"En tiempos en que las plataformas de cine y series se lo han fagocitado casi todo, volver a ver cine en una sala y poder comentar la película es recuperar la experiencia colectiva frente al individualismo de las pantallas, todo un acto de resistencia cultural".

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Ciclo de cine del Este y los Balcanes: Paisaje en la niebla (Theo Angelopoulos 1988)

 


“Normalmente, las personas van al cine por el tiempo perdido, fugado o aún no obtenido. Van al cine buscando experiencia de la vida, porque el cine amplía enriquece y profundiza la experiencia del ser humano…”

Andréi Tarkovski


Ficha cinematográfica: https://www.filmaffinity.com/es/film768590.html


Sinopsis/Crítica: https://www.tiempodecine.co/web/algo-a-que-aferrarse/

  El viaje como retrato de un país y de su historia, de un anhelo futuro y de la vida misma, expresados por medio de una simbiosis entre el teatro, la poesía y el cine.

Theo Angelopoulos prosigue con sus constantes vitales y cinematográficas en Paisaje en la niebla, si bien parece abrir ligeramente el hermetismo tradicional de su obra e incluso rebajar la exigencia formal -planos un tanto más breves y lenguaje un tanto más convencional-, en comparación con las dos obras precedentes de la denominada trilogía del silencio: Viaje a Citera y El apicultor. En ambos casos, no obstante, se trata de cambios exiguos que no afrentan contra el estilo o las inquietudes del autor griego.

           En Paisaje en la niebla, dos niños abandonan su casa y a su madre para embarcarse en una odisea imposible hasta Alemania, en pos de encontrarse con un padre que ni siquiera tienen.

La travesía se desarrolla en la frontera entre la fábula y el sueño, en las profundidades insondables de un universo de aliento lírico, melancólico y terrible en el que los descubrimientos de la existencia se acompañan indisociablemente de las continuas frustraciones –el cuento, el billete, el pasaporte,…- y los traumas que produce vivir –y, es más, vivir en sociedad; vivir en Grecia, vivir en la Europa del momento-. La eterna búsqueda de respuestas que solo conduce a nuevas y más dificultosas preguntas.

Un cosmos irreal y humano al mismo tiempo donde el verso y la poesía chocan agresivamente con recursos tan devastadores como ese tremebundo y violentísimo plano sostenido contra la parte trasera de un camión estacionado. Pocas veces en el cine la inmovilidad ha resultado tan abrumadoramente lacerante.

           Pero a pesar de lo mencionado en el primer párrafo, la propuesta de Angelopoulos continúa siendo un trabajo muy exigente, puesto que, como les dirán a sus protagonistas, “el tiempo parece no importarle, pero tiene prisa por irse; parece viajar sin rumbo, pero va a algún sitio”. Paisaje en la niebla es opaca en su simbolismo de tibia impronta surrealista –reconozco que me es difícil interpretar el significado ciertas imágenes, si lo hay- y adolece de un exceso de engolamiento y solemnidad en la formulación de su lirismo.

Claro que quizás en las causas de estos mismos defectos se encuentre también el origen de las poderosas sugerencias y lecturas de otras de sus composiciones, de la relación de los hermanos protagonistas con los encuentros del camino, y, a su vez, con un paisaje grisáceo, sucio y desapacible, constituido también como personaje y alegoría, todo uno.

La vida como un fotograma nebuloso, a la espera de ser revelado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario