"En tiempos en que las plataformas de cine y series se lo han fagocitado casi todo, volver a ver cine en una sala y poder comentar la película es recuperar la experiencia colectiva frente al individualismo de las pantallas, todo un acto de resistencia cultural".
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miércoles, 9 de noviembre de 2022

Ciclo: Pasolini el corsario del cine. LA DOLCE VITA F. FELLINI 1960

 



Sinopsis: Marcello Rubini es un desencantado periodista romano, en busca de celebridades, que se mueve con insatisfacción por las fiestas nocturnas que celebra la burguesía de la época. Merodea por distintos lugares de Roma, siempre rodeado de todo tipo de personajes, especialmente de la élite de la sociedad italiana. En una de sus salidas se entera de que Sylvia, una célebre diva del mundo del cine, llega a Roma. Cree que ésta es una gran oportunidad para conseguir una gran noticia, lo que llevará a perseguirla por las noches por diferentes lugares de la ciudad..


Crítica:

Gran parte de la obra cinematográfica de Federico Fellini es una fantasiosa amalgama de recuerdos, imágenes o pensamientos que el propio autor ha vivido o trazado desde su genial óptica humanista y poética.

En esta ocasión su original capacidad de imaginería se une a una vítrea carga sarcástica contra gran parte de la sociedad romana de la época, siendo su esencial punto de mira la aristocracia y la gente del espectáculo contemplada bajo la cínica mirada de un vividor periodista del corazón representado con la habitual magnificencia interpretativa de Marcello Mastroianni.

Fellini estructura la película de forma episódica, atrapando con ingenio al espectador (a pesar de su extenso metraje) en un artificioso y bacanal viaje por la noche de la capital italiana acompañando a Marcello Rubini en sus contactos cuasi irreales con un mundo noctámbulo.

Su universo está repleto de superficiales, vacuos juegos festivos que fenecidos por la aurora caen despojados de sus lujosos disfraces y desguarnecidos sin su agridulce carpa circense.

Establece con ironía un retrato de diversos aspectos sociales como la religión, el hedonismo, la familia, el sexo, la juventud, el amor o el dinero desde una perspectiva crítica y un humor satírico-perverso filmado con su habitual gusto por las escenas exuberantemente bulliciosas, con iconografías simbólicas en un conjunto de hondo pesimismo existencial.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Ciclo: Pasolini el corsario del cine. LAS NOCHES DE CABIRIA, F. FELLINI 1957

 



Sinopsis: Ganadora en 1957 del Oscar a la Mejor película extranjera, "Las Noches de Cabiria" fue la última película que Fellini realizó a modo de denuncia social como eje de la temática, herencia directa del cine neorrealista italiano. Cuenta con su esposa Giuletta Masina bordando una magnífica y conmovedora interpretación. Maria "Cabiria" Ceccarelli (Giuletta Masina) es prostituta y ejerce en uno de los barrios más pobres de Roma, cerca de las Termas de Caracalla, kilómetro 18 de la carretera a Ostia. Sueña con encontrar el amor verdadero, un hombre que la aparte de la calle y a quien pueda entregarse en cuerpo y alma. Pero tal deseo y su bondad, además de una cierta ingenuidad, la convierten en víctima de sucesivos vividores que se aprovechan de ella robándole y en los peores casos maltratándola. Las contrariedades no afectan a su espíritu, que cobra esperanzas renovadas una y otra vez pese a los sucesivos fracasos. 


Crítica: 

Los sueños de la clase trabajadora están fabricados en un material frágil, condenado a quebrarse en mil decepciones y desencantos. La idea, palpable durante el crudo Neorrealismo italiano, irá desarrollando nuevos y originales caminos a través la progresiva ruptura de las estrictas barreras veristas propugnadas por el movimiento, atemperado y disuelto por la evolución política, social y cinematográfica del país.

Federico Fellini, adalid del punto de vista personal y subjetivo como modo de entender y realizar el cine, expondrá la cuestión en toda su despiadada brutalidad por medio de Las noches de Cabiria.

            Protagonizada por su mujer, Giulietta Masina, al igual que La Strada –película que abría las puertas del reconocimiento internacional al cineasta de Rímini-, Las noches de Cabiria acompaña a una prostituta de Roma a lo largo de sus sueños y anhelos profundos e insatisfechos, situados en abrupto contraste frente a su castradora realidad cotidiana.

Como también sucedía en La Strada, se trata de un filme íntimamente ligado a su personaje principal, dibujado con dulzura y compasión para el lucimiento de Masina, quien sería recompensada con el premio a la mejor actriz en el festival de Cannes. Las contradicciones entre su impostado orgullo exterior –al fin y al cabo, es consciente de encontrarse más cerca de refugiarse en cuevas y pórticos que de acceder a las lujosas mansiones de la Vía Véneto- y su agrio abatimiento emocional interno, podrían ser los de cualquiera.

Resulta sencillo compartir sus ilusiones, sentir en carne propia los embates de un mundo deformado e inmisericorde, empeñado en recordar lo inapelable de un destino determinado por la clase social, y aun así recobrar las fuerzas gracias a una renovada y seductora quimera, tan cándida como imprescindible como las anteriores.

             En este caso, las humildes ambiciones de la vital y solitaria Cabiria se identifican con sanar las heridas de una existencia marginal, huérfana de amor y parca en porvenir. Los hombres que surgen de esa noche romana hostil y ruinosa ofrecen imágenes idílicas que tientan pero nunca colman las profundas necesidades de la desafortunada y vulnerable mujer –un ostentoso playboy de los escenarios, el buen samaritano piadoso-.

Son por tanto crueles espejismos que más tarde quedarán materializados de manera obvia por medio de un espectáculo de ilusionismo, ejemplo palmario de la influencia de la fantasía, el ensueño, la poesía y la fe en el retrato del complejo universo anímico de Cabiria y llave de paso que permite dar cuerpo y significado al definitivo tercer acto –donde precisamente la previsibilidad servirá de acicate para la amargura-.

Significaría el segundo Óscar a la mejor película de habla no inglesa para Fellini.

 


miércoles, 5 de enero de 2022

Ciclo de cine "la ruptura y la modernidad en el cine italiano, años 60" Ocho y Medio (F. Fellini 1963)

 



Sinopsis: Si existe una película que defina el universo ‘felliniano’ esa es “8 ½”, un inolvidable viaje interior, lleno de fantasía, surrealismo, alucinación… por la memoria, los deseos o los conflictos personales y profesionales de Guido Anselmi, personaje interpretado por Marccello Mastroianni que no es más que un alter ego del propio Federico Fellini.

La película, una ambiciosa historia coral y autobiográfica rodada en blanco y negro, materializa la complejidad psicológica de un protagonista en bloqueo creativo inmerso en un flujo de conciencia experimental, con saltos en el tiempo, ensueño, memoria, encontrado todo en un desenfreno, en un desfile fantástico-circense que fusiona el humor y el drama, abordando asuntos de carácter intelectual, amoroso, sexual, religioso, artístico… Derrocha tanta pretensión como imaginación.




Crítica

Se dice del cine que es una fábrica de sueños. Muchos han sido los artesanos que han fabricado con sus mentes grandes y mágicas historias que a todos nos han cautivado. Partiendo del mago pionero que fue Méliès hasta llegar a los magos actuales quienes, más que jugar con las técnicas que también los hay, lo que hacen es jugar con nuestras mentes. Lo hacen a través de su inconsciente, un inconsciente que posee la propia materia del sueño y que fascina por la tangibilidad manifiesta que se produce al ser mostrada ante nuestros ojos.

Pero los sueños tienen varias facetas, casi tantas como directores hay. Mientras unos se dedican a la cara oscura y perturbadora de los sueños, David Lynch podría ser el ejemplo más claro, otros se sienten atraídos por la parta más irónica, la más sugerente, la más surrealista. Entre estos últimos, el más claro exponente es Federico Fellini.

Su filmografía está repleta de sueños, de gente grotesca, de ensueños e imaginaciones. De esperpentos, de mujeres maravillosas, de divinidades.

Ocho y medio es la obra que lo aúna todo. Su genialidad se ve desbordada en la película. La historia de un director que padeciendo estrés se retira a un sanatorio para poder empezar a trabajar en su nueva película, pronto nos transporta a un estado de ensueño. La sensación de volatilidad se extiende en cada uno de los fotogramas, en cada una de las frases del guión, en todos y cada uno de los magníficos personajes. Una volatilidad que empieza ya por el propio protagonista, Guido (Marcello Mastroianni), un director que tras él arrastra al alter ego del propio Fellini.

Es sueño puro. Nos movemos de una estancia a otra sin viajar, sin camino. Los traumas, miedos, la nostalgia, las preocupaciones, los amores, todo lo que el director lleva en su interior queda expuesto. Ocho y medio es un enorme regalo que el director nos hace. Desde la inolvidable melodía creada por Nino Rota, hasta personajes tan pintorescos como Saraghina y su rumba o la dulce enfermera “voladora” (Claudia Cardinale). Escenas impagables como la inicial, repleta de la angustia que ahoga al director o ese emocionante final donde todos los monstruos del director salen a la luz, unidos, descargando así el peso que sobre su creador se cernía.

Ocho y medio es sueño, es cine, es un regalo de un director que se atrevió a desnudarse ante todos, sin tapujos, sin miedos. Una película para degustar.




domingo, 2 de enero de 2022

Ciclo de cine: la ruptura y la modernidad en el cine italiano, años 60

 

"Ahora más que nunca, el mundo necesita cine. Puede que sea la última forma de resistencia ante el deteriorado mundo en el que vivimos", declaró en una oportunidad Theo Angelopoulos.

 

Presentamos cuatro filmes para este comienzo de año que implican una ruptura ya con el cine clásico y con el propio neorrealismo italiano. Las cuatro películas nos hablan de una forma de ruptura con el espacio clásico del cine, naciendo una nueva idea de la forma fílmica. El mundo se ha fragmentado como un espejo roto y es imposible asirlo, reunirlo, los fragmentos hablan por sí solos. Esa ruptura y giro hacia la modernidad se da ya en Fellini tratando la figura del autor y la creación cinematográfica, en Antonioni que bucea en el interior de sus personajes y Pasolini en su film que intenta desmontar a la familia burguesa a través de su narrativa alegórica . Visconti, quien asentado todavía en cierta clasicidad estética, al realizar un film de época, nos introduce en un retrato psicológico y turbador de la pulsión de muerte, siendo ésta su contribución a la modernidad. Pero los cuatro comparten el estudio minucioso del alma humana, con una visión oscura e indeterminada, a veces obsesiva de las relaciones humanas.

Programación

Sábado 8 de enero

ocho y medio

F. Fellini 1963

Sábado 15 de enero

El Desierto Rojo

M. Antonioni 1964

Sábado 22 de enero

Teorema

P.P.Pasolini 1968

Sábado 29 de enero

Muerte en Venecia

L. Visconti 1971

 

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Ciclo el universo de Andrei Tarkovski: Amarcord, Federico Fellini 1973

 




Sinopsis: Fellini recuerda su propia infancia en esta maravillosa historia en el que destaca su espléndida dirección y la banda sonora, además de algunas escenas realmente antológicas “Nuestros sueños son nuestra vida real”.
-Federico Fellini -   Es cualquiera de sus imágenes. Es el pavo real exponiendo su plumaje a la nieve, es el bañista gordo caminando rumbo al puerto, es el rumiante de enormes cuernos que aparece –fantasmagórico- entre la bruma, es el transatlántico partiendo en dos el mar nocturno, es el tío loco subido a un árbol, es la sonriente bruja de trapo quemada en la pira, es Aurelio persiguiendo a Titta alrededor de la casa. Es Amarcord, es la vida, es la memoria que derrota el olvido y la muerte. 




martes, 7 de septiembre de 2021

Ciclo decíamos ayer, Neorrealismo Italiano, el compromiso social de la posguerra: Los Inútiles

 



Sinopsis: Tercera película de Federico Fellini, considerada por Stanley Kubrick como una de sus películas favoritas de todos los tiempos. Los vecinos de un pueblo de las costa adriática italiana son gentes amables y corteses que se dedican afanosamente al trabajo. Sólo cinco jóvenes rompen la armonía de la comunidad: ninguno de ellos ha trabajado nunca y ni siquiera se avergüenza de ello.

Sugerencia de enlaces para ver el film: https://rakuten.tv/es/movies/los-inutiles



Crítica: 

En una zona provinciana de la costa adriática de Italia transcurre este filme –tercera película en la carrera del maestro del cine italiano Federico Fellini– una panorámica cinematográfica que funciona como el retrato social de una época. Al mismo tiempo el relato hace foco en la vida cotidiana de un grupo de amigos, personajes singulares, un grupo de jóvenes que están por alcanzar los 30 años de edad y se caracterizan por algo clave entre otras tantas peculiaridades que los une, no haber trabajado jamás.

Pensemos que la historia transcurre en un contexto de post guerra, allí donde la cultura al trabajo y el sacrificio para sobrevivir eran ante todo un valor social y específicamente del género masculino en particular, los hombres en su tradición deberían representar esos valores. Pero ninguno de este grupo de cinco amigos busca ser el adalid de estos cánones morales. Por el contrario, los motiva y los une habitar la abulia diaria, depender de sus madres y hermanas como mantenidos y atendidos por las figuras femeninas, el ocio los atrae como un imán al metal, la diversión los convoca a la juerga, y ante todo los une como un lazo inquebrantable la cultura del anti trabajo.

Hay una mirada crítica y a su vez tragicómica que se dirige hacia los lugares que representen un paradigma de poder, como una esposa, un jefe, la idea de una jerarquía que quiera determinarles su modo de vida.

El mismo Alberto Sordi, que retrata a su personaje Alberto, en la vida real vivió casi de la misma forma en su cotidianeidad, aferrado a la compañía de su madre hasta la muerte de ella.

Si usáramos un término porteño para definirlos serían los chantas, los vagos o los vivos del barrio. Esos seres que pululan en una esquina, en un bar, en una vereda y que son tan empáticos como díscolos a la vez.

El filme evita concluir en un desenlace que los haga ver como perdidos en un callejón sin salida, que evitan madurar y enfrentar las complejidades del mundo, como un puñado de cobardes. Por eso Moraldo y Fausto abren en cada caso una salida posible a ese universo de repetición y estaticidad.

Narrativamente se presenta ese sello de los significativos travellings de Fellini que rodean y recorren, describen y narran como la oración en la frase de una novela. Mucho menos ostentoso en su puesta que algunos de sus más megalómanos filmes posteriores, no deja de tener un gran poder visual en la construcción de algunas de las escenas de los amigos y sus rituales.

El filme de Fellini ha sido una clara influencia de muchos realizadores posteriores, desde un Scorsese que lo cita como influencia para algunas de sus películas como Calles salvajes (Mean Street, 1973) o Buenos muchachos (Goodfellas, 1990), hasta realizadores contemporáneos que trabajan también la temática del vacío existencial y la inercia del hombre que sobrevive sin poder construir en esa vida una propia existencia.

Por Victoria Leven


jueves, 23 de abril de 2020

Documentales Cine Forum Quintanar: I Clowns



I Clowns un filme documental,  para la televisión  realizado por el gran Federico Fellini en 1970.

Ficha Cinematográfica:
 https://www.filmaffinity.com/es/film497098.html


 se puede ver en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=QvcwC0zr6-g

Crítica:
 El documental no deja de ser una forma de aproximación visual a la realidad. Una suerte de posicionamiento ante los hechos que se intenta vestir de neutralidad científica, de equidistancia emocional ante lo mostrado. Por ello no deja de ser paradójico que el encargo de la RAI de un reportaje sobre payasos recayese en Federico Fellini. No tanto por la temática, pues es bien sabido el amor, la fascinación y el terror que estos personajes ejercían sobre el director italiano, sino más bien por el hecho de que Fellini no podía ceñirse, por su propia trayectoria cinematográfica, al esquema rígido del formato.
No es de extrañar por ello, que Fellini haga con I Clowns lo más Fellianiano posible, es decir, romper el formato, sus costuras rígidas y sumergirnos de forma absolutamente metarreferencial en el mundo del circo. De hecho, el film ya se constituye en si mismo en una especie de abismo en la puesta en escena: Fellini muestra el dispositivo televisivo y lo convierte en un circo de tres pistas consciente de que, en cierto modo, la televisión es ahora el nuevo espectáculo de entretenimiento y que su equipo (guionistas, operadores de cámara, presentadores…) no es más que un elenco motivado por un único objetivo, ofrecer el mayor espectáculo de entretenimiento posible.
Pero si la televisión es el nuevo circo significa que, naturalmente, el circo como tal ha muerto. Por ello Fellini hace de su documental un funeral-homenaje, un grandilocuente punto y final donde se alterna el formato film-encuesta, es decir, entrevistas con los últimos grandes clowns que restan activos, con espectáculos circenses donde se mezcla la comedia y la ampulosidad con la tragedia y decadencia de los mismos. El resultado es, como no podía ser de otra manera en lo felliniano, una orgía visual barroca teñida de cierta ironía reverencial al mundo clownesco. Una (no) afirmación sobre la muerte de dichos espectáculos intentando reanimarlos a través del recuerdo.
Fellini pues realiza un documental tan paródico como tierno, tan afilado como cariñoso. Un film donde sus obsesiones siguen apareciendo tanto en lo formal con sus diversos inicios invocando a la subjetividad del niño ilusionado ante la llegada del circo, como por lo estético con la predilección mostrada por los payasos blancos que evocan, de alguna manera, el egocentrismo y el gusto por la fastuosidad (y por ende motor de decadencia) de lo eclesiástico.
Sí, I Clowns no deja de ser una especie de rito, de misa mortuoria, que se construye a sí misma y pasa por diferentes estados de ánimo, consciente de que el inevitable final de la celebración de la muerte será el espacio vacío. Un espacio antaño habitado por el llanto, la risa, y la comunión grupal, pero que acaba siendo poco más que una fantasmagoría, un silencio abismal donde de vez en cuando aún resuenan los ecos del pasado glorioso. I Clowns es una psicofonía, un triste y sentido obituario pero también una muestra de trágico realismo que plasma todo un mundo que se resiste a desaparecer sin ser consciente de que ya lo ha hecho.
Alex P. Lascort

viernes, 20 de marzo de 2020

Fellini: El nacimiento de una película


Artículo publicado en el libro Fellini por Fellini, Editorial Fundamentos 1978

Fellini por Fellini es un intento de reconstrucción de un autorretrato que descuidada, o bastante conscientemente, fue destruido por su creador.
"Soy mi propia naturaleza muerta"
"Soy una película"
"En mi trabajo todo y nada es autobiográfico"

Aquí el enlace del artículo el Nacimiento de una película
: https://drive.google.com/file/d/1tTmSYF11OXOgvSxMTGjB9WIyCZE8R04L/view?usp=sharing