"En tiempos en que las plataformas de cine y series se lo han fagocitado casi todo, volver a ver cine en una sala y poder comentar la película es recuperar la experiencia colectiva frente al individualismo de las pantallas, todo un acto de resistencia cultural".

miércoles, 9 de abril de 2025

Ciclo de cine húngaro: Márta Mészáros. NUEVE MESES (1977)

 




Sugerencia de enlace para ver On Line: https://www.filmin.es/pelicula/nueve-meses

Sinopsis: Juli tiene un trabajo en una fábrica de ladrillos, pero estudia a distancia para mejorar su posición. Su jefe se enamora de ella y comienzan una relación muy pasional. Ella oculta el hecho de que tiene un hijo fruto de una relación extramarital. Cuando su amante, habitualmente violento y posesivo, lo descubre, todo salta por los aires. Embarazada de su segundo hijo, Juli debe decidir qué hacer.

Crítica: El guión es sencillo y directo en sus fines, no se complica ni complica, es diáfano.
Visualmente destaca por conseguir en exteriores sobre todo, una luz especial, muy conjuntada con el vestuario y la nieve.
Logra insertar hermosos planos panorámicos tanto de la fábrica como de la ciudad.
Alguna escena con notable sensualidad, conseguida por Lili Monori, muy especialmente, desprende una portentosa naturalidad esta actriz, aparte de abundantes registros, unidos a una dotes naturales o innatas, la hacen una enorme interprete, como demostrará a lo largo y ancho de su carrera.

Vuelve a retratarnos una historia hondamente intimista la directora húngara, en la que los actores son prioritarios en su consecución.
El título es más que explícito e ilustra lo que pretende narrar en la historia.

Obra maestra de Marta Mészáros marcada a fuego por un realismo y autenticidad inauditos al rodar con la actriz embarazada Lili Monori e incluso filmar su parto. Esta audaz decisión, que generó controversia en Hungría pero que fue recibida positivamente en festivales internacionales, aumentó el prestigio de Mészáros como cineasta. Un film que nos muestra una visión cruda y sincera de la maternidad y la vida familiar, considerándose un hito en la historia del cine húngaro.

Sorprende que una película húngara de mediados de los años setenta sea tan valiente y feminista. De hecho, esto mismo nos hace plantearnos si algunas de las películas que se crean hoy en día bajo el mismo credo poseen las mismas características. ¿Por qué es tan valiente y feminista? Precisamente por el entorno hostil en el que vive la chica protagonista y por el tipo de sociedad en el que se decide crear un film así. Una época sin hashtags en la que tanto la propia película como la protagonista dibujan una línea paralela, no ya de atrevimiento, sino de dignidad y de libertad mayúscula. Quizás se torne necesario ver películas como esta para entender cuál es la esencia de lo que entendemos por feminismo. El arte de Agnès Varda y Courbet parece influenciar aquí, quizás inconscientemente, los vapores industriales de este cuento gris y transgresor.

cine austero hasta el extremo, en el que no hay elementos superficiales que puedan entretener y deslumbrar al espectador. Películas como esta no pueden ocultar nada, son puro lenguaje cinematográfico básico.

Hay un gran trabajo de cámara en esta película, consigue introducirnos en la intimidad de cada personaje, y en la intimidad de la pareja, a veces entrando tanto en su espacio, que casi se puede oler su piel y su aliento. A veces, en cambio, la distancia lo dice todo, una figura lejana caminando en la nieve sucia, o alejándose enfundada en un abrigo azul. Hay un juego cromático muy interesante que se emplea varias veces, contrastes marcados entre los espacios helados y las candentes calderas de la fundición, en la fábrica donde trabajan ambos personajes. Las escenas colectivas asombran por lo bien coreografiadas que están: pese a la complejidad, desprenden siempre una naturalidad completa. No hay desajustes en esa exhibición de las vidas de estos pequeños seres en una pequeña localidad industrial de Hungría.

Una película como esta solo puede funcionar con buenos actores. Lili Monori está fabulosa, también porque tiene un personaje fabuloso entre manos, esa mujer que intenta sobrevivir en un mundo lleno de espinas, en un entorno de machismo y de rechazo social a los que se enfrenta sin flaquear. Una mujer pequeña, sencilla, decidida... excepcional. El personaje es creíble porque Lili Monori es capaz de encarnar esa mujer llena de humanidad y de fuerza. Jan Nowicki también está estupendo, pero lo de Monori es digno de mención.

Una película intensa, llena de detalles esenciales que nos permiten contextualizar el drama, meternos hasta el fondo en una relación llena de altibajos, nos permiten comprender a esos personajes que luchan contra sus propios prejuicios, y transmitirnos lo bueno y lo malo de este amor tan sencillo, tan elemental, tan abrupto y primitivo, los momentos magníficos que lo sostienen y las tensiones inevitables que lo condenan, todo ello producto de una verdad que no entiende de razones ni reflexiones. No hay nada artificial en esta película. Puro cine para contar pura vida, sin trampa ni cartón. 





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