"En tiempos en que las plataformas de cine y series se lo han fagocitado casi todo, volver a ver cine en una sala y poder comentar la película es recuperar la experiencia colectiva frente al individualismo de las pantallas, todo un acto de resistencia cultural".

miércoles, 29 de mayo de 2024

Ciclo Nueva Ola de Cine Checoslovaco (años 60) : LA TRAMPA DEL DIABLO (1962) Frantisek Vlácil



Sinopsis: La historia deviene en un conflicto entre el poder y la sabiduría popular, maravillosamente narrado y filmado. Con una fotografía espectacular, y unas brillantes actuaciones de los protagonistas, esta película es, junto a Marketa Lazarová y El valle de las abejas, una de las cumbres de la filmografía de Vlácil, (que no tiene nada que envidiar a Bergman).

Crítica: 

Otro drama histórico y poético de uno de los mejores directores de la nueva ola checoslovaca . Esta historia tiene lugar en el karst de Moravia a principios del siglo XVIII, una zona geográfica famosa por su fascinante geología: cuevas, galerías, ríos subterráneos. Precisamente la naturaleza es la protagonista de esta película, ya que la misteriosa geología de la zona es el origen de leyendas y mitos. Una familia de molineros que vive allí desde hace generaciones conoce los secretos naturales del lugar y los utiliza para obtener agua, sin embargo su conocimiento de la naturaleza choca con las supersticiones y con la Iglesia, que ve al diablo en cualquier fenómeno natural sin explicar.
La historia deviene en un conflicto entre el poder y la sabiduría popular, maravillosamente narrado y filmado. Con una fotografía espectacular, y unas brillantes actuaciones de los protagonistas, esta película es, junto a Marketa Lazarová y El valle de las abejas, una de las cumbres de la filmografía de Vlácil, (que no tiene nada que envidiar a Bergman).

Esta película es algo menos simbólica y poética que Marketa Lazarová (fue rodada seis años antes), y por ello más dinámica, aunque está también rodeada de una aureola de misticismo. La historia principal es sencilla (un molinero que se enfrenta a la Inquisición) pero está rodada de manera que atrapa, y es un goce para los sentidos. Cada escena está cuidada al detalle, la cámara siempre lleva al espectador adonde debe. A destacar la música de Zdenek Liška que subraya cada emoción.
Una maravilla.

 

domingo, 26 de mayo de 2024

Ciclo Nueva Ola de Cine Checoslovaco (años 60)

 

“Pero cuando se habla, no se mira. Los charlatanes nunca ven nada.“
Milos Forman

Siempre que hablamos de las nuevas corrientes cinematográficas que tuvieron lugar en la década de los 60-70, rompiendo con la manera tradicional de contar historias en la gran pantalla, acabamos refiriéndonos a la nouvelle vague francesa creada por los miembros de la revista Cahiers du Cinéma, al Cinema, Novo brasileño y también al Free Cinema británico que ponía sobre la mesa los problemas sociales y la vida cotidiana en cualquier barrio obrero de la época.

Pese a la importancia de dichos movimientos artísticos en el posterior cine europeo, no creo que haya habido un universo cinéfilo tan particular, fascinante, diverso y maravilloso como el producido en Checoslovaquia a comienzos de los años 60 y que continuaría en los 70, cuando todos los realizadores del país centroeuropeo ya empezaban a sentir la falta de ayudas para llevar a cabo sus cintas.

Lo que a uno le sorprende cuando se adentra en la nueva ola checoslovaca (Nová Vlna) es la cantidad de buenos y dotados directores que surgieron al mismo tiempo en un país cuya tradición en el mundo del séptimo arte era escasa, por no decir prácticamente inexistente. Pese a no haber una unidad clara o nexo común entre todas las obras, sí que es cierto que se desarrollan temas comunes, como el pasado traumático de la II Guerra Mundial, una sociedad más abierta y con más derechos durante la Primavera de Praga, el duro mundo de la infancia y la adolescencia en el ambiente rural checo, las problemáticas relaciones de pareja y la perversa y malsana influencia de la religión y la Iglesia en la sociedad checoslovaca de la Edad Media.


miércoles, 22 de mayo de 2024

Ciclo el Expresionismo Alemán II: EL ÁNGEL AZUL (Josef Von Sternberg 1930)




Sinopsis: Adaptación cinematográfica de la novela "Profesor Unrat" de Heinrich Mann. Narra la tragedia de un severo profesor que una noche va a "El Ángel Azul", un cabaret de mala fama, para llevarse de allí a sus alumnos, que acuden al local seducidos por los encantos de la cantante Lola-Lola (Dietrich). Sin embargo, el profesor Rath, un solterón de 50 años, acaba cayendo en las redes de la cabaretera. A partir de entonces, su vida será un descenso a los infiernos de la humillación y de la degradación moral. 

Sugerencia de enlace para ver el film: https://www.filmin.es/pelicula/el-angel-azul?utm_source=justwatch

Crítica: 

El ángel azul es, por encima de todas las consideraciones, un film alemán. No tanto por la productora UFA ni por su director Von Sternberg, en realidad austro-americano, ni por sus actores Emil Jannings, suizo nacionalizado alemán ni siquiera por Marlene Dietrich quien, por su "pura raza aria", bien pudo haber sido la superstar del régimen nazi si, tras su traslado a Norteamérica, hubiese atendido las peticiones de regreso del propio Alfred Hitler, a quien no sólo contrarió sino que además combatió apoyando a las tropas aliadas. Tampoco el hecho de ser el primer film sonoro germano confiere mayores singularidades nacionalistas a esta película.

Es alemán porque refleja una sociedad, la alemana, que tras perder una guerra tiene "tocadas" sus señas de identidad y donde la búsqueda del orgullo patrio acabará germinando en las ideas del régimen nazi. En la medida en que el cine es el espejo social, el cine de entre guerras es cine de desencantos, de búsquedas de sentidos, de clases burguesas desacomodadas y de orgullos heridos. El pueblo busca caminos que les lleven a sus dignidades perdidas y a esas verdades propias e indiscutibles, escritorios escolares a los que aferrarse como tabla de salvación en un naufragio.

Este es el primer gran film de Marlene Dietrich a los que seguirían otros muchos. Marlene nos arrebata, nos deja boquiabiertos y nos seduce con su sonrisa, sus muslos y sus medias. Haría perder el "oremus" hasta a Simón el estiligita en pleno desierto buñuelesco. Mucho más que Silvia Pinal, por supuesto. ¿Cómo no va a perder el sentido un solitario, cartesiano y aburrido profesor de liceo local? Esto si que es la crónica de una muerte anunciada y no otras. Esto si que es la perdición por excelencia entre otras "ejemplares" perdiciones. No es Liza, no... Es Marlene. El cabaret. La Alemania oscura. Es Lola Lola. Antro de perdición: El Ángel Azul.

Y como para el final suele dejarse lo mejor, pues he ido reservando a Emil Jennings. Me permito darles un consejo: Si tienen ocasión vean La última orden (The last command) igualmente dirigida por Josef von Sternberg. Sumen las interpretaciones de Jennings en estas dos películas y comprenderán porqué fue el primer actor en conseguir un Oscar y uno de los grandes del cine mudo y del cine de siempre. Dos papeles duros y complicados, de identidades perdidas, de humillaciones, de lágrimas mezcladas con escasas sonrisas. Papeles que eligen al actor y no al contrario. Y en este caso, la elección no pudo ser más correcta.

 

miércoles, 15 de mayo de 2024

Ciclo el Expresionismo Alemán II: M, EL VAMPIRO DE DÜSSELDORF (Fritz Lang 1931)

 



Sinopsis: Cuando la industria del cine estadounidense sostenía que la llegada del cine sonoro únicamente servía para adaptar obras de teatro y realizar musicales M, el vampiro de Düsseldorf fue un bofetón en la cara. En el continente de las ideas, Hitchkock comenzaba a destacar así como Buñuel, Gance o Vigo y por supuesto, Fritz Lang. Para Hollywood un film como aquel no era viable, hasta que lo vieron, claro.Lang la estructuró en tres partes. La primera se encarga de mostrarnos al asesino y sus consecuencias. En la segunda el espectador asiste a la competencia desatada entre las fuerzas del orden -criticadas por su falta de resultados- y los bajos fondos -hostigados por la policía en su busqueda del asesino- para llegar al mismo fin pero con diferentes métodos. Y en la tercera -la más sobrecogedora- una caza al hombre sin cuartel.

Crítica: 

Había ya dirigido el vienés Fritz Lang algunos de sus filmes fundamentales (Doctor Mabuse, Los Nibelungos, Metrópolis) cuando la impresión que le causó la historia de Peter Kurten le impulsó a realizar su primera obra sonora, “M, el vampiro de Düsseldorf”.

La película la estructuró en tres partes. La primera nos presenta al asesino y sus perversos actos. La segunda es un paradójico conflicto entre las fuerzas del orden (criticadas por su ineficacia) y el hampa (delincuentes de los bajos fondos). Y la tercera refleja la desesperación del asesino y su interpretación moral de los hechos.

Ya desde las primeras escenas tanto el ritmo, como la narración, como el montaje son memorables. La estética incursión del sonido para la época, como la habilidad de Lang encuadrando la excelente fotografía en blanco y negro es para enmarcar. En cuanto a los actores, el actor eslovaco Peter Lorre realiza una inmejorable interpretación del asesino, más de un crítico la ha calificado como una de las mejores y más difíciles interpretaciones de la historia del séptimo arte. Secundarios como el jefe de policía, el líder del hampa, o los vagabundos cumplen con creces su papel. El contexto socio-político que refleja la película es una Alemania pre-nazi, con sus claras deficiencias económicas, vista desde el subjetivismo de las diferentes clases sociales.

Para los que conocíamos de antemano la verdadera y repulsiva historia de Peter Kurten, en la que se basa el director, puede que a algunos nos guste más o menos la libre interpretación de la realidad realizada por Fritz Lang en su película. Pero lo que hay que reconocer es que, fue una precursora sobretodo a nivel de interpretación de un perfil psicológico y moral de un asesino en serie. El director consigue mostrarnos el completo retrato del asesino, no como un ente ajeno a la sociedad, sino como un producto más surgido de ella. Por otro lado esta cinta también es considerada como la pionera fundamental del mejor cine negro en su etapa clásica.

“M, el vampiro de Düsseldorf” estuvo cerca de ser prohibida en Alemania por la sutil crítica de Lang hacia el nazismo apunto de despuntar como poder político. Los nazis se pueden ver claramente identificados en los jefes del hampa por sus formas de vestir, la persecución de sus propios intereses, la sospechosa aplicación de la justicia…

Como curiosidad añadir que, el memorable y escalofriante silbido del asesino fue doblado por el propio Lang, dadas las dificultades del protagonista para realizarlo.

"M"agnífica obra que madura con el paso del tiempo sin perder nunca su esencia.

miércoles, 1 de mayo de 2024

Expresionismo Alemán II: METRÓPOLIS (Fritz Lang 1927)

 



Sinopsis: Obra maestra del cine y película capital del expresionismo alemán, se trata de una visión apocalíptica de la sociedad del futuro. En su día fue una gran superproducción de la potente productora alemana UFA.


Crítica:

Superproducción de Fritz Lang, para algunos su mejor obra de cine mudo. El guión, de F. Lang y Thea von Harbou, adapta la novela “Metropolis” (1926), de Thea von Harbou, inspirada en relatos de H. G. Wells, Julio Verne y Villiers de l’Isle-Adam. Se rueda en los estudios UFA (Berlin), durante 310 días y 60 noches, con un presupuesto de 7 M DM. Producida por Erich Pommer para UFA, se proyecta por primera vez en público el 10-I-1927 (Berlin, preestreno).


La acción dramática tiene lugar en 2026, en una gran ciudad futurista, gobernada por su creador y fundador, John “Joh” Fredersen (Abel). La ciudad está dividida en dos sectores: el subterráneo y el exterior. En el primero viven trabajadores manuales esclavizados, que hacen posible el funcionamiento de la ciudad exterior. En ésta habitan personas privilegiadas, acomodadas y ociosas, liberadas de los trabajos manuales y dedicadas a actividades lúdicas.

El film suma drama, acción, aventura, fantasía, romance, Sci-Fi y thriller. La visualidad se inspira en la visión que el realizador recuerda de Manhattan cuando la visitó en 1924. Simboliza la ciudad del futuro, superpoblada, inmensa y compleja, de edificios gigantescos, magníficos jardines que imitan el del Edén y zonas de actividades deportivas amplias y cómodas. Cada una de las dos partes de la ciudad desconoce la existencia de la otra. Según el film, Lang parece concebir el progreso como la suma de explotación, opresión, la locura de los científicos y la ausencia de sentimientos de propiedad. La visión pesimista del progreso choca con las ideas predominantes entre el público, que cree que el progreso es una operación de costes escasos, gran eficacia y resultados satisfactorios para todos.

Los estudios de arquitectura de Lang y su afición a la misma constituyen un punto de apoyo importante para el desarrollo y concepción del paisaje urbano de la ciudad superior. Por lo demás, su rica y ocurrente imaginación le facilita la tarea de concretarla en unas edificaciones grandiosas, maquetas cuidadas y bien acabadas, filmaciones de stop-motion y combinaciones de imágenes basadas en ilusiones ópticas. Mezcla elementos arquitectónicos de los años 20 con elementos medievales, bíblicos y fantasiosos. Le espectacularidad de los decorados se aprovecha al máximo con su utilización para dos funciones: su contemplación y su destrucción.

El film suma ambigüedad y eclecticismo. Combina elementos del Antiguo y del Nuevo Testamento, de la mitología clásica, actitudes revolucionarias e ideas corporativistas. Presta gran atención a las máquinas, a los que atribuye un papel básico en el futuro y de los que destaca el automatismo, la envergadura exagerada y la gran cantidad de energía que las mueve. Junto a las máquinas automáticas, machaconas y ruidosas, símbolo de una visión industrialista maximalista, sitúa otros mecanismos que exigen el concurso humano al ritmo y de acuerdo con las variaciones caprichosas de los artefactos. 

Distribuidores americanos, convencidos del sustrato comunista de la cinta, introducen en ella cortes y saltos caprichosos. Los mandatarios nazis se entusiasman con el film y ofrecen (1934) a Lang la dirección de UFA, si se hace militante del partido nazi. Por temor a las represalias que podía provocar su negativa, abandona el país. Lo asume Thea von Harbou, casada con Lang entre 1922 y 1933. La figura del propietario monopolista de la ciudad es considerada por la izquierda como una apología de algunas de sus concepciones ideológicas.

En opinión de gran parte de los analistas, la obra constituye una manifestación culminante del expresionismo alemán. Citan en este sentido la estilización de los decorados, el uso de ángulos tortuosos, proyecciones de sombras amenazadoras, rostros humanos deformados por el dolor y la fatiga, la concepción del mundo subterráneo, etc. Agravan el dramatismo la presencia de máquinas sin utilidad, un robot maléfico, una mujer quemada viva como una bruja medieval, la superposición del espíritu científico y poderes de magia negra, etc.

La banda sonora del día del preestreno del film, de Gottfriel Huppertz, evoca el espíritu épico del relato. Se divide en cortes de diversa factura. Destacan el de “María”, con melodía a cargo de un clarinete, y la de “Moloch”, de tonos sombríos y fúnebres. Otros temas notables son “Machine”, “Love Kills”, “Destruction”, etc. La fotografía, de Karl Freund y Gunter Ritten, en B/N, adopta la estética expresionista, compone escenas hipnóticas y desarrolla una narración cautivadora y fascinante. Se presenta llena de símbolos, como los de la bondad, la locura, la modernidad, el mal, la perversidad, etc.

El film ha tenido una gran influencia en el cine posterior, que no se ha agotado todavía. De él derivan “los replicantes” de “Blade Runner”, “Brazil”, Gotham (la ciudad de Batman), etc.




Ciclo expresionismo Alemán II Programación