Nouvelle vague (
Nueva ola) es la
denominación que la crítica utilizó para designar a un nuevo grupo de cineastas
franceses surgido a finales de la
década de
1950. Los nuevos realizadores reaccionaron contra las estructuras
que el
cine
francés imponía hasta ese momento y, consecuentemente
postularon como máxima aspiración, no sólo la libertad de expresión, sino
también libertad técnica en el campo de la producción fílmica.
Desarrollo
Entre los referentes que inspiraron a esta “nueva ola” de la
producción cinematográfica francesa, es posible citar al célebre
André Bazin, del cual adoptaron la necesidad de
retratar la realidad organizando la percepción de las obras de un modo
sumamente verosímil en cuanto al desarrollo de las vicisitudes de los
personajes. Para Bazin, el realismo es ontológico en el cine, es decir,
connatural al carácter automático y mecánico de la reproducción
cinematográfica, y las películas que mejor lo interpretan y que más se
aproximan a la esencia del cine son aquellas que reducen al mínimo las
intervenciones manipuladoras y artificiales. De manera similar, en 1948, el
director y crítico de cine
Alexandre
Astruc proclamó un nuevo estilo fílmico, la
"cámera-stylo"; se trata del cine de autor, en el que el director
tenía que encontrarse creativamente por encima de todo y la película tenía que
nacer de él: "Si el escritor escribe con una pluma o un bolígrafo, el
director escribe con la cámara". Todas estas ideas se convirtieron para
los autores de la
nouvelle vague en sugerentes
conceptualizaciones teóricas, debido a que se habían convertido en verdaderos
cinéfilos a base de haber absorbido innumerables películas en la
Cinémathèque française, donde los conceptos
de "autor" y "autoría" gozaban de gran capital simbólico.
Un aspecto fundamental que va a favorecer el cambio en el cine
francés es el hecho de que en
1958, terminada
la
guerra de independencia de Argelia,
Charles De Gaulle, presidente de la
República, nombra como ministro de cultura a
André
Malraux, que va a impulsar una legislación proteccionista favorable
a los cineastas noveles y al cine de calidad.
Además, en esa época se constituye una nueva ola de
espectadores cinéfilos, formados en la asistencia a
cineclubs, que se hallan dispuestos a acoger toda
novedad en el terreno cinematográfico. Una encuesta sobre la juventud francesa
le permitió a la periodista
Françoise Giroud hablar en diciembre
de 1957 de una “nouvelle vague”, acuñando este término que va a denominar el
cambio de postura de cineastas como
Jean-Luc
Godard,
François Truffaut o
Alain Resnais, entre los más destacados.
Las películas surgidas durante 1959 se caracterizaban por su
espontaneidad, con grandes dosis de improvisación, tanto en el guion como en la
actuación; con iluminación natural, siendo rodadas fuera de los estudios y con
muy poco dinero; pero rebosantes de entusiasmo, atravesadas por el momento
histórico en todas las tramas. Las historias solían ser cantos a la plenitud de
la vida, el deseo de libertad como valor central en todas sus dimensiones, y un
nuevo modo de asumir la adultez desde la óptica de un espíritu joven
(juvenilismo).
Este grupo surgió en contraposición con el cine de calidad
(“
cinéma de qualité”), anquilosado en las viejas glorias francesas. Por
ejemplo,
François Truffaut arremetió en la
revista
Cahiers du Cinéma contra el “
cinéma
de qualité” francés y contra su pretendido realismo psicológico en un
artículo titulado “Una cierta tendencia del cine francés”. Truffaut protesta de
la abrumadora dominante literaria del cine francés, que es más un cine de guionistas
que de realizadores. Paradójicamente, estos nuevos autores obtuvieron su sitio
en la industria, siendo el caso de
François Truffaut el más evidente,
así como también el de
Claude
Chabrol. Sin embargo, a pesar de haber penetrado en la industria
cinematográfica, estos cineastas nunca dejaron de producir un cine muy personal
y notoriamente alejado de los gustos dictados por las modas.
Frente a ellos se erigió al mismo tiempo otro movimiento,
erróneamente enmarcado en la
Nouvelle Vague, llamado "Rive
Gauche", que surgió a la vera de la revista
Positif con cineastas
teóricamente más vanguardistas como
Alain
Resnais,
Chris
Marker y los escritores
Marguerite
Duras y
Alain Robbe-Grillet. El cine de estos se
caracterizaba por ser más retórico, literario, elaborado y cuidadoso que sus
colegas de la "Nouvelle Vague". Destacan los primeros films de
Resnais (
Hiroshima, mon amour,
El año pasado en Marienbad,
Te amo, te amo),
La Jetée de Marker,
Trans Europe Express de Robbe-Grillet
e
India Song de Duras.
Características
Los jóvenes realizadores e impulsores de la Nouvelle Vague
se caracterizaron por:
- Poseer
un bagaje cultural cinematográfico importante, obtenido en las Escuelas de
Cine y en la Cinemateca Francesa.
- Forjar
su estilo a través de la crítica en la revista Cahiers du Cinéma. Se trataba de
verdaderos cinéfilos, y sus películas se colmaron de referencias y citas
de homenaje a sus realizadores más admirados, sobre los que incluso han
escrito libros.
- Defender
el cine de directores como Howard
Hawks, John Ford, Alfred Hitchcock, Samuel Fuller, etc., así como también el
cine realista y visual de Jean
Renoir, Robert
Bresson, Jacques
Tati, Max
Ophuls, etc.
- La
preparación teórica y el deseo de renovar el cine les impulsó a
redescubrir la “mirada” de la cámara y el poder creador del montaje, pues se reconocían férreos admiradores
de Orson Welles.
- Tratar
en sus películas la condición humana desoladoramente aislada en el marco
de la sociedad pequeño burguesa de la posguerra.
- Considerar
el cine como una especie de autoconocimiento personal, por lo que en sus
películas aparecen claras referencias personales.
Las innovaciones técnicas y los bajos costes de los
instrumentos necesarios para la realización de filmes contribuyeron a la
emergencia de esta corriente. Las cámaras ligeras de 8 mm y 16 mm (formatos no
profesionales) y las nuevas emulsiones más sensibles hicieron posible que se
rodara sin iluminación artificial, cámara al hombro y en locaciones naturales,
es decir, sin necesidad de montar grandes escenografías en monumentales
estudios cinematográficos. Ello conduce a un estilo de reportaje, con tomas
largas, forma despreocupada y una duración de rodaje que se reduce a unas pocas
semanas. Aportan un nuevo uso de la fotografía, en blanco y negro, que se sirve
en interiores de una iluminación indirecta, rebotada, para generar así un
ambiente realista al estilo de las iluminaciones difusas de
Murnau, lo que permite rodar con ligereza
y que la cámara siga a los actores de forma más natural. Su técnica es casi
artesanal, con un equipo técnico reducido, sin estrellas importantes y con una
interpretación improvisada por actores jóvenes. En suma, es un cine realista,
bajo la influencia del
Neorrealismo italiano y del
lenguaje televisivo, que trata sobre temas morales aunque no hurgue en las
causas del comportamiento de los personajes.
En definitiva, la contribución de la nouvelle vague supone
una enérgica renovación del lenguaje cinematográfico al redescubrir la
capacidad de la “mirada” de la cámara, el poder creador del montaje y otros
recursos caídos en desuso. Su aportación sirve para reafirmar la noción de cine
“de autor” y para introducir la inventiva en los métodos de trabajo, sacando
provecho de las novedades técnicas, como cámaras ligeras, emulsiones hipersensibles,
lámparas sobrevoltadas, iluminación por reflexión, y afinando y enriqueciendo
las posibilidades expresivas del lenguaje cinematográfico.
El lenguaje cinematográfico
El cambio que se supone que marcó la Nouvelle Vague en el
mundo del cine fue la alternativa tanto estética, la manera de producir, como
en el contenido de los films. La Nouvelle Vague cambió la percepción de
realidad a través del cine. Mientras en los films clásicos se trataba de rodar
películas para representar una historia determinada, en los films modernos se
rueda para mostrar el sentido de una realidad opaca. A través de la metodología
y las técnicas de estos cineastas se obtienen unas imágenes inestables que
comprenden contradicciones y también mucho más expresivas que representativas.
Las películas de este movimiento eran normalmente de bajo
presupuesto, gracias a varias leyes que aportó el Estado, el cual propuso una
nueva manera de producir que no necesitaba grandes cantidades de dinero. A
pesar de que las salas de los cines franceses estaban cada vez más vacías
debido a otras leyes y el aumento de precio de las entradas, el presupuesto
para realizar las películas acabó bajando de forma que se podían realizar 5
películas al precio de una.
Según Godard, la Nouvelle Vague era un tipo de cine puro y
verdadero, del que podemos analizar muchas partes, pero del que llegamos a la
primera conclusión es que la directriz más importante de su lenguaje y de la
pura esencia era la libertad de movimiento de los directores en ámbitos de
cámara y de la narración. Si bien es cierto que todas las historias ya han sido
explicadas, también lo es que se puede cambiar la manera de hacerlo, esto es lo
que viene a decir Godard. La Nouvelle Vague intenta film tras film innovar en
ámbito de la imagen fílmica, pero también en la narración de las historias,
explicar historias de amor, de comedia, pero de forma que el espectador no las
reconociera o atribuyera a las historias que ya habían sido filmadas
anteriormente.
La libertad es primordial en el movimiento por la gran
importancia que tenía el contexto político y social en este. La guerra de
Argelia y los hechos de mayo de 1968 fueron puntos claves para que los
directores cinematográficos tuvieran un claro objetivo que mostrar en sus
films: la búsqueda de la libertad “personal” con la que podemos relacionar, con
un tipo de metáfora, en la necesidad de la liberación de la sociedad encadenada
en un sistema capitalista que no hacía más que convertir a las personas en
mercancías y en la sociedad del espectáculo (como denomina Debord). La libertad
de acción del cine de la Nouvelle Vague emprende un cine totalmente diferente a
todo el que se había creado anteriormente, a pesar de que evidentemente
encontramos referentes como Hitchcock u otros; es una manera de romper con los
esquemas del cine clásico.
El montaje se caracterizó por la discontinuidad, donde la
temporalidad de las acciones y de las escenas era mucho más compleja y el orden
de los planos estaba alterado. Dando así una nueva perspectiva más retorcida,
pero más realista. A diferencia del que era el montaje tradicional, que
pretendía pasar desapercibido. Godard pretende atraer la atención del
espectador sobre el proceso de filmación que empleaba.
Los planos más frecuentados fueron claves para mostrar un
realismo que el espectador pueda captar y sentir.
- Plano
detalle
- Picado
- Contrapicado
- Plano
Secuencia
Otra de las características más importantes en el rodaje es
que este era casi siempre en exteriores o interiores mucho más naturales; este
hecho daba un estilo que era más similar al reportaje. Este aspecto también
daba la opción a la cámara de poder moverse con una mayor amplitud y crear
nuevos espacios cinematográficos. El efecto de exterior daba más luminosidad a
la escena de forma que el espectador podía sentirse más cerca a esta, poder
adentrarse más en los detalles mostrados y alejarse de la artificialidad que
mostraban muchas de las escenas en lugares interiores con decorados preparados.
Los nuevos movimientos de cámara como son el travelling o la
panorámica, que introdujeron los directores de la Nouvelle Vague, quedaron más
subrayados y aumentó la fluidez de este nuevo lenguaje puesto que daba libertad
y realidad a las imágenes, superponiéndose a la superficialidad e irrealidad
del cine clásico. Una nueva manera de acercar el film al espectador y a la
inversa.
El travelling era una manera de grabar en que el espectador
podía adentrarse dentro de la escena, el movimiento permitía transmitir esta
sensación de movimiento en el receptor de la imagen haciendo así que la
recepción del mensaje fuera la adecuada. La panorámica brindaba la oportunidad
de mostrar toda la escena, sin restringirse sólo en la parte a la que llegaba
el objetivo de la cámara. El espectador podía apreciar todos los elementos que
jugaban y actuaban en la escena.
También introducen una nueva perspectiva de la fotografía en
blanco y negro que aporta una iluminación indirecta en los interiores, cuando
las imágenes no estaban grabadas en exteriores, generando así un ambiente más
realista. Estas técnicas trataban de enviar la luz hacia una placa de aluminio
que se situaba normalmente al techo, consiguiendo que rebotara de forma suave
sobre los actores y que también iluminara todas las partes de la estancia sin
sombras muy violentas. Además, las nuevas cámaras ofrecían una gran calidad de
imagen, aunque la iluminación no fuera directa o artificial.
Por último, el uso de un nuevo aparato llamado magnetófono,
concepto el cual apareció por primera vez anunciado en el número 63 de Cahiers
du Cinéma, multiplicó el uso de la presa de sonido directo. De este modo el
micrófono adquiría mayor libertad para poder captar ruidos de varios lugares:
desde voces de los personajes hasta cantos de los pájaros más lejanos. Gracias
a los bajos costes de estos nuevos aparatos los productores no tuvieron gran
problema en poder financiarlos. Además de la mejora del sonido, también hay que
dar relevancia a la voz en off que a menudo se mostraba en los
films y también la música que se sentía en estos. La voz en off en
una gran parte de los films era una manera de recurrir al sentimiento y a la
percepción del espectador de forma que podía llegar a introducirse en su mente
como un tipo de narración de las imágenes cinematográficas.
Principales autores
Los principales cineastas de la nouvelle vague son:
Películas
Fuente Wikipedia.