Ficha cinematográfica: https://www.filmaffinity.com/es/film246184.html
Biografía Akira Kurosawa: https://es.wikipedia.org/wiki/Akira_Kurosawa
Enlace para ver el film: https://www.filmin.es/pelicula/vivir-1952?origin=searcher&origin-type=secondary
Crítica:
CRISIS Y CRECIMIENTO PERSONAL (VIVIR, AKIRA KUROSAWA)
Akira Kurosawa, maestro del cine universal y representante
del humanismo y de la reflexión existencial, merece un apartado especial en el
cine como terapia. Una historia vital que nos habla sobre las fortalezas psicológicas como eje de
nuestras vidas y que analiza la extraordinaria capacidad del ser humano para
realizarse a pesar de la dureza del mundo que le rodea.
El Sr. Kanji Watanabe es un viejo funcionario público (jefe
de la sección de los ciudadanos) en el Japón de posguerra. Un narrador
omnisciente nos describe el negro futuro de nuestro personaje ya desde el
comienzo de la historia, Watanabe tiene cáncer de estomago y pronto morirá.
Esta voz en off describe a nuestro personaje con dureza, definiéndolo
como una persona que en realidad ya lleva muerto desde hace muchos
años, alguien que vive una vida superflua, vacía, sin rumbo.
Viudo desde hace unos 20 años, Watanabe ha vivido durante
este tiempo tan solo para su trabajo y para criar a su hijo. Un
trabajo hueco y un hijo que irónicamente, como resultado de su falta de
comprensión ante la situación de Watanabe, se ha distanciado de
él. Nuestro personaje ha rehuido desde hace tiempo a la vida, sin
sentimientos, sin voluntad. Watanabe se desplaza con desidia a lo largo del
tiempo formal, del tiempo de la rutina (vemos como saca su reloj de bolsillo
para ver la hora continuamente al comienzo de la película ). Watanabe será
consciente muy pronto de que tiene un cáncer de estomago y que tan solo le
quedan 6 meses de vida, punto de partida de su camino de transformación
personal. En Ikiru (el verbo intransitivo”vivir”en japonés) Kurosawa nos
presenta una aparente paradoja: una mayor conciencia de nuestra mortalidad nos
puede puede llevar a vivir una vida mas plena y mas auténtica .Ikiru reflexiona
sobre las crisis y dificultades en nuestras vidas y nuestro extraordinario
poder de cambio y transformación vital.
Watanabe comienza a partir de este momento un viaje personal
de búsqueda y aceptación, un viaje de transformación psicológica hasta su
muerte. Irvin Yalom( Profesor de Psiquiatría de Stanford) nos describe en
su libro “La psicoterapia existencial” las cuatro
cuestiones existenciales a las cuales nos enfrentamos durante nuestra
transformación vital: la muerte, el sin sentido, el aislamiento y la libertad. Como
si de etapas de su viaje se tratasen Watanabe se enfrentará a estas cuestiones
a lo largo de la película, a lo largo de su transformación.
Watanabe comienza su propio Viaje del Héroe (término
descrito por por Joseph Campbell y descrito en nuestro post sobre El Mago de
Oz). Un viaje que comienza con una llamada al cambio (su conciencia de muerte
inminente) y que le llevará a enfrentarse a numerosos etapas
transformadores con la ayuda de dos “vulgares” mentores: un escritor anónimo de
novelas baratas y Toyo, una joven que acaba de dejar su sección de oficinas
para trabajar en una fábrica de juguetes.
En un primer momento el mediocre escritor le mostrará una
vida hedonista, llena de placeres superfluos, Watanabe aprenderá a
reenfocar su posición ante su nueva situación, a reflexionar sobre la
importancia de disfrutar la vida que tenemos al máximo como si de una
obligación moral se tratase. Mas tarde la joven Toyo, le enseñará una
vida vital, feliz y humana que inspirará en gran medida a Watanabe para dar a
luz su propia vitalidad a través de altruismo desinteresado antes de morir.
Estos dos personajes le ayudarán a reflexionar sobre el
sentido de la vida y a descubrir sus fortalezas psicológicas (valor, sentido
del humor, humildad, perseverancia, gratitud, admiración, compasión) un descubrimiento
que transformará su profunda desesperación acerca de su destino (”morir”) en un
nuevo sentimiento, sentirse vivo (”ikiru”). A través de estas breves
relaciones, Watanabe alivia su sufrimiento, se siente menos solo y comienza a
soportar lo insoportable y estas experiencias le ayudarán en su vital
renovación, rompiendo actitudes erróneas que llevaba consigo desde hacia
demasiados años. Junto a estas dos personas dará sus primeros pasos de
vida, intentos toscos y rudimentarios pero que le ayudarán a crecer y vivir de
diferentes maneras. Pronto estará listo para revivir plenamente.
Tras darse cuenta de que su deseo de estar con Toyo solo
surge de la necesidad compulsiva de emular su vitalidad, Watanabe revela a Toyo
en su último encuentro que tiene cáncer y que pronto morirá. Watanabe toca
fondo (“Ya es demasiado tarde”) y en ese justo instante Watanabe finalmente ve
la luz. Según Joseph Campbell ‘Un aspecto imprescindible del proceso de
cambio en el viaje del héroe es que en el fondo del abismo, llega la voz de la
salvación. Es durante los momentos mas negros cuando el verdadero mensaje de
transformación está a punto de revelarse. En el momento más oscuro llega la
luz”. Lo mismo le ocurre a nuestro héroe, Watananbe
experimenta lo que en el budismo Zen se llama el Satori, un momento de
iluminación repentina y Kurosawa se encargará de subrayar el
nacimiento de la nueva conciencia y del nuevo Watanabe incluyendo durante esta
escena la canción de feliz cumpleaños de manera magistral.
A pesar de su negro futuro, Watanabe se da cuenta de
que todavía tiene la libertad de elegir su presente, de elegir un destino que
dará sentido a su vida y que conllevará una profunda conexión con los demás. Watanabe
vuelve a su trabajo en busca de esta meta y comienza a luchar por el
proyecto de una asociación de mujeres para drenar una zona pantanosa y
construir un parque infantil. Nuestro personaje comienza a vivir, tiene un
objetivo y esta lleno de energía y voluntad para dirigir este proyecto, una
voluntad capaz de enfrentarse y derribar los inmóviles mecanismos de la
burocracia o las amenazas de la mafia.
Así, durante el transcurso de la película, Watanabe se
convierte en un símbolo para las mujeres de la Asociación(a las que ayudará
contra viento y marea a construir su parque), o tras su muerte, para sus
compañeros de burócratas. Watanabe es ahora capaz de regalar todos los días
algo al mundo que le rodea. Este regalo no sólo será la realización final del
parque, sino también a través de la inspiración a sus colegas (y al público del
cine), ya que será conmovedoramente recordado en su paso durante el último
tercio de la película. Una inspiración que tristemente, muchos de los
personajes solo rozarán con sus dedos porque siguen atrapados en sus actitudes
negativas y en la rutina de sus vidas.
Al defender la propuesta de construir un parque infantil en
un barrio pobre, y dedicando sus últimos días a su cumplimiento, Watanabe
es por fin libre en su vida, ha tenido que morir para vivir, para habitar su
presente, Como dice Eckhart Tolle en el Poder del Ahora“No te
responsabilizas definitivamente de la vida hasta que te responsabilizas
de este momento, del Ahora. Esto se debe a que en el Ahora es el único
lugar donde se halla la vida”. Watanabe volverá a cantar la
canción japonesa “La vida es corta” que durante su sufrimiento había
cantado en un burdel con gran desolación ante su muerte inminente. Ahora canta
desde la vida y el presente, la canción está llena de paz y serenidad:
“La vida es corta”
(La vida es corta, enamórate, chica,
antes de que el rojo de los labios no desaparezca,
antes de que la sangre caliente se enfríe.
No tendrás nunca asegurada la vida de mañana)
(La vida es corta, enamórate, chica,
antes de que el color negro del pelo pierda su fuerza,
antes de que la llama del corazón se apague.
No volverá nunca a repetirse el día de hoy.)
Obra maestra del cine, Vivir es una película que nos
conmueve y que nos eleva ante la vida (un estudio experimental en los años 80
demostró que las personas que habían visto esta película tenían una reducción
significativa del miedo a la muerte en comparación con el grupo control,
personas que no habían visto la película en un lapso de tiempo de seis meses).
Kurosawa responde en esta película a la pregunta existencial
que plantea en Rashomon(1950): “¿cómo se debe vivir en un mundo
sin sentido, donde la muerte es cierta, las personas son egoístas, y Dios no
existe?” Y se responde a si mismo a través de las palabras del
escritor anónimo que tanto le enseñará a Watanabe durante su viaje personal: “La
desgracia enseña al hombre la verdad, abre los ojos a la vida. Watanabe, es
usted un hombre maravilloso, me impresiona su espíritu de rebeldía, ha sido
hasta ahora un esclavo de la vida y ahora esta intentando convertirse en su
amo, porque gozar la vida es el deber del hombre, malgastar la vida es una
profanación de Dios. El hombre debe ser codicioso y vivir, porque la codicia es
virtud, especialmente de aquello que sirve para gozar de la vida”

