W. Murnau, 1922) es una de las películas más influyentes de todas cuantas se han realizado.
La sombra de su poder se extiende hasta nuestros días, no sólo a la hora de representar la figura del vampiro, sino también en la creación de una atmósfera en donde lo real y lo irreal se dan la mano en perfecta comunión. F.W. Murnau, cuya repentina y curiosísima muerte, fue uno de los grandes pioneros del cine, alguien sin el cual no podría entenderse absolutamente nada del séptimo arte. El gran François Truffaut —nota mental: hacer un especial sobre él— emitió una terrible sentencia en su día, y es que según él, los cineastas deberían aceptar la idea de ser juzgados, en un futuro, por críticos que desconociesen la obra de Murnau. Me temo que falta muy poco para que Truffaut tenga toda la razón del mundo.
Es muy probable que Truffaut se haya quedado incluso corto en sus temores. Dentro de muchos años, pasará lo mismo con Hitchcock, o Lang, o Ford, . F.W. Murnau es un gran desconocido para las nuevas generaciones, hablemos en plata y aceptémoslo. No moverán un sólo dedo para conocer su obra, Un film que revisado una y otra vez no pierde ni un sólo ápice, y se descubre para nuestro asombro, como una de esas obras que sorprenden como la primera vez, ganando en matices.
La fundación Friedrich Wilhelm Murnau ha restaurado la película, acercándose lo más posible a las intenciones de Murnau, tanto en la duración como en el trabajo de fotografía, y todo a partir de copias encontradas en el mercado internacional, hasta donde no pudieron llegar los abogados de la viuda de Bram Stoker, que ganó un juicio contra los productores, consiguiendo por orden judicial que se destruyeran todas las copias de la película. ¿Por qué? Muy sencillo, Murnau no pudo conseguir los derechos de la obra original de Stoker, y ni corto ni perezoso cambió los nombres de los personajes y localidades, para posteriormente ser denunciado por la viuda del insigne escritor.
¿Qué hubiera sucedido en el caso de que absolutamente todo el material fuese destruido tal y como se dictó en la orden judicial? Pues que nos habríamos perdido una obra capital de poderoso magnetismo. En ella, Murnau se aleja de las formas utilizadas por el, entonces en boga, expresionismo alemán, al atreverse a filmar la película en exteriores y a plena luz del día, consciente de que posteriormente sería tratada aplicando diversas coloraciones. Con esto Murnau consiguió un inusitado y terrorífico resultado: crear una atmósfera fascinantemente irreal, en la que se conjugan vida y muerte, realidad y sueño, sexo y hasta ocultismo —léase para saber más acerca de este punto el admirado libro de Luciano Berriatúa ‘Nosferatu, un film erótico-ocultista-espiritista-metafísico‘—. Además, el director trata a su personaje, el conde Orlok, , como un monstruo sin ningún rasgo humano más allá de lo puramente físico, un animal sediento de sangre que únicamente causa terror allá por donde pasa. Olvidémonos de posteriores tratamientos románticos, en los que se acentuaba el carácter seductor de un ser inmortal; Orlok es un ser demoníaco que vive únicamente para la sangre que le da la vida.
Sería injusto no reconocer que gran parte de la composición del conde Orlok es debida a la increíble interpretación de Max Schreck, actor alemán que conoció la fama mundial gracias a su composición para este film, y que Murnau eligió por su imponente físico. Un poco de maquillaje facial, unos simples colmillos como incisivos, y unas uñas largas, llegarían para transformar a Schreck en Orlok; el resto queda en manos de un actor que pareció entender a la perfección el espíritu de su rol. Todas y cada una de las apariciones de Orlok son hipnóticas, y al actor le llega con permanecer quieto o caminar lentamente —excepto en las escenas en las que el conde carga sus ataúdes o camino con uno de ellos por la ciudad, en las que Murnau acelera un poco la imagen—, y con su miradas literalmente traspasarnos, mientras el director lo enmarca en un juego de luces y encuadres, acentuando el carácter fantasmagórico del relato. A su lado, el resto de actores, se empequeñecen, quedando sus interpretaciones dentro de los habituales parámetros del cine mudo, exageradas y teatrales, pero no por ello malas. Schreck se basta él solo para llenar el film.
Es ‘Nosferatu’ un film dividido en actos, práctica muy extendida en los tiempos del silente en los que predominaba la narración lineal, pero puede verse en ella una de las primeras muestras de montaje paralelo, al narrar dos acciones ocurridas en el mismo tiempo, herencia directa de D.W. Griffith y films como ‘Las dos huerfanitas’ (‘Orphans of the Storm’, 1921), verdadero pionero en este arte. Y al contrario de lo que se ha dicho en algunos sitios —Internet, evidentemente—, el director no utiliza siempre el plano fijo para todas las secuencias. De hecho, si hay algo que sorprende de esta película son unos atrevidos movimientos de cámara en determinados momentos, como por ejemplo, el impresionante travelling que acerca al espectador al barco en el que viaja oculto Orlok. Con el mismo, Murnau intensifica lo inevitable: Orlok se acerca a su destino, y surca imparable los mares, en los cuales también deja huella de su terror —impagable y terrorífico todo el segmento del barco, en el que Orlok elimina poco a poco a toda la tripulación—. Al mismo tiempo, cuando se trata de planos fijos, el director juega con el encuadre y la situación de los actores dentro del mismo. En el uso de trucajes también sale victorioso, como por ejemplo, en la desaparición y aparición repentina de Orlok delante de nuestros ojos, la paulatina desintegración del mismo al atravesar una pared, el ataúd que se abre para que Orlok se levante imponente, o las sombras que acechan al Ellen, y que Coppola recuperaría para su tratamiento en su también fascinante ‘Drácula’.
En 1979 el a ratos imposible Werner Herzog realizó un atrevido remake de la cinta de Murnau, Una de las leyendas que navegan alrededor del mítico film, la creencia de que Schreck era un vampiro real contratado por Murnau para el film. ‘Nosferatu’ es, 87 años después de su estreno, la más importante aproximación al mito vampírico conocida, y una obra maestra de capital importancia en la historia y desarrollo del cine. Y cómo no, el que realizó C. Theodore Dreyer. Poco a poco, que hay mucho que decir sobre los vampiros en el cine.
miércoles, 3 de abril de 2024
Ciclo de Cine Expresionismo alemán I , el cine de la República de Weimar: LA LUZ QUE MATA (F.W. Murnau 1921)


