"En tiempos en que las plataformas de cine y series se lo han fagocitado casi todo, volver a ver cine en una sala y poder comentar la película es recuperar la experiencia colectiva frente al individualismo de las pantallas, todo un acto de resistencia cultural".
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miércoles, 8 de febrero de 2023

Ciclo de cine Conflictos Contemporáneos: MIA MADRE, Nanni Moretti 2015

 



Sinopsis : Nanni Moretti vuelve a incurrir en el universo autobiográfico para dedicar un sentido homenaje a su madre (y a las de todo el mundo) con un retrato tragicómico que ante todo se siente profundamente humano y absolutamente sincero, con una película aparentemente pequeña cuya grandeza radica en su inabarcable corazón, que rebosa mucho más amor que dolor.


El cine, la familia, la pérdida
crítica de Mia madre (Nanni Moretti, 2015).

La familia desata las pasiones más íntimas. La muerte de un hijo, de una hermana, de un padre o de una abuela son dramas que forman parte de la vida. La intimidad de ese dolor, que sientes tuyo y de nadie más, es la que Nani Moretti nos invita a observar. En esta ocasión hace con Mia madre (2015) lo que en su día con La habitación del hijo (ganadora de la Palma de Oro en 2001). Son películas distintas pero que suponen una dupla perfecta sobre el duelo. En una la muerte es repentina y llega demasiado pronto, en la otra es un proceso lento que desemboca en lo inevitable. Cada pérdida es única, distinta. Si bien todas conducen al llanto, a la desesperación, a la rabia, a la soledad o a la culpa. El realizador italiano vuelve a retratar el proceso paliativo de las heridas emocionales. Y lo hace muy bien (al menos cuando se ciñe estrictamente a eso). En Mia madre cede el protagonismo a Margherita (Maegherita Buy), su alter ego femenino (relegándose a un papel secundario, como ya vino haciendo en sus dos trabajos anteriores). Directora de cine que se encuentra en un momento vital harto complicado: enfrascada en su último proyecto cinematográfico, en proceso de separación de su pareja, con una hija adolescente y su madre gravemente enferma. El (supuesto) epicentro de la historia es la enfermedad de la madre y los cambios familiares que eso conlleva en general, y los que se producen en Margherita en particular. La protagonista se verá superada por las circunstancias y su único apoyo es su hermano (Nanni Moretti), quien renuncia a su empleo por mera desidia vocacional y para ocuparse de la madre. Los puntos de vista y los múltiples frentes abiertos dotan al último trabajo del cineasta transalpino de una complejidad que no es necesariamente beneficiosa para el devenir narrativo, pero que demuestra su capacidad para elaborar relatos de distintos niveles, ricos en subtextos.

En esta cara B sobre la pérdida de un familiar Moretti puso el alma. En las entrevistas promocionales comentaba cómo la muerte de su madre, durante el montaje de Habemus Papam (2011), fue la principal inspiración del libreto. Incluso se ayudó del diario escrito por él mismo durante la enfermedad de su progenitora. Una jugada tan pasional como inteligente pues dotó a la historia de lustre en términos de verosimilitud. Nadie puede pasar por alto la rebosante autenticidad de los diálogos en el hospital, sobre todo cuando se sumergen en lo trivial. Hay una escena que captura, sin aspavientos, la vida: Margherita habla con su madre de lo entrañablemente pesados que son unos vecinos que han ido a visitarla. Esa tierna concesión a lo insignificante es uno de los puntos fuertes de la cinta. No obstante, el filme es un rizoma que emite raíces a distintos niveles. Por lo tanto se puede decir que es una obra con muchas películas en su interior. Por separado funcionan de manera extraordinaria. Pero juntas no empastan como debieran. En honor a la verdad hay que decir que el trabajo como cineasta de la protagonista atrapa, aprisiona al cinéfilo. Solo un director experimentado puede captar con tanto tino lo que supone su oficio. A los mitómanos esas secuencias de John Turturro, conduciendo mientras tratan de filmar una toma, les encandilarán. De todas formas en su relación con el resultado final uno no acaba de compartir su relevancia. Es comprensible el afán de Moretti por tratar de plasmar su realidad ficcionada de la manera más fehaciente (entiéndase el galimatías), pero, al juicio del que suscribe, quedaría una película más redonda si hubiese hecho su particular La noche americana (1973) o si se centrase en la tragedia familiar. Podrían resultar al menos dos obras más que dignas de Mia madre.
Nanni Moretti no solo ha trabajado con distintos entornos, y con todos los niveles vitales de Margherita; también ha jugado mezclando la realidad con lo onírico. Abundan las escenas en las que no se sabe si la intérprete principal está fantaseando despierta, está tirando de recuerdos o simplemente está sumida en una ensoñación basada en la culpa. Incluso se puede ir más allá y afirmar que hace confluir la realidad y la fabulación en términos no oníricos ¿Acaso no hace contrastar la vida con la ficción del cine? El espectador se verá igual de confundido tras la primera escena en el set que después de un arrebato nostálgico de Margherita. Sin duda, Moretti estaba decidido a llevar a cabo una obra mayúscula. Un filme lleno de sedimentos, con más capas que la propia Tierra. Sin embargo este castillo de naipes, de ciclópea complejidad, se percibe excesivamente frágil. Al espectador puede asaltarle la duda razonable del cómo. ¿Cómo se sostiene? Lo más probable es que no se halle respuesta. Y en esta historia sazonada con sustratos brillan los actores: John Turturro está deliciosamente exagerado, Margherita emerge como un animal interpretativo capaz de llevar el peso de la cinta y Nanni Moretti posiblemente sea el más comedido y discreto, pero se ajusta de maravilla a su papel.

A una película que emociona y hace reír, que mezcla realidad con fantasía, que juega con la verdad y la ficción se le puede atribuir la magia de tenerlo todo. Al menos de tocar todos los palos que pueden engancharnos a la butaca. Y en gran medida lo consigue. Tiene ritmo, las interpretaciones son magníficas, hay momentos de desgarradora naturalidad, las historias generan interés… 

Andrés Tallón Castro


miércoles, 21 de septiembre de 2022

Ciclo Comedias para las noches de verano: CARO DIARIO (Nanni Moretti 1993)

 




Sinopsis: Moretti filma su diario particular a través de tres relatos en la mejor tradición del cine italiano. "En mi vespa", "Islas" y "Médicos" componen un ingenioso e inclasificable retrato de algunas de las obsesiones del hombre actual a través de pequeños retazos llenos de humor e ironía. Por encima de todos, y dentro del maravilloso primer capítulo, destaca el hipnotizante paseo-homenaje a Pasolini, con música de Keith Jarrett; todo un prodigio de manejo del tempo y de cómo hacer, de una escena anodina, un momento de magia cinematográfica.

Sugerencia de enlaces para ver el film: https://www.amazon.es/dp/B001FN9Q9W?tag=filmaffinity-21

Crítica: Magnífica, brillante y original película en la que el director italiano sabe separar la comedia del drama. Con una mirada muy personal, Nanni Moretti nos narra su vida a través de un diario, dividido en tres capítulos de carácter autobiográfico y de diferente personalidad. En el primer capítulo, y el más fascinante de los tres, nos magnetiza con un recorrido en vespa por la capital italiana. En el segundo, Moretti viaja hasta la isla de Lipari para ver a su amigo Gerardo, en donde juntos visitarán otras islas en barco. Y en el tercero y último capítulo, Moretti satiriza el sistema médico con una enfermedad alérgica sin diagnosticar. Para ello visitará la consulta de varios especialistas en dermatología, en la que cada uno le recetará distintos medicamentos. Cabe mencionar la banda sonora de Nicola Piovani, formada por un espléndido surtido de estilos musicales que son insertados de manera talentosa en cada escena de la película.

Pero también hay escenas anodinas como el encuentro casual con la actriz Jennifer Beals, protagonista de Flashdance o la escena en la que tortura a un crítico italiano con sus propios comentarios. Sin embargo, el cine de Woody Allen hace presencia en la secuencia en la que Moretti filma las fachadas de los edificios de Roma, muy similar a la de Hannah y sus hermanas. Y por si fuera poco, hay escenas destacables como la última secuencia del primer episodio, en la que el realizador visita el lugar en el que fue asesinado Pier Paolo Pasolini, todo un prodigio de la narración donde se unen evocación, crítica e ironía. En definitiva, Caro Diario es buen cine y un trabajo casi redondo.