"En tiempos en que las plataformas de cine y series se lo han fagocitado casi todo, volver a ver cine en una sala y poder comentar la película es recuperar la experiencia colectiva frente al individualismo de las pantallas, todo un acto de resistencia cultural".

miércoles, 12 de octubre de 2022

Ciclo de Cine “ la paz preñada de memoria” LA VERGÜENZA (Ingmar Bergman 1968)

 



Sinopsis: Una de las escasas películas con trasfondo político de Bergman. Cruda visión de la guerra lograda sin grandes dosis de espectacularidad. No hay batallas, no hay casi artillería, ni muchas muertes, pero no por eso es menos dura. La guerra de la vergüenza no es una guerra concreta, es la guerra como concepto, como abstracción, no sabemos quién es el enemigo, ni quién el aliado. Solo vemos gente violenta que usa la violencia, mata, coarta, amenaza, impone. Una guerra que salpica al matrimonio formado por Ullmann y von Sydow, sacando lo peor de ellos, como lo hace de las personas en general, trasladando la guerra exterior a una interior, la que vive la pareja contra sí misma. En un vía crucis donde la pareja se va degenerando hasta el terrible final. Vergüenza la de la guerra, pero vergüenza la de ella, vergüenza la de él.

Sugerencia de enlaces para ver el film: https://ver.acontraplus.com/watch/bb3dbe2d-8b71-4ea8-8472-6f01691376c5

Crítica: 

an (Max Von Sydow) y Eva (Liv Ullmann) son una pareja de músicos que se traslada a una apartada isla para huir de la guerra civil que asola a su país.
Allí se creen a salvo, pero el conflicto bélico no tardará en llamar a sus puertas.

Excelente película del maestro sueco, sórdida y desgarrada, supone un ejercicio de autocrítica al profundizar en la incapacidad del artista a la hora de hacer frente a los problemas reales del mundo.
Fue la respuesta de Bergman a aquellos que lo consideraban un cineasta en exceso metafísico y despreocupado con respecto a la realidad política de su tiempo.
Es también una nueva disección sobre las relaciones de pareja, en la que los verdaderos sentimientos aflorarán como consecuencia del factor bélico externo que los condiciona, enterrando por siempre la complaciente y forzada armonía que parecía reinar en un principio.

Bergman nos muestra el horror de la guerra a través de explosiones, efectos de luz, sonidos de disparos, paisajes desolados y cadáveres por el suelo. Todo ello ubicado en el marco aislado de la isla de Farö, espacio geográfico vinculado a su filmografía desde el rodaje de “Como en un espejo” (1961).
Este alegato antibélico desemboca en un final impactante y sobrecogedor, que nos invita a reflexionar acerca de la mezquindad y la ruina moral que se derivan de toda conflagración. Un ejemplo de toda esta bajeza es el personaje de Jan, artista cobarde e inseguro, que se ve abocado a sacar a la luz lo peor de su ser para salvar el pellejo.
Sydow, Ullmann y Björnstrand están magníficos, poniéndose de manifiesto, una vez más, la maestría de Bergman dirigiendo a sus actores.
Es importante señalar el carácter pesadillesco del filme, que se inicia y se cierra con la narración de un sueño por parte de los protagonistas. Sueños que aluden a los deseos y anhelos de ambos en medio del caos.

Ricardo Pérez





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