"En tiempos en que las plataformas de cine y series se lo han fagocitado casi todo, volver a ver cine en una sala y poder comentar la película es recuperar la experiencia colectiva frente al individualismo de las pantallas, todo un acto de resistencia cultural".
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miércoles, 18 de diciembre de 2024

Cine Francés, Chris Marker experimental: LEVEL FIVE (1997)

 




Sinopsis: Laura recibe el encargo de terminar el guión de un videojuego dedicado a la batalla de Okinawa (tragedia casi desconocida en Occidente, pero determinante en el fin de la Segunda Guerra Mundial). El objetivo del juego no consiste en modificar el curso de la Historia, sino reproducirla tal y como fue. Pero, al trabajar sobre Okinawa, Laura se topará en Internet con una misteriosa red paralela de informadores y testigos de la batalla. Así, conocerá aspectos de la tragedia que empezarán a interferir en su propia vida. Como todos los videojuegos, Level Five avanza por niveles. Laura y su interlocutor, intoxicados por su misión, acabarán por componer una metáfora de la vida, distribuyendo los "niveles" a todo lo que les rodea. ¿Alcanzará Laura el Nivel Cinco?


Con la colaboración de:  


miércoles, 11 de diciembre de 2024

Cine Francés Chris Marker experimental: SIN SOL (1982)




Sinopsis: Tres niños en una carretera en Islandia, una tripulación somnolienta a bordo de un ferry, un emú en Île de France, un bello rostro de las islas Bijagos, un cementerio de gatos a las afuera de Tokio, vagabundos en Namidabashi, los habitantes de la Isla de Fogo, Cabo Verde, un carnaval en Bissau... Así inicia el relato una mujer desconocida que lee las cartas remitidas por un operador de cámara, Sandor Krasna, que a través del registro de las imágenes de sus viajes se interroga sobre la memoria y la función del recuerdo, "que no es lo contrario del olvido, sino su opuesto", para conformar, como Sei Shônagon, su particular lista de "cosas que hacen latir el corazón"

Sugerencia de enlace para ver on line: https://mubi.com/es/es/films/sans-soleil



Con la colaboración de:   


 

miércoles, 4 de diciembre de 2024

Cine Francés Chris Marker experimental : LA JETÈE (1962)

 




Sinopsis: Tras una apocalíptica guerra nuclear, el mundo ha quedado devastado. Un grupo de científicos del bando vencedor llega a la conclusión de que el único modo de salvar a la humanidad es recurriendo a los viajes a través del tiempo: o bien mandar a una persona al pasado para pedir ayuda, o al futuro para buscar una solución a la situación presente. El elegido para realizar el viaje a través del tiempo es un prisionero. Historia de corte experimental sobre el poder de la memoria, contada exclusivamente a través de fotos fijas, en la que un hombre trata de reconstruir el recuerdo de su amada, en tiempos de la Tercera Guerra Mundial. Singular film de ciencia-ficción francés, que inspiró la conocida película estadounidense "12 Monos" (1995).

Sugerencia de enlace para ver on line: https://mubi.com/es/es/films/la-jetee


Con la colaboración de:  


viernes, 4 de diciembre de 2020

07 Película Pendiente Los 400 Golpes (FranÇois Truffaut 1959)

 



Enlace para ver el film:https://www.filmin.es/pelicula/los-400-golpes?utm_source=justwatch

Sinopsis: Antoine Doinel es un adolescente parisino no especialmente querido por su familia. Su madre, que lo tuvo de soltera, tiene una conducta severa con él. Su padrastro, por su parte, hace lo posible por tolerarlo.

La falta de atención de su familia hace de Doinel un alumno díscolo en el colegio, pero sus travesuras colman la paciencia de su profesor Sopruss. Un día, falta al colegio junto con su amigo René: allí verá lo buena que es la vida fuera de la escuela, así como cruda y real -tras encontrar a su madre con un amante-. Esta huida del colegio hará que Antoine comience a meterse más en problemas, a tal punto que tras sacar un cero en una composición en que prometió una buena nota a sus padres, se escapa con su amigo y hacen más travesuras.

Un día, al intentar robar una máquina de escribir de la oficina de su padrastro, es descubierto y con el consentimiento de sus familiares, acabará en el reformatorio sin su mejor amigo, solo. Pero cumple un gran sueño que tenía desde pequeño: conocer el mar.





miércoles, 17 de junio de 2020

Documentos de cine, Cine forum Quintanar: Un hombre y una Mujer , Claude Lelouch 1966


Poster cartel original frances - un hombre y un - Vendido en Venta ...




Crítica: 



Esta película de Claude Lelouch se estrenó en el año 1966, hace ahora cincuenta años. Yo era entonces muy joven y debí verla poco tiempo después cuando llegó, también exitosamente, a las pantallas españolas. En aquel momento me pareció vulgar, empalagosa (quizás por la música de Francis Lai) y de una gran ordinariez debido a que el protagonista no era un profesor (como en el caso posterior, 1969, de Mi noche con Maud de Rohmer), un intelectual o un activista político sino un vulgar corredor de coches que, curiosamente, y por aquellos tiempos no me fijé, cita a Giacometti y habla muchas veces más como un poeta que como un simple conductor y mecánico. Ulrich, el personaje central de la novela de Musil, Un hombre sin atributos, renunció definitivamente a sus ambiciones (era un gran científico y tenía por delante un buen futuro) cuando por primera vez oyó calificar a un caballo de carreras de genial. ¿El escritor austríaco hubiera hecho lo mismo con Jean-Louis, un corredor también genial? La confusión y la ligereza de nuestro mundo contemporáneo y la equiparación sin jerarquías de cualquier actividad, especialmente la intelectual, es demoledora y ha causado un daño irreparable a la cultura tal cual la hemos entendido hasta ahora.
En aquel entonces únicamente me quedé prendado de la belleza imperfecta (una nariz un poco grande) de Anouk Aimee (Anne). Pasaron los años y nunca más volví a ver la cinta de Un hombre y una mujer. Cuenta Lelouch que desesperado por su situación económica crítica después de varios fracasos, cogió su coche y se encaminó fuera de París sin rumbo. Tras un par de horas conduciendo, llegó a la playa de Deauville (Normandía) y se quedó dormido dentro del vehículo. Al despertar vio a una joven pareja paseando con dos niños e imaginó la historia que lo salvaría de su ruina artística y económica. Otra casualidad más agradable me condujo a mí este verano (en el mes de agosto) a Deauville. En absoluto me acordaba de que era una parte muy importante de la escenografía del filme. En la playa grandiosa me encontré con las antiguas casetas de baño (de los años veinte del pasado siglo) ostentando los nombres de películas, directores y actores norteamericanos, pues desde hace muchas décadas todos los meses de septiembre hay un festival dedicado a la cinematografía de este país con la presencia de los más representativos personajes de cada momento.
Ya sobre les planches, el paseo de madera construido sobre la arena de la playa que tiene más de dos kilómetros, me encontré con la Plaza Claude Lelouch junto al antiguo balneario vecino de los baños neopompeyanos construidos en 1923. En este lugar se anunciaba, para el día siguiente, la proyección al aire libre de Un hombre y una mujer, precisamente con motivo de su medio siglo. Acudí pronto a la cita para poder verla sentado y, tengo que decir, que me quedé encantado desde el primer momento. No es una obra maestra pero es una estupenda película que, con el tiempo, como sucede muchas otras veces, gana. Cuando finalizó la proyección de la película en el mismo lugar donde hacía cinco décadas habían caminado, hablado y amado los protagonistas, reconocí mis prejuicios de entonces. Al día siguiente inicié un recorrido por los lugares. Volví a la playa, a las casetas de baños; a la estación de tren de Trouville (el pueblo de al lado atravesando un puente); el puerto ahora más lleno de veleros que de pesqueros; la calle Eugène Colas y la hoy plaza Yves Saint Laurent junto al casino construido en 1912 y donde Nijinsky y los ballets rusos bailaron el día de su inauguración; el hotel Normandy Barrière junto a la primera boutique que Coco Chanel abrió en el 1913 y creó el beige chanel en referencia a la arena mojada de la playa; el Hotel Continental (hoy Inter-Hotel) donde se alojó Apollinaire días antes de estallar la Primera Guerra Mundial; o la villa Strassburguer, levantada en 1907 en el emplazamiento de la granja del Coteau, propiedad de Gustave Flaubert, la mansión más emblemática de la ciudad.
Dos jóvenes viudos
Anne (una ayudante de dirección) y Jean-Louis (un arriesgado corredor de coches de alta competición) son dos jóvenes viudos. Sus respectivos cónyuges fallecieron violentamente. Él en un accidente, rodando una película de guerra. Ella suicidándose al creer que las heridas de su esposo en un accidente, en el circuito de Lemans, eran irreversibles. Cada uno tiene un hijo de distinto sexo internado en el mismo colegio de Deauville. Ambos coinciden los fines de semana al ir a visitarlos. Jean-Louis va en coche desde París. Anne utiliza el tren. Pronto el coche será el único medio de locomoción de los dos hasta que un día inesperadamente Anne le dirá a Jean-Louis: «Es mejor que tome el tren». Él le responderá, en el andén de la estación: «¡Es increíble negarse a ser feliz!». Anne cuanto más ama a Jean-Louis, más recuerdos tiene de su marido difunto. ¿Por qué esa felicidad, que ahora siente, antes le fue suprimida de manera tan violenta? ¿Es infiel al recuerdo de su marido? Curiosamente su nuevo amante no siente los mismos remordimientos con respecto a su esposa fallecida, indirectamente por su culpa. Amores peligrosos: un doblador y ahora un corredor de coches. ¿Atraerá ella el peligro? Paseos por la playa, el descapotable rojo derrapando por la larga y ancha (siempre en marea baja) playa de Deauville con los tubos de escape provenientes de los órganos de fuelle, la carretera hacia París, hacia la rue Lamarc, donde antes vivió Lenin y ahora Anne. El teléfono, Montmatre 15-40, sonando sin parar. ¿Atraer el peligro? ¿El amor siempre es peligroso, el amor siempre es supersticioso (los números 13 y el 17 en Italia prohibidos entre los corredores), pero la película de la vida se rueda sin fin. Amor sin fin. La vida como una carrera que acaba pronto y el amor que se consume en un instante cuando se rinde a las armas de Eros.
«Todas tus armas te voy a quemar» (Meleagro, Antología palatina) piensan siempre los amantes, el uno del otro, antes de entregar la plaza fuerte. Y luego el recuerdo y el remordimiento. Decía Goethe que la cultura es lo único que es capaz de vencer, aplacar y trascender las diferencias sociales de siglos así como las de razas y lenguas para unir a todos los seres humanos en los fines benéficos de la concordia y la paz. Lelouch cae en la trampa del anatema arrojado sobre el arte y la cultura en general por los populistas rusos del siglo XIX, aquellos que decían insensatamente que un par de botas valen más que todo Shakespeare. Ya vimos lo que vino luego. La humanidad no puede vivir sin botas, pero tampoco sin Shakespeare. Lelouch le dio a elegir a Trintignant a su coprotagonista. Él insistió en que fuera Anouk Aimee. Ella estaba rodando en Roma con Fellini. No lo pensó. Eligió finalmente el peligro: tenía pánico a montarse en un barco y navegar en mar abierto. Lo hizo incluso. Uno de los mejores poemas (mejor canción) de amor lo escribió el poeta escocés del siglo XVIII Robert Burns a otra Anna, cuyos últimos versos dicen así: «?Vete, radiante dios del día,/y tú, blanca diana;/que las estrellas cieguen cuando/me he de reunir con Anna./Ven, como un cuervo negro, noche;/sol, luna, estrellas, ¡fuera!/Para escribir los raptos con mi Anna,/plumas de ángel traedme».
                             Un adiós
Jean-Louis la acompaña a la estación, la deja en su vagón, se despiden, el tren parte, el adiós parece definitivo. Hay domingos que empiezan bien, pero acaban mal. ¿Qué hice mal?, se pregunta él. ¿Hubiera sido mejor verla como amiga durante meses y meses? Jean-Louis está convencido de que ocurriría lo mismo. «A fuerza de vernos como amigos se acaba siendo amigos». Sí, cuando una mujer habla de amistad, de buena amistad, se convierte en un familiar y jamás en una amante. Jean-Louis lo sabe ¿Qué hará? En Mt.22,30; en la resurrección, los hombres ni se casarán ni se darán en casamiento, sino que serán como los ángeles de Dios en el cielo. ¡La de problemas que se evitarán! Pero Jean-Louis está lleno de vida y decide partir en coche, llegar antes e ir a esperarla a la estación. Y luego ¿qué? «Los largos gemidos de los violines en otoño» como los largos gemidos de las ruedas del descapotable rojo que derrapa en la playa de Deauville haciendo ruido celestial con los tubos de escape arrancados a un órgano de fuelle.

sábado, 29 de febrero de 2020

06 París nos pertenece



Biografía Autor: http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=rivette-jacques

Enlaces para ver el film : https://www.youtube.com/watch?v=MClOItL6ZrY  (película completa)


Critica:


VIVIR Y MORIR EN UNA CIUDAD AJENA: PARÍS NOS PERTENECE, DE JACQUES RIVETTE

“Hemos invadido también las aceras; se habría podido creer que París nos pertenecía”.
-Simone de Beauvoir

El protagonista de la primera película de François Truffaut, Los cuatrocientos golpes (1959), un muchacho llamado Antoine Doinel, asiste una noche a cine con sus padres al Gaumont-Palace en París. Salen muy alegres de la función y de regreso a casa van comentando sobre lo que acaban de ver:
-“Me ha gustado mucho la película”- dice Antoine.
-“No era divertida”– responde su padre.
-“Pero era profunda”- afirma su madre.
-“¿Qué?”, pregunta su padre.
-“Era profunda”, responde ella.
-“Ah, sí”, responde él.
-“¡La película!”, aclara ella, enfática.
-“Sí, sí”, responde el padre mientras ríen todos.

¿De qué película hablaban? Precisamente de París nos pertenece (Paris nous appartient), el debut de Jacques Rivette como director de un largometraje. Pese a que Rivette había comenzado a rodar su filme en el verano de 1958, al momento del estreno de Los cuatrocientos golpes en mayo de 1959, todavía no estaba listo. Dado que Truffaut era consciente de los problemas que Rivette había estado teniendo para terminar su cinta, es probable que hiciera mención a ella como un mecanismo de presión para allanar su estreno.
En el libro “Las películas de mi vida” Truffaut, escribe a propósito del filme de Rivette que “En julio de 1958, el problema de Rivette cuando empezó a hacer París nos pertenece era encontrar dinero suficiente cada domingo para empezar a trabajar de nuevo el lunes. ¡Y qué trabajo era ese! Un poderoso río de filme, treinta personajes, treinta locaciones, escenas nocturnas y al amanecer. Y él hizo todo esto sin secretaria, sin gerente, sin un automóvil, con dinero de caja menor y en un momento del año en el que todos salían de vacaciones. Cuando Chabrol empezó a rodar Los primos, unas latas de filme pasaron de su película a la de Rivette. Tres meses después, con Paris nos pertenece todavía si concluir, yo empecé Los cuatrocientos golpes. Rivette terminó de rodar al mismo tiempo que yo, pero lo único que poseía era la película. Tenía demasiadas deudas mayores como para intentar hacer el doblaje y el montaje, incluso si lo hacía a crédito”.
En el Festival de Cannes de 1959, Chabrol y Truffaut decidieron convertirse en coproductores del filme para ayudar a terminarlo. Lo que Truffaut ni nadie sospechaba era que París nos pertenece iba apenas a estrenarse en Francia el 13 de diciembre de 1961, pese a que Jacques Rivette era uno de los nombres más respetados como crítico de cine de Cahiers du Cinéma, había sido asistente de dirección de Jacques Becker y Jean Renoir, y fue uno de los primeros de este grupo en lanzarse a la dirección. Rivette llegó a París desde su Rouen natal con un cortometraje de 16 mm bajo el brazo, Aux quatre coins, y ya en la capital francesa, donde conoció a Eric Rohmer para emprender juntos la aventura fugaz de una revista, La Gazette du Cinéma, hace Le quadrille (1950) -protagonizado por Godard- y Le divertissement (1952).
Sin embargo es Le Coup du Berger (1956), un mediometraje de veintiocho minutos rodado en el apartamento de Claude Chabrol, el que convierte a Rivette en faro y modelo a seguir para todos los que integrarían la nueva ola francesa. Escribe Truffaut que “el ejemplo de Le Coup du Berger hizo que me decidera a rodar Les Mistons e hizo que Chabrol fuera lo suficientemente arrojado para hacer un largometraje a partir de El bello Sergio, y a la vez movió a los más prestigiosos realizadores de cortometrajes, Alain Resnais y Georges Franju, a ensayar a hacer su primer largometraje. Todo había empezado. Y había empezado gracias a Rivette”.
Problemas financieros, de producción y distribución hicieron que Paris nos pertenece llegara tarde y alejada del fervor mediático que ya tenían Truffaut, Godard y su Sin aliento (1960), Chabrol y Les bonnes femmes (1960), Resnais e Hiroshima mon amour (1959). Además París nos pertenece era muy diferente a sus congéneres: más grave y densa, menos espontanea, más apegada a un guion que podríamos llamar “formal” (aunque les entregaba a los actores lo que había escrito la noche anterior). “Dejando de lado las condiciones bajo las cuales se rodó, París nos pertenece es el más ‘dirigido’ de todos los filmes que surgieron del equipo de Cahiers du Cinéma”, expresaba Truffaut. Está más cercana, en su espíritu existencialista, al cine que estaba haciendo en esos momentos en Italia Michelangelo Antonioni –La aventura (1960) y La noche (1961)- y Bergman en Suecia con Como en un espejo (1961): cine que hablaba de aislamiento personal, incomunicación, hastío y soledad espiritual.
Rivette adopta –sin conocerlos- estos mismos postulados, que como se ve eran una constante generacional, y les suma paranoia de los años de la Guerra Fría, para construir un relato que gira alrededor del misterio de las circunstancias poco claras de la muerte de Juan, un músico español exiliado en París. Una grabación musical que Juan dejó y que ahora no aparece es el desencadenante (el “MacGuffin” si esta fuera una película de Hitchcock) de la pesquisa que emprende Anne (Betty Schneider), una estudiante de letras a la que le hacen sospechar que un director de teatro que le interesa –y que está haciendo el montaje de Pericles, de Shakespeare- puede correr la misma suerte que Juan. Esa búsqueda la lleva de un lado a otro, entrevistándose con personas que pueden o no tener que ver con la muerte del músico y enredándose cada vez más con una trama aparentemente criminal cuyos cabos no parece acabar de atar.
La clave de París nos pertenece puede encontrarse en las palabras que Aniouta Barsky -la mujer en cuya casa supuestamente murió Juan- le dirige a Anne: “Yo nunca quise meterme en sus asuntos ni indagar en lo que hacía. Siempre era un complot, secretos, revolución… Todo estaba vendido, acabado, podrido… Ya no me atrevía a hacerle preguntas. Yo esperaba. Esperaba a que todo terminase”. Las revelaciones esporádicas e intermitentes que la joven hace la preocupan y la asustan, pues todo apunta a una conspiración a nivel global, neofascista y totalitaria, que no solo busca eliminar a los librepensadores (una preocupación de la izquierda europea de los años cincuenta) sino a dominar el mundo. Todo esto contribuye al tono pesimista y de “fin de los tiempos” de una película carente de humor y presa de una solemnidad que solo alivian los cameos de Chabrol, Godard, Jacques Demy y el propio Rivette, amén de unas escasas florituras formales.
El mundo del teatro es el otro tema de París nos pertenece, la imposibilidad de hacer un montaje independiente y libre, no sometido a los designios de un productor que imponga sus intereses comerciales (incluso puede verse como una metáfora de la demorada génesis de esta misma película), cercenando la creatividad de aquellos que quieren expresar su propia mirada del mundo. Gerard Lenz, el director de teatro que interpreta Giani Esposito, es uno de los pocos personajes de espíritu puro en este filme, y es ese romanticismo idealista el que será castigado, no solo quitándole la producción de Pericles. Rivette volverá al teatro una y otra vez en su obra, en muchas ocasiones de manera más explicita.
Termina París nos pertenece y nos habremos asomado a la semilla de una obra fílmica rigurosa y exigente que se extendió a lo largo de cuarenta años, fruto del tesón de un hombre que siempre quiso que fueran las películas las que hablaran por él. Ya que Truffaut fue el “espíritu oficiante” en este texto, dejemos entonces que sean sus palabras las que lo concluyan: “Citando a Péguy, Rivette nos recuerda al principio de su filme que Paris no le pertenece a nadie. Pero el cine le pertenece a todos”.
Publicado en el suplemento “Generación” del periódico El Colombiano (Medellín, 14/02/16), págs. 4-5
©El Colombiano, 2016

©Todos los textos de www.tiempodecine.co son de la autoría de Juan Carlos González A.



lunes, 2 de diciembre de 2019

Nouvelle Vague, breve historia


Nouvelle vague (Nueva ola) es la denominación que la crítica utilizó para designar a un nuevo grupo de cineastas franceses surgido a finales de la década de 1950. Los nuevos realizadores reaccionaron contra las estructuras que el cine francés imponía hasta ese momento y, consecuentemente postularon como máxima aspiración, no sólo la libertad de expresión, sino también libertad técnica en el campo de la producción fílmica.

Desarrollo
El apelativo Nouvelle vague surge cuando muchos de los críticos y escritores de la revista especializada Cahiers du Cinéma (Cuadernos de Cine) —fundada en 1951 por André Bazin— deciden incurrir en la dirección de filmes hacia finales de los años cincuenta, tras haber desempeñado la profesión de guionistas durante los años precedentes. Tales son los casos de François Truffaut, Jean-Luc Godard, Jacques Rivette, Éric Rohmer o Claude Chabrol, y sobre todos ellos su precursor Jean Pierre Melville
Entre los referentes que inspiraron a esta “nueva ola” de la producción cinematográfica francesa, es posible citar al célebre André Bazin, del cual adoptaron la necesidad de retratar la realidad organizando la percepción de las obras de un modo sumamente verosímil en cuanto al desarrollo de las vicisitudes de los personajes. Para Bazin, el realismo es ontológico en el cine, es decir, connatural al carácter automático y mecánico de la reproducción cinematográfica, y las películas que mejor lo interpretan y que más se aproximan a la esencia del cine son aquellas que reducen al mínimo las intervenciones manipuladoras y artificiales. De manera similar, en 1948, el director y crítico de cine Alexandre Astruc proclamó un nuevo estilo fílmico, la "cámera-stylo"; se trata del cine de autor, en el que el director tenía que encontrarse creativamente por encima de todo y la película tenía que nacer de él: "Si el escritor escribe con una pluma o un bolígrafo, el director escribe con la cámara". Todas estas ideas se convirtieron para los autores de la nouvelle vague en sugerentes conceptualizaciones teóricas, debido a que se habían convertido en verdaderos cinéfilos a base de haber absorbido innumerables películas en la Cinémathèque française, donde los conceptos de "autor" y "autoría" gozaban de gran capital simbólico.
Un aspecto fundamental que va a favorecer el cambio en el cine francés es el hecho de que en 1958, terminada la guerra de independencia de Argelia, Charles De Gaulle, presidente de la República, nombra como ministro de cultura a André Malraux, que va a impulsar una legislación proteccionista favorable a los cineastas noveles y al cine de calidad.
Además, en esa época se constituye una nueva ola de espectadores cinéfilos, formados en la asistencia a cineclubs, que se hallan dispuestos a acoger toda novedad en el terreno cinematográfico. Una encuesta sobre la juventud francesa le permitió a la periodista Françoise Giroud hablar en diciembre de 1957 de una “nouvelle vague”, acuñando este término que va a denominar el cambio de postura de cineastas como Jean-Luc Godard, François Truffaut o Alain Resnais, entre los más destacados.
La Nouvelle Vague comienza a tomar forma en 1958, cuando Claude Chabrol dirige dos películas gracias al dinero que su mujer obtiene de una herencia. Serán las obras de Truffaut Los 400 golpes (1959) y Alain Resnais Hiroshima mon amour (1959) las que despertaron la atención y sentenciaron el advenimiento del nuevo fenómeno cinematográfico. El proceso de consolidación de la Nouvelle Vague quedó de manifiesto en el Festival de Cannes de 1959, donde resultaron ganadores: Truffaut recibe el premio a la dirección por su película Los cuatrocientos golpes (Orfeo negro de Marcel Camus fue galardonada con la Palma de Oro) y Resnais obtuvo un gran éxito con su obra Hiroshima mon amour.
Las películas surgidas durante 1959 se caracterizaban por su espontaneidad, con grandes dosis de improvisación, tanto en el guion como en la actuación; con iluminación natural, siendo rodadas fuera de los estudios y con muy poco dinero; pero rebosantes de entusiasmo, atravesadas por el momento histórico en todas las tramas. Las historias solían ser cantos a la plenitud de la vida, el deseo de libertad como valor central en todas sus dimensiones, y un nuevo modo de asumir la adultez desde la óptica de un espíritu joven (juvenilismo).
Este grupo surgió en contraposición con el cine de calidad (“cinéma de qualité”), anquilosado en las viejas glorias francesas. Por ejemplo, François Truffaut arremetió en la revista Cahiers du Cinéma contra el “cinéma de qualité” francés y contra su pretendido realismo psicológico en un artículo titulado “Una cierta tendencia del cine francés”. Truffaut protesta de la abrumadora dominante literaria del cine francés, que es más un cine de guionistas que de realizadores. Paradójicamente, estos nuevos autores obtuvieron su sitio en la industria, siendo el caso de François Truffaut el más evidente, así como también el de Claude Chabrol. Sin embargo, a pesar de haber penetrado en la industria cinematográfica, estos cineastas nunca dejaron de producir un cine muy personal y notoriamente alejado de los gustos dictados por las modas.
Frente a ellos se erigió al mismo tiempo otro movimiento, erróneamente enmarcado en la Nouvelle Vague, llamado "Rive Gauche", que surgió a la vera de la revista Positif con cineastas teóricamente más vanguardistas como Alain Resnais, Chris Marker y los escritores Marguerite Duras y Alain Robbe-Grillet. El cine de estos se caracterizaba por ser más retórico, literario, elaborado y cuidadoso que sus colegas de la "Nouvelle Vague". Destacan los primeros films de Resnais (Hiroshima, mon amour, El año pasado en Marienbad, Te amo, te amo), La Jetée de Marker, Trans Europe Express de Robbe-Grillet e India Song de Duras.

Características
Los jóvenes realizadores e impulsores de la Nouvelle Vague se caracterizaron por:
  • Poseer un bagaje cultural cinematográfico importante, obtenido en las Escuelas de Cine y en la Cinemateca Francesa.
  • Forjar su estilo a través de la crítica en la revista Cahiers du Cinéma. Se trataba de verdaderos cinéfilos, y sus películas se colmaron de referencias y citas de homenaje a sus realizadores más admirados, sobre los que incluso han escrito libros.
  • Defender el cine de directores como Howard Hawks, John Ford, Alfred Hitchcock, Samuel Fuller, etc., así como también el cine realista y visual de Jean Renoir, Robert Bresson, Jacques Tati, Max Ophuls, etc.
  • La preparación teórica y el deseo de renovar el cine les impulsó a redescubrir la “mirada” de la cámara y el poder creador del montaje, pues se reconocían férreos admiradores de Orson Welles.
  • Tratar en sus películas la condición humana desoladoramente aislada en el marco de la sociedad pequeño burguesa de la posguerra.
  • Considerar el cine como una especie de autoconocimiento personal, por lo que en sus películas aparecen claras referencias personales.
Las innovaciones técnicas y los bajos costes de los instrumentos necesarios para la realización de filmes contribuyeron a la emergencia de esta corriente. Las cámaras ligeras de 8 mm y 16 mm (formatos no profesionales) y las nuevas emulsiones más sensibles hicieron posible que se rodara sin iluminación artificial, cámara al hombro y en locaciones naturales, es decir, sin necesidad de montar grandes escenografías en monumentales estudios cinematográficos. Ello conduce a un estilo de reportaje, con tomas largas, forma despreocupada y una duración de rodaje que se reduce a unas pocas semanas. Aportan un nuevo uso de la fotografía, en blanco y negro, que se sirve en interiores de una iluminación indirecta, rebotada, para generar así un ambiente realista al estilo de las iluminaciones difusas de Murnau, lo que permite rodar con ligereza y que la cámara siga a los actores de forma más natural. Su técnica es casi artesanal, con un equipo técnico reducido, sin estrellas importantes y con una interpretación improvisada por actores jóvenes. En suma, es un cine realista, bajo la influencia del Neorrealismo italiano y del lenguaje televisivo, que trata sobre temas morales aunque no hurgue en las causas del comportamiento de los personajes.
En definitiva, la contribución de la nouvelle vague supone una enérgica renovación del lenguaje cinematográfico al redescubrir la capacidad de la “mirada” de la cámara, el poder creador del montaje y otros recursos caídos en desuso. Su aportación sirve para reafirmar la noción de cine “de autor” y para introducir la inventiva en los métodos de trabajo, sacando provecho de las novedades técnicas, como cámaras ligeras, emulsiones hipersensibles, lámparas sobrevoltadas, iluminación por reflexión, y afinando y enriqueciendo las posibilidades expresivas del lenguaje cinematográfico.

El lenguaje cinematográfico
El cambio que se supone que marcó la Nouvelle Vague en el mundo del cine fue la alternativa tanto estética, la manera de producir, como en el contenido de los films. La Nouvelle Vague cambió la percepción de realidad a través del cine. Mientras en los films clásicos se trataba de rodar películas para representar una historia determinada, en los films modernos se rueda para mostrar el sentido de una realidad opaca. A través de la metodología y las técnicas de estos cineastas se obtienen unas imágenes inestables que comprenden contradicciones y también mucho más expresivas que representativas.
Las películas de este movimiento eran normalmente de bajo presupuesto, gracias a varias leyes que aportó el Estado, el cual propuso una nueva manera de producir que no necesitaba grandes cantidades de dinero. A pesar de que las salas de los cines franceses estaban cada vez más vacías debido a otras leyes y el aumento de precio de las entradas, el presupuesto para realizar las películas acabó bajando de forma que se podían realizar 5 películas al precio de una.
Según Godard, la Nouvelle Vague era un tipo de cine puro y verdadero, del que podemos analizar muchas partes, pero del que llegamos a la primera conclusión es que la directriz más importante de su lenguaje y de la pura esencia era la libertad de movimiento de los directores en ámbitos de cámara y de la narración. Si bien es cierto que todas las historias ya han sido explicadas, también lo es que se puede cambiar la manera de hacerlo, esto es lo que viene a decir Godard. La Nouvelle Vague intenta film tras film innovar en ámbito de la imagen fílmica, pero también en la narración de las historias, explicar historias de amor, de comedia, pero de forma que el espectador no las reconociera o atribuyera a las historias que ya habían sido filmadas anteriormente.
La libertad es primordial en el movimiento por la gran importancia que tenía el contexto político y social en este. La guerra de Argelia y los hechos de mayo de 1968 fueron puntos claves para que los directores cinematográficos tuvieran un claro objetivo que mostrar en sus films: la búsqueda de la libertad “personal” con la que podemos relacionar, con un tipo de metáfora, en la necesidad de la liberación de la sociedad encadenada en un sistema capitalista que no hacía más que convertir a las personas en mercancías y en la sociedad del espectáculo (como denomina Debord). La libertad de acción del cine de la Nouvelle Vague emprende un cine totalmente diferente a todo el que se había creado anteriormente, a pesar de que evidentemente encontramos referentes como Hitchcock u otros; es una manera de romper con los esquemas del cine clásico.
El montaje se caracterizó por la discontinuidad, donde la temporalidad de las acciones y de las escenas era mucho más compleja y el orden de los planos estaba alterado. Dando así una nueva perspectiva más retorcida, pero más realista. A diferencia del que era el montaje tradicional, que pretendía pasar desapercibido. Godard pretende atraer la atención del espectador sobre el proceso de filmación que empleaba.
Los planos más frecuentados fueron claves para mostrar un realismo que el espectador pueda captar y sentir.
  • Plano detalle
  • Picado
  • Contrapicado
  • Plano Secuencia
Otra de las características más importantes en el rodaje es que este era casi siempre en exteriores o interiores mucho más naturales; este hecho daba un estilo que era más similar al reportaje. Este aspecto también daba la opción a la cámara de poder moverse con una mayor amplitud y crear nuevos espacios cinematográficos. El efecto de exterior daba más luminosidad a la escena de forma que el espectador podía sentirse más cerca a esta, poder adentrarse más en los detalles mostrados y alejarse de la artificialidad que mostraban muchas de las escenas en lugares interiores con decorados preparados.
Los nuevos movimientos de cámara como son el travelling o la panorámica, que introdujeron los directores de la Nouvelle Vague, quedaron más subrayados y aumentó la fluidez de este nuevo lenguaje puesto que daba libertad y realidad a las imágenes, superponiéndose a la superficialidad e irrealidad del cine clásico. Una nueva manera de acercar el film al espectador y a la inversa.
El travelling era una manera de grabar en que el espectador podía adentrarse dentro de la escena, el movimiento permitía transmitir esta sensación de movimiento en el receptor de la imagen haciendo así que la recepción del mensaje fuera la adecuada. La panorámica brindaba la oportunidad de mostrar toda la escena, sin restringirse sólo en la parte a la que llegaba el objetivo de la cámara. El espectador podía apreciar todos los elementos que jugaban y actuaban en la escena.
También introducen una nueva perspectiva de la fotografía en blanco y negro que aporta una iluminación indirecta en los interiores, cuando las imágenes no estaban grabadas en exteriores, generando así un ambiente más realista. Estas técnicas trataban de enviar la luz hacia una placa de aluminio que se situaba normalmente al techo, consiguiendo que rebotara de forma suave sobre los actores y que también iluminara todas las partes de la estancia sin sombras muy violentas. Además, las nuevas cámaras ofrecían una gran calidad de imagen, aunque la iluminación no fuera directa o artificial.
Por último, el uso de un nuevo aparato llamado magnetófono, concepto el cual apareció por primera vez anunciado en el número 63 de Cahiers du Cinéma, multiplicó el uso de la presa de sonido directo. De este modo el micrófono adquiría mayor libertad para poder captar ruidos de varios lugares: desde voces de los personajes hasta cantos de los pájaros más lejanos. Gracias a los bajos costes de estos nuevos aparatos los productores no tuvieron gran problema en poder financiarlos. Además de la mejora del sonido, también hay que dar relevancia a la voz en off que a menudo se mostraba en los films y también la música que se sentía en estos. La voz en off en una gran parte de los films era una manera de recurrir al sentimiento y a la percepción del espectador de forma que podía llegar a introducirse en su mente como un tipo de narración de las imágenes cinematográficas.

Principales autores
Los principales cineastas de la nouvelle vague son:
Películas
Fuente Wikipedia.