
Ficha Cinematográfica: https://www.filmaffinity.com/es/film213013.html
Biografía del autor: https://es.wikipedia.org/wiki/Wolfgang_Becker
Crítica
Goodbye Lenin!
el 31 de octubre de 2003, con la firma de Angélica Tanarro:
¿Qué es una buena película? ¿Una historia original, bien
contada, con imágenes sugerentes, con actores competentes...? ¿Aquélla que
logra un adecuado equilibro entre emoción y reflexión, sin perder de vista que
ha de hacerlo consiguiendo que los ojos nos engañen...? ¿Cuando se acerca a la
realidad...? ¿Cuando se separa...? ¿...O cuando descubre lo resbaladizo que es
eso que llamamos realidad? Definitivamente Good bye, Lenin! es una buena película realizada
por un excelente director que no se prodiga mucho. Como prueba, baste decir
que, con su anterior largometraje, La vida en obras, ganó el Premio al Mejor
Nuevo Director en la Seminci de 1996.
Becker es uno de esos creadores que tienen habilidad para el
humor. No para hacer reír, sino para contar historias en las que el drama de la
vida pasa sin que duela demasiado. Al espectador de Becker no se le queda congelada la sonrisa, se le
queda entre paréntesis.
En esta película la cámara sigue los esfuerzos del joven Alex
por ocultar a su madre -una militante comunista que cree firmemente en los
principios de la República Democrática Alemana y que ha pasado en coma los
meses que siguieron a la desaparición de los bloques, caída del Muro incluida-
que su mundo sencillamente ya no existe. Un disgusto así, dado su delicado estado de salud, puede
costarle la vida y él está dispuesto a salvarla, aunque
para ello tenga que montar un teatro alrededor.
Sobre este bien apuntalado argumento Becker hace fluir su
película con sabiduría, soltando con mesura y a partes iguales ironía y
ternura, acción y reflexión... Definitivamente, un buen director es aquel que,
entre otras cosas, sabe excitar el pensamiento sin necesidad
de demorar la película en secuencias interminables y vacías y
sin que los actores pongan cara de estar pensando. Becker lo sabe hacer. Sabe
incluso hacer un pequeño alegato final para decirnos que las cosas no son
blancas ni negras y que la euforia del vencedor no debe perder de vista lo que
pueda enseñarle el vencido.
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