"En tiempos en que las plataformas de cine y series se lo han fagocitado casi todo, volver a ver cine en una sala y poder comentar la película es recuperar la experiencia colectiva frente al individualismo de las pantallas, todo un acto de resistencia cultural".

domingo, 26 de febrero de 2023

Ciclo de cine : Mujeres Cineastas

 en homenaje a Agnès Varda


"No se puede competir con la vida, solo recrearla"
Agnès Varda

Tradicionalmente, la cultura patriarcal ha robado la voz a las mujeres, les ha negado la posibilidad de constituirse en sujetos, las ha relegado a la invisibilidad y al silencio, y las ha confinado en los márgenes del discurso.

La creación cinematográfica es uno de los campos que, hasta hace muy poco tiempo, se han considerado estrictamente masculinos, al menos en lo que a las posiciones de mayor poder y responsabilidad se refiere.

En este ciclo presentamos a 3 mujeres cineastas contemporáneas que llaman poderosamente la atención por su buen cuidado oficio cinematográfico, abordando géneros variados ofreceremos cuatro films de gran calidad que nos muestran una visión humana muy particular. Como un sencillo homenaje a Agnès Varda fallecida en 2019.

Cleo de 5 a 7, película de 1962 de Agnès Varda, La pionera de la Nouvelle Vague nos muestra una nueva forma de narrar historias: relatando en tiempo real, siguiendo la unidad temporal del estilo aristotélico. Y aunque no termine en tragedia, sí nos deja una moraleja.

El porvenir,  (2016)  de Mia Hansen-Løve ¿En qué consiste la felicidad? Sabemos que no podemos predecir el mañana y que la vida da demasiadas vueltas como para ser previsible o, ni tan siquiera, imaginable y, sin embargo, tenemos la falaz certeza de estar controlando nuestro destino, creyendo que no hay nada que se interponga en nuestro veleidoso camino y que pueda desbaratar, sin más, los pilares de nuestra existencia. Nos creemos dueños de nuestra suerte sin darnos cuenta que somos y seremos zarandeados sin piedad por cualquier episodio, por nimio o improbable que sea, por inverosímil o ajeno que nos parezca.

La Librería, hermoso trabajo de Isabel Coixet (2017) audaz, redonda, meticulosa, pulcra, delicada… con 3 premios Goya. La Librería hace un hermoso homenaje a la literatura, los libros y la lectura, en donde Isabel Coixet nos relata la osadía de Florence Green, una mujer que tiene un pequeño sueño por cumplir: abrir una librería para convertirla en un lugar de encuentros, recrear ese lugar donde fue feliz y descubrió el amor, volver a tener ilusiones, y contar con el reconocimiento de la clase pudiente de un pequeño pueblo.

Varda por Agnès, Agnès Varda siempre ha sido amante del juego de los espejos. Es casi una marca personal: el acabado final de cada una de sus películas no puede leerse obviando la mirada del espectador. Alguien podría objetar que así sucede con cualquier pieza cinematográfica. En realidad, con cualquier obra artística. Pero el caso es que existe determinado cine (así como novela, cuadro, opera etc.) cuya construcción (especialmente si estamos ante el archi-conocido caso de los tres actos) parte de y termina en la exposición de una tesis. Sin embargo, la directora de títulos como Cloe de 5 a 7 o Los espigadores y la espigadora siempre confía su tesis a esta tercera persona que es el espectador. En su penúltimo título Caras y lugares, el ejercicio consistía en trasladar a la gran pantalla el proceso de sobreimpresión de una serie de retratos a determinados espacios (desde contenedores hasta edificios). Es decir: los ojos de los espectadores observaban, desde sus butacas, el efecto que dichos retratos (expuestos en inmensos lugares) provocaban a sus observadores. Su último trabajo es un repaso a la filmografía de Agnès Varda realizado por la misma directora. Si a eso sumamos que su estreno en cines tiene lugar poco después de su muerte, el juego de espejos de Caras y lugares casi parece un juego de niños.




Fichas Cinematográficas

Cleo de 5 a 7 : https://www.filmaffinity.com/es/film670697.html

El porvenir:  https://www.filmaffinity.com/es/film855671.html

La Librería:  https://www.filmaffinity.com/es/film114695.html

Varda por Agnês:   https://www.filmaffinity.com/es/film958789.html


miércoles, 22 de febrero de 2023

Ciclo de cine conflictos contemporáneos SORRY WE MISSED YOU Ken Loach 2019

 



Sinopsis: Tras hacerse con su segunda Palma de Oro con "Yo, Daniel Blake", el realizador británico Ken Loach abraza en "Sorry We Missed You" los orígenes de su cine, aquel que incurría en el ámbito obrero, laboral y familiar. Lo que "Sorry we missed you" ante todo nos retrata es la erosión del entorno íntimo y familiar a manos de una perversa y deshumanizada estructura social y política que lleva el capitalismo y la desigualdad social como bandera.


Crítica: 
La mayoría de las películas de Loach perturban, producen una gran inquietud. Pero en esta, además, te dan ganas decir ¡basta ya por favor, esto es una locura! Loach ha declarado en tono modesto, pero lamentablemente cierto: “Es una gran lucha y una película sólo puede muy hacer poco. En cierto sentido, creo que el público quiere recuperar ese sentimiento de lucha, y espero que al salir del cine digan: basta, esto es intolerable. Sólo entonces podremos empezar a plantar cara”.

El cine-Loach tiene la capacidad de remover, de movilizar interiormente, por que cuenta historias veraces y muy creíbles. Habla de personajes y situaciones que podemos ver en nuestra realidad cotidiana y que provocan la indignación del espectador; también suscitan la vivencia de compasión para tana gente sencilla que apenas aspira a una vida decorosa y a cambio no recibe más que ostias y varapalos.

Cuenta la cinta la historia de Ricky (Kris Hitchen) y su familia. Son una familia que ha luchado duro para salir adelante. El ‘pater familia’ ve una nueva oportunidad como falso trabajador autónomo repartiendo paquetes. Su esposa cuida ancianos y enfermos, y sus hijos, uno adolescente y conflictivo y una niña precozmente madura se resienten de la ausencia de padre. Todo lo cual hace que los lazos familiares entre él, su esposa (Debbie Honeywood) y sus hijos se vayan poco a resquebrajando.

Loach plantea un auténtico drama social, que tiene su sustento en un trabajo actoral estupendo, como estupendos son Kris Hitchen y Debbie Honeywood. Son actores desconocidos que parecen personas comunes, personas de la calle pero que hacen unos trabajos interpretativos admirables.

Loach, a sus 83 años sigue fiel a sus principios de viejo marxista, es el Loach que ya conocemos. En este film lo que cuenta es lo mismo que vemos al asomarnos a algún servicio de paquetería en bicicleta, en moto, en camioneta, servicio urgente y mal pagado con actores veloces y estresados que cuando llegan al domicilio con la lengua fuera y no está el receptor del paquete tienen que dejar con angustia ese escrito que da título a la película: ‘Sorry, we missed you’.

Es loable el excelente guion de Paul Laverty, el habitual colaborador de Loach, que utiliza escenas rápidas, una presurosa cámara, diálogos al límite del vértigo, plano y contraplano, todo bordeando el melodrama. Un cine vivo, urgente, un cine para levantar conciencias y alzar la voz, protestar, rebelarse contra esta locura en que se ha convertido la vida moderna del consumo voraz a domicilio. Una filmación sensacional donde Loach rueda con naturalidad, logrando encuadrar en un mismo plano la afligida existencia de toda una familia.

Es un film que desvela los entresijos de esa denominada “nueva economía colaborativa”, concepto muy engañoso tras el cual se pueden descubrir los crueles ambages del capitalismo más salvaje; donde ciertas empresas tratan a los trabajadores peor que los señores feudales a aquellos vasallos del medioevo.

Declaró no hace mucho el director británico lo siguiente: "Según el proyecto neoliberal, la mano de obra debe ser vulnerable, porque así aceptará salarios bajos, contratos basura y trabajos temporales. Y para que el trabajador siga siendo vulnerable hay que hacerle creer que tiene lo que merece. Ese es el secreto: recordar a los humillados que la culpa es suya. Porque si la culpa fuera del sistema habría que cambiarlo, y eso, de momento, no interesa". Y esto es lo que ocurre a nuestro alrededor, la precariedad del trabajo precario que va cada vez a más precariedad. Lo que Loach nos muestra en la pantalla es tan indiscutible como inhumano.

Concluyendo: la ‘tesis’ del film es la enorme dificultad para frenar la injusticia, dado el fenómeno tan actual de que cada vez más trabajadores se convierten en 'emprendedores' de su propio infortunio. Entonces, como dice Loach, es el trabajador quien se labra su propia desgracia, no el sistema. Pero esto, como cualquiera con buena voluntad puede concluir, es una gran farsa.



martes, 14 de febrero de 2023

Ciclo: Conflictos contemporáneos, LA COMUNA Thomas Vinterberg 2016

 



Sinopsis: Anna y Erik, la pareja que intenta convertir 450 M2 de vivienda en un palacete de experiencias positivas comprobarán en sus propias carnes que la realidad y la teoría no transitan el mismo camino.

Sugerencia de enlaces para ver el film: https://www.filmin.es/pelicula/la-comuna?utm_source=justwatch

Crítica
Honestidad sin límites.

Interesante..., tú lo iniciaste/tú lo arruinaste, al desear más sin valorar lo que se tiene, al crear un paraíso que supone la desaparición de tu persona, al quedar relegada al olvido de un aislamiento, no tocada por nadie.
Cuando ya no compartes la idea de vida con tu pareja, cuando se abre el espacio y la comunicación cesa, cuando ya no se aprecia el querido sol por un indeseable nubarrón afectivo que implica la soledad, amargura, tormento y desquicio de tu alma, pues la locura se ha apoderado de ti, ya no eres la que eras, has sido traicionada por tu vanagloria de apreciar el oír a otros y obviar a tu pareja.
Cercioro, interesante..., ese observar la llevada de la peculiar teoría a una equilibrada y curiosa práctica, más esas determinantes emociones que nacen y fluyen sin control, pausa ni patrocinio y que son la expresión involuntaria de quien ha perdido su norte, al apostar por todos los puntos cardinales y desbaratar el sentido orientativo de su propia brújula.
Una grata sorpresa, mucho mayor de lo esperado, de buen espíritu, abrazado por esa estupenda música y ese inocente experimento de querencia y vivencia en comuna de los 70, donde entre todos, a buena fe, se decide/donde uno, a necesidad personal, puede cambiar el balance y desafiar toda la estructura.
Egoísmo y generosidad conviven en un proyecto nacido de la urgencia de saber y convivir con más personas, de la petición de enriquecimiento del tiempo y espacios compartidos a tres bandas entre una esposa, su marido y amada hija; deseo concedido, que conlleva inesperados sobresaltos anímicos, al descubrir la reina de la colmena que su súbdito rey, ha hallado reclamo nuevo de mayor apetito, estímulo y cariño.
“Tiran más dos tetas que dos carretas”, más si son suaves, firmes y prestan atención a los requerimientos de las manos que las solicitan; entusiasmo y vitalidad, para una atenta mirada que disfruta con el avance y desarrollo del formato; ojeo persuasivo, que se introduce con la festiva alegría del comienzo de una alternativa familia, de adopción y convivencia.
Humor para la indagación absorbente, sobre las consecuencias de lo que decidimos y hasta dónde se puede soportar sin perder la lógica, el respeto, la mente y, así, dejar de torturar a un devastado corazón, que no esperaba tal vuelco.
Concluyo, interesante..., solidez argumentativa, para esa ironía conclusiva que se lleva por delante las esperanzas y anhelos de su portadora, mientras la vida sigue y los demás disfrutan de su ocurrente idea, puesta con éxito en marcha.
Nadie es imprescindible, el grupo no se detiene por el desencaje de una pieza; acoplarse a los cambios y reajustar posiciones, y el miembro sobrante, que abandone la casa.
Motivadora, refrescante, ingeniosa distribución asociativa de un edén, que tiene su exquisita manzana tentadora, aquí, resuelto con el efectivo raciocinio de lo mejor para la mayoría...lo dicho, interesante.
Sol, sexo, amistad y algún desacuerdo, diversión vuelta tragedia.

miércoles, 8 de febrero de 2023

Ciclo de cine Conflictos Contemporáneos: MIA MADRE, Nanni Moretti 2015

 



Sinopsis : Nanni Moretti vuelve a incurrir en el universo autobiográfico para dedicar un sentido homenaje a su madre (y a las de todo el mundo) con un retrato tragicómico que ante todo se siente profundamente humano y absolutamente sincero, con una película aparentemente pequeña cuya grandeza radica en su inabarcable corazón, que rebosa mucho más amor que dolor.


El cine, la familia, la pérdida
crítica de Mia madre (Nanni Moretti, 2015).

La familia desata las pasiones más íntimas. La muerte de un hijo, de una hermana, de un padre o de una abuela son dramas que forman parte de la vida. La intimidad de ese dolor, que sientes tuyo y de nadie más, es la que Nani Moretti nos invita a observar. En esta ocasión hace con Mia madre (2015) lo que en su día con La habitación del hijo (ganadora de la Palma de Oro en 2001). Son películas distintas pero que suponen una dupla perfecta sobre el duelo. En una la muerte es repentina y llega demasiado pronto, en la otra es un proceso lento que desemboca en lo inevitable. Cada pérdida es única, distinta. Si bien todas conducen al llanto, a la desesperación, a la rabia, a la soledad o a la culpa. El realizador italiano vuelve a retratar el proceso paliativo de las heridas emocionales. Y lo hace muy bien (al menos cuando se ciñe estrictamente a eso). En Mia madre cede el protagonismo a Margherita (Maegherita Buy), su alter ego femenino (relegándose a un papel secundario, como ya vino haciendo en sus dos trabajos anteriores). Directora de cine que se encuentra en un momento vital harto complicado: enfrascada en su último proyecto cinematográfico, en proceso de separación de su pareja, con una hija adolescente y su madre gravemente enferma. El (supuesto) epicentro de la historia es la enfermedad de la madre y los cambios familiares que eso conlleva en general, y los que se producen en Margherita en particular. La protagonista se verá superada por las circunstancias y su único apoyo es su hermano (Nanni Moretti), quien renuncia a su empleo por mera desidia vocacional y para ocuparse de la madre. Los puntos de vista y los múltiples frentes abiertos dotan al último trabajo del cineasta transalpino de una complejidad que no es necesariamente beneficiosa para el devenir narrativo, pero que demuestra su capacidad para elaborar relatos de distintos niveles, ricos en subtextos.

En esta cara B sobre la pérdida de un familiar Moretti puso el alma. En las entrevistas promocionales comentaba cómo la muerte de su madre, durante el montaje de Habemus Papam (2011), fue la principal inspiración del libreto. Incluso se ayudó del diario escrito por él mismo durante la enfermedad de su progenitora. Una jugada tan pasional como inteligente pues dotó a la historia de lustre en términos de verosimilitud. Nadie puede pasar por alto la rebosante autenticidad de los diálogos en el hospital, sobre todo cuando se sumergen en lo trivial. Hay una escena que captura, sin aspavientos, la vida: Margherita habla con su madre de lo entrañablemente pesados que son unos vecinos que han ido a visitarla. Esa tierna concesión a lo insignificante es uno de los puntos fuertes de la cinta. No obstante, el filme es un rizoma que emite raíces a distintos niveles. Por lo tanto se puede decir que es una obra con muchas películas en su interior. Por separado funcionan de manera extraordinaria. Pero juntas no empastan como debieran. En honor a la verdad hay que decir que el trabajo como cineasta de la protagonista atrapa, aprisiona al cinéfilo. Solo un director experimentado puede captar con tanto tino lo que supone su oficio. A los mitómanos esas secuencias de John Turturro, conduciendo mientras tratan de filmar una toma, les encandilarán. De todas formas en su relación con el resultado final uno no acaba de compartir su relevancia. Es comprensible el afán de Moretti por tratar de plasmar su realidad ficcionada de la manera más fehaciente (entiéndase el galimatías), pero, al juicio del que suscribe, quedaría una película más redonda si hubiese hecho su particular La noche americana (1973) o si se centrase en la tragedia familiar. Podrían resultar al menos dos obras más que dignas de Mia madre.
Nanni Moretti no solo ha trabajado con distintos entornos, y con todos los niveles vitales de Margherita; también ha jugado mezclando la realidad con lo onírico. Abundan las escenas en las que no se sabe si la intérprete principal está fantaseando despierta, está tirando de recuerdos o simplemente está sumida en una ensoñación basada en la culpa. Incluso se puede ir más allá y afirmar que hace confluir la realidad y la fabulación en términos no oníricos ¿Acaso no hace contrastar la vida con la ficción del cine? El espectador se verá igual de confundido tras la primera escena en el set que después de un arrebato nostálgico de Margherita. Sin duda, Moretti estaba decidido a llevar a cabo una obra mayúscula. Un filme lleno de sedimentos, con más capas que la propia Tierra. Sin embargo este castillo de naipes, de ciclópea complejidad, se percibe excesivamente frágil. Al espectador puede asaltarle la duda razonable del cómo. ¿Cómo se sostiene? Lo más probable es que no se halle respuesta. Y en esta historia sazonada con sustratos brillan los actores: John Turturro está deliciosamente exagerado, Margherita emerge como un animal interpretativo capaz de llevar el peso de la cinta y Nanni Moretti posiblemente sea el más comedido y discreto, pero se ajusta de maravilla a su papel.

A una película que emociona y hace reír, que mezcla realidad con fantasía, que juega con la verdad y la ficción se le puede atribuir la magia de tenerlo todo. Al menos de tocar todos los palos que pueden engancharnos a la butaca. Y en gran medida lo consigue. Tiene ritmo, las interpretaciones son magníficas, hay momentos de desgarradora naturalidad, las historias generan interés… 

Andrés Tallón Castro


miércoles, 1 de febrero de 2023

Ciclo de cine Conflictos contemporáneos. REGRESO A CASA Zhang Yimou 2014

 



Sinopsis:  "Poderosamente conmovedora, es la película más profunda y detallada de los últimos tiempos”.Una pieza de artesanía fílmica que se convierte en una denuncia universal sobre la pérdida de la memoria colectiva pero también una historia de amor de las que ya no quedan ni se hacen.


Contexto: La Revolución Cultural China.

La Gran Revolución Cultural Proletaria mejor conocida como la Revolución Cultural China fue un movimiento llevado a cabo por Mao Tse Tung y la banda de los cuatro; conformada por dirigentes de alto nivel del Partido Comunista Chino. Tuvo lugar en 1966 y buscó hacer un cambio en la cultura de la sociedad China reestructurando la ciencia, la educación, la moral y las artes, a partir de las ideas maoístas. De igual forma las humanidades se vieron influidas por la estructura política comunista; en la producción cultural de la época se reforzaron los ideales políticos y la imagen de Mao Tse Tung, la cual se había debilitado tras el llamado “Gran Salto Adelante”.

La Revolución Cultural buscaba dar fin a los “cuatro viejos”: las costumbres, mentalidad, cultura y hábitos de la época de las dinastías, los cuales debían ser superados para llevar a la sociedad a una mejora. Lo anterior junto con la eliminación de la influencia capitalista y el pensamiento burgués.

El partido comunista buscó la creación un vínculo emocional y moral que naciera desde la población y estuviera dirigido hacia las representaciones artísticas de la China comunista, tomando en cuenta a la cultura como un aspecto social que ayuda a la construcción de una identidad, forjando un sentimiento de pertenencia. Mao Tse Tung se situó como una figura de culto que, por medio de sus postulados ideológicos, actuaba como una la luz que iluminaba el sendero de re-educación. De tal forma el libro rojo junto con las demás obras que expresaban el carácter del comunismo, se volvieron lecturas obligatorias en la educación.

La Revolución se caracterizó por la represión, así como por una severa educación a los intelectuales chinos, considerados como burgueses privilegiados que daban prioridad a sus objetivos particulares por encima de los intereses del partido. Debido a su formación académica el movimiento buscaba que colaboraran o que callaran sus ideas anticomunistas que impedían los avances nacionales.

Durante este proceso la educación jugó un papel muy importante, se consideró como el vehículo con el que se derribarían las barreras que impedían la llegada de la doctrina comunista a todos los estratos. De tal forma se consideraba que los conocimientos en las antiguas tradiciones, así como la creencia en elementos supersticiosos, tales como las doctrinas confucianas o la religión, se contraponían con los conocimientos modernos a los que se debía de llegar para progresar.

Sólo se podría llegar a una toma de conciencia por parte del pueblo si éste era instruido de la manera correcta y si se lograba moldear el pensamiento de la nación, es por ello que los jóvenes que vivieron durante esa época debían aprender no solo de la teoría sino también de la importancia de la práctica y el vínculo entre estas, trabajando en el campo para comprender y formar parte del trabajo de la clase obrera e involucrarse con ella.

Lo anterior aplicó de igual forma para los intelectuales, quienes debían integrarse con el pueblo para tomar conciencia de sus costumbres, y conocer e integrarse a su comunidad. Con lo anterior se buscaba situar a toda la sociedad en una sola masa homogénea que permitiera eliminar los privilegios de clase y alcanzar un carácter absolutamente comunista.

Si bien el proceso de educación se volvió más accesible para la población tras la aplicación de estrategias tales como la de la eliminación de los exámenes de ingreso, esta educación estaba sesgada por los lemas revolucionarios; se debía tener un pleno conocimiento de la doctrina y de los personajes que contribuyeron a su conformación teórica, así como su llegada al plano de la práctica.

En el campo de las artes se optó por hacer una limpieza general en materia de historia y cultura, en la cual se eliminó la herencia cultural china que estaba impregnada de elementos feudales e imperialistas. En materia de lenguaje se hizo una eliminación en los trazos de los ideogramas chinos, surgiendo el chino simplificado, con el cual se buscaba poner al alcance del pueblo los conocimientos de la lengua.

En el arte se buscó producir piezas que reflejaran los intereses de la revolución y que lograran acercarse al pueblo para despertar su interés y empatía por los postulados maoístas. Una forma de lograrlo fue recurriendo a aquellas representaciones artísticas que ya tenían popularidad en la sociedad, tal es el caso de la ópera y la literatura, en los cuales se suprimieron los valores del pasado sustituyéndolos por las enseñanzas modernas; ejemplos de esto es la Schachiapang, una composición para opera y La balada de Ouyang Hai, una novela escrita entre 1964 y 1965.

Esta nueva reformación de los valores de la sociedad China fue supervisada por los guardias rojos, un órgano bien educado en las premisas maoístas, que se encargaba de establecer el orden y cumplimiento de las mismas, vigilando la eliminación de los viejos elementos de la sociedad que le impedían el progreso. Conformada principalmente por jóvenes y campesinos, la guardia roja se encargó de velar por los intereses de la revolución cultural; dentro de las acciones que se les atribuye esta la destrucción de obras y representaciones que fueran en contra del ideal de modernidad, comenzando una erradicación de la vieja historia imperialista China

Fue así que antigüedades, templos, imágenes de Confucio y su doctrina, libros, manuscritos, obras sobre religión, etc., fueron destruidos o desprestigiados por la guardia roja, toda esta eliminación del pasado se tomó en cuenta como un aspecto necesario citando las palabras de Mao “Primero destruye, la reconstrucción vendrá por sí sola".

La Revolución Cultural fue un acontecimiento trascendental para la historia China, se ha llegado a considerar que fue durante ésta que se llevaron a cabo las verdaderas transformaciones revolucionarias en el seno del pueblo chino. No solo repercutió en diferentes aspectos de vida social abarcando diferentes estratos, sino que representó la implementación de una ideología que fue llevada hasta extremos lo suficientemente fuertes como para ser aún hoy día tema de debate, cuestionando por un lado si tuvo un carácter despótico o bien si era algo necesario e inevitable por el otro.


Bibliografía

Snow, Edgar, China. La larga Revolución, Madrid, Alianza, 1974, p. 350.

Gray, Jack y Cavendish, Patrick, La Revolución Cultural y la Crisis China, trad. Juan Ramón Capella, Barcelona, Ediciones Ariel, 1970, p. 242.

Lin, Piao, La Revolución Cultural China, México, Editorial Grijalbo, 1975, p.149, serie tercera, colección 70.

Amador Bech, Julio, “Mito y poder en la Revolución Cultural China”, en Revistas UNAM (sitio web), Septiembre-Diciembre de 2013, Documento en línea, consultado el 17 de Mayo de 2017, núm. 3

 




Crítica:  

El adiós de la memoria

‘Regreso a casa’ tiene dos partes bien diferenciadas, separadas por un momento único, el impedimento del encuentro de la pareja protagonista, Lu y Feng —excelentes Chen Daoming y Gong Li— en una estación de tren, lugar por excelencia de muchos grandes dramas románticos. El contexto, la Revolución cultural china; Lu es un enemigo del gobierno a quien traicionará su propia hija Dan Dan —personaje a cargo de Zhang Huiwen— para poder así aspirar a mejores papeles en su pasión: el baile.

Media hora, más o menos, dura ese primer tramo en el que se realiza una concisa presentación de personajes. Un matrimonio, separado, que se ama poderosamente, tal y como muestra la emotiva secuencia de la estación; y una hija a la que cierto tipo de celos le llevan a cometer una estupidez que encontrará su comprensión —perdón— con el paso del tiempo. Una elipsis de varios años nos lleva a la liberación de Lu y su regreso a casa. A partir de ahí ‘Regreso a casa’ se vuelve demoledora.

(From here to the end, Spoilers) La ilusión del reencuentro entre Lu y Feng se verá ensombrecida por el hecho de la amnesia de ella, que no reconoce a su esposo. A lo largo de los días, Lu, armado de paciencia, intentará que su esposa le reconozca, hasta le mostrará cartas, escritas supuestamente durante su encarcelamiento, con el afán de disipar la niebla que ensombrece su mente. Ella, mientras tanto, irá a recibirle el día 5 de cada mes, en lo que será un ritual durante años y años.

Desoladora

Es precisamente el punto de Lu intentando que su mujer recuerde el que une el presente film con la trama actual de la ñoña ‘El diario de Noa’ (‘The Notebook’, Nick Cassavetes, 2004), que Spielberg estuvo a punto de dirigir. Sin embargo, la escandalosa concesión que en el film del hijo de John Cassavetes se da —ella recuerda a su marido al final de cada día— aquí no tiene lugar. Paradójicamente, recuerdo y olvido, memoria e historia, irán de la mano. La unión de un amor recordado y sentido de formas muy diferentes.

Yimou narra con una elegancia fuera de lo común, y arriesgando en el uso del formato scope, enmarcando —habría que decir aprisionando— a sus personajes entre puertas nunca cerradas, entre recuerdos horribles, losas de un pasado que se quiere olvidar —una violación se produce en off, dándole una vuelta de tuerca al tema de la amnesia—, siempre juntos y separados, a veces unidos por miradas o silencios, aunque en alguna ocasión se bordee peligrosamente el ridículo, como en la secuencia del piano.

La labor actoral es sencillamente impecable. Gong Li renunciando a su espectacular belleza con un personaje difícil, y Chen Daoming en una impresionante muestra de contención dramática, poseen una química indiscutible. El devastador epílogo es buena muestra de ello. Lu y Feng tras los barrotes de la puerta de la estación. Ella, esperando por él. Él a su lado, resignado, encarcelado de por vida en la prisión más terrible que existe, la del olvido.

Película de Zhang Yimou, poca broma. Estamos en los tiempos de la revolución cultural china, años 60. Un hombre, una mujer, una hija. El hombre ha sido expulsado del sistema. Ahí lo vemos, durmiendo en la calle, escondiéndose, malviviendo. La mujer lo espera. Y la hija ha sido quien lo ha denunciado. La hija, por cierto, con gran ambición para situarse como primera bailarina. Por ambición vale todo. Sin embargo, según vamos viendo, el futuro no es lo que se esperaba. Estamos, pues, ante una transformación en la que cada cual se sitúa como buenamente puede.

Finalmente, una vez finalizada la década de la revolución cultural, el hombre es rehabilitado. Han pasado muchos años. Quiere volver a integrarse en la familia, de la cual se vio expulsado por las razones antes dichas. Se acerca a su mujer. Sin embargo, ella no lo reconoce. Padece de amnesia psicológica. Recuerda a su marido tal y como ha quedado en su mente. Sin embargo, él insiste. Insiste el hombre en ser reconocido, a la par que la amnesia de su mujer lo impide. Un choque entre la necesidad de ser reconocido -y rehabilitado emocionalmente- y la desmemoria de una mujer que se va encerrando en si misma.

El caso es que la mujer tiene ante si a su hombre, al cual no reconoce. Y el hombre, que alberga esperanzas de ser reconocido por su mujer, insiste en que se le reconozca como tal. Sin embargo, como ya vamos viendo que tal reconocimiento es imposible, él se las ingenia para poder estar todo lo cerca posible de su mujer. Ya les adelanto que tal reconocimiento no llega a suceder. Sin embargo, la solución es verdaderamente genial. Todo un ejercicio de sutileza por parte del equipo que ha ideado Regreso a casa.

Sin embargo, si nos quitamos de encima la pregunta de si la historia es creíble o no, podremos ver en Regreso a casa una parábola que puede dar para pensar, reflexionar y debatir sobre las posibilidades del amor, especialmente cuando este amor no es reconocido por la persona a la cual va dirigido. Y también, por lo que otra es capaz de llegar a hacer cuando tal cosa ocurre.